Jane parte 3. La Tríada

Capítulo 17

Cuando llegaron a la playa más cercana sólo pensaron en dormir. Aquella noche apenas cenaron algo de fruta y cayeron todos profundamente dormidos. A la mañana siguiente, Tirina no paraba de soltar tacos, maldiciendo a Koshak por haber hundido su querido Joya de la Diosa y por el dolor que sentía en el abdomen por el puñetazo recibido. Todos comprendieron que iba a ser un día largo.

Karim se quedó, desde que se despertara por la mañana, algo apartado de los demás. No podía creerse que aquel ati que tanta curiosidad le inspiraba hubiera resultado ser un hombre que deseaba verlo muerto. Le había dado igual hundir un barco con uno no, si no con dos peni suyos. Sin pestañear. ¿Cómo había podido su ata…? Sintió unos pasos y vio que Jane y Allan se sentaban a su lado.

—No te quiero ver tan desanimado—le dijo la mujer.

—Ahora mismo es difícil, necesito asimilar—dijo.

—Oye, por si te sirve de algo, Tanik está hecho un completo lío—le dijo Allan en voz baja.

Tanik… ¿Cómo debía pensar en él? Era algo impensable, y sin embargo… Sólo necesitaba tiempo, insistió en creer. Sólo tiempo. Unos pasos que se acercaban de nuevo. Vio por el rabillo del ojo que se trataba de Tanik.

Allan lo miró y vio en su mente que el chico tenía intención de hablar con Karim. Necesitaba hacerlo. No dijo nada.

—Oye, Karim…—empezó Tanik—Quería decirte… quería hablar de…

—No—lo cortó Karim, mirando a lo lejos—Ahora no, por favor. No quiero.

Allan sintió la decepción que experimentaba el chico, pero no quiso meterse en la conversación. Tanik simplemente se resignó y se fue de allí. Cuando Allan quiso buscarlo con la mirada no lo encontró.

Al perderse entre la exótica vegetación de la isla Tanik suspiró. Se sentía triste, decepcionado. Levantó un muro en su mente y decidió retirarlo sólo cuando estuviera mejor, no quería preocupar a su takara shi. Se puso a caminar. Hacía calor, pero en aquel momento le daba igual. Había perdido su niukah. Debería de haberla cogido cuando fueron al camarote, pero en aquel momento estaba tan impactado por la existencia de su ati y por el hundimiento inminente del barco que no había logrado acordarse. Y ahora le haría mucho bien.

Siguió caminando sin rumbo fijo hasta que llegó a un alto rocoso muy soleado. Era bastante agradable, pero no esperaba encontrarse allí, apoyado en la pared y disfrutando del sol a Arceus. El hombre abrió los ojos, lo miró unos instantes y volvió a cerrarlos. Tanik se acercó un poco más a él y se apoyó en la pared con una mano. Estaba caliente por el sol.

—¿Puedo quedarme?

Arceus abrió los ojos de nuevo y miró al frente, pero no le contestó. Tanik se encogió de hombros.

—Si no quieres me voy—dijo—Karim tampoco me ha querido con él, así que… puedo continuar caminando por ahí.

Arceus lo miró un momento y le dio lástima verlo tan desanimado.

—Puedes quedarte—le dijo—No me molestas… ni nada.

Tanik asintió sin mirarlo. Estuvieron un rato callados y Arceus estuvo mirándolo a intervalos preguntándose si debía decir algo o dejarle espacio.

—Gracias por salvarme.

—No me las tienes que dar, eres… quien eres y no puedo dejar que te ahogues.

Tanik meneó la cabeza.

—Supongo que tiene lógica, sí.

Arceus se quedó mirándolo un momento pero volvió a mirar el cielo.

—¿Por qué querías hablar con Karim?

Tanik lo miró.

—¿No es obvio?

Tardó un poco, pero finalmente el chico le devolvió la mirada.

—Yo no estoy en tu cabeza, no sé lo que pasa.

—No hace falta estar en mi cabeza para…—empezó el chico, pero luego volvió a menear la cabeza—Da igual. Ese psicópata es nuestro ati.

Arceus abrió mucho los ojos.

—¿Y lo has sentido? ¿Naisha ni te lo ha mostrado?

Tanik arrugó el ceño.

—Sí, ha sido…

Arceus levantó una mano.

—No hace falta que lo revivas si ha sido tan malo.

—¿Cómo no va a ser malo?—preguntó el chico en voz algo más alta, claramente alterado—Nunca he sabido nada de mis ati, y de repente, en medio del mar, en pleno conflicto mundial te topas con un tipo muy peligroso que resulta ser… Y además tienes a su otro peni al lado, con el que llevas semanas viajando y… ves cómo no le importas nada, vuelve a su barco y quiere… matarnos. Sin más… es…

—Pero… ¿Cómo sabes que Karim y tú…?

Tanik puso los ojos en blanco negando con la cabeza.

—Hasta él lo ha dicho… es así… Tiene cabello como Karim, por eso lo ha tratado de la forma que has visto. Sólo que él oculta su diferencia. Por lo menos en eso su peni ha sido mucho más valiente y siempre ha lucido como es. Lleva su cabello con orgullo sin importarle…

—… lo que piensen de él.

—Exacto.

Estuvieron otro rato en silencio en el que Arceus aprovechó para pensar en todo lo que el chico le acababa de decir.

—Bueno, en ese caso déjame que te diga que no me extraña que Karim necesite un tiempo—dijo con suavidad.

Tanik lo miró. Dio un paso adelante, acercándose a Arceus.

—Ya, bueno—dijo, y agachó la cabeza—Entiende que me siento un poco… triste.

Dicho esto miró al frente, al mar que tenían ante ellos, inmenso e infinito hasta donde alcanzaba la vista.

—Es normal—dijo Arceus—Yo no dejo de preguntarme qué pensará Lini cuando ese… hombre le diga que hemos muerto.

Tanik suspiró. Se maldecía por ser tan sensible. Debería de darle todo igual. La reina seguiría allí cuando ellos pudieran volver. Y cuando pudieran volver seguirían siendo la Tríada. Y ese hombre no era su ati, simplemente compartían genética porque así había tenido que ser, pero ya está.

—¿Sigues enfadado conmigo?—le preguntó sin más.

Arceus lo miró con timidez.

—No estoy enfadado. Y nunca lo he estado contigo.




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