Jane parte 3. La Tríada

Epílogo

Un mes más tarde de nacer los niños, Rick y Chelesi decidieron volver a Nagala. No quisieron avisar a los chicos con mucha antelación porque ni siquiera ellos tenían ganas de despedirse. Pero aquella mañana ya fue inevitable y se reunieron temprano en la entrada, cuando los bebés aún dormían. Rick no quería tener que despedirse de ellos, le daba lástima.

—Bueno, en unos meses tendrás que volver—dijo Allan para quitarle importancia.

Rick lo miró sin comprender.

—¿Y eso?—preguntó.

Arceus lo miraba con una sonrisa apoyado en la pared y Tanik al pie de la escalera.

—Le hice la promesa a Tanik de que cada seis meses iríamos a Nagala—dijo Allan—Excepto esta primera vez, porque por el tema del embarazo y eso… Bueno, que en cinco meses deberías volver. Por favor.

Rick levantó las cejas. No pensaba decir, por nada del mundo, lo que se alegraba de oír aquello.

—Bueno, si no queda otra… supongo que tendré que venir a buscaros.

—Debería aprender a manejar la nave—dijo Allan para sí.

—No, ni de broma, es muy peligroso—dijo Rick, imitando lo que dijo Alas cuando Rick le dijo algo parecido, tiempo atrás—Yo tuve que dejarle a tu atiami… mucho tiempo. Es complicado…

Chelesi se giró hacia la puerta para ocultar su sonrisa y Arceus enarcó una ceja. Allan no podía verlo porque estaba delante de él.

—Entonces…

—Sí, tendré que venir yo. No te queda otra.

Allan no sabía si sonreír o lamentarse por él.

—Entonces quieres que los niños también conozcan Nagala—dijo Rick por cambiar de tema.

—Por supuesto, papá. Si van a estar yendo a temporadas… conocerán ambos mundos. Luego que ellos… Bueno, falta mucho para eso.

—Tampoco tanto, tú creciste injustamente rápido.

Allan se echó a reír.

—Bueno, cinco meses no me servirán ni para empezar a echarte de menos, así que no te hagas muchas ilusiones—le dijo Arceus con una sonrisa.

—Cierto—dijo Rick, encogiéndose de hombros—Tal vez diez…

—Un año…

—Dos…

—Más, más—dijo el chico, haciendo el gesto con la mano para que el hombre siguiera.

—¿Tres?

—Oh, vamos, parad ya—les pidió Allan.

Tanik no pudo evitar reírse por lo bajo y negar con la cabeza.

—No te lo crees ni tú—le dijo finalmente Rick mirando al nariavi.

Salieron al porche y vieron que Chelesi ya andaba toqueteando cosas en el coche y Ninath estaba en la acera, esperando a su ati. Rick bajó los escalones poco a poco. Echaría de menos el barrio, sobretodo sabiendo que dejaba a su peni como nunca lo había hecho. Se volvió de nuevo hacia ellos tres una vez estuvo en el camino de entrada y admiró lo felices que se les veía. Empezó a sonar I cry de Flo Rida y los cuatro se giraron hacia el coche, donde estaba Chelesi meneándose al ritmo de la música con Ninath al lado, imitándola como cualquier niñita pequeña, flexionando las piernas y haciendo que bailaba.

Rick se volvió de nuevo hacia los chicos, aún sonriendo.

—Bueno, chicos, cuidaros—les pidió.

—Y tú, papá. Ve con cuidado. Y cuídalas mucho—dijo Allan, que sintió por un momento un nudo en la garganta—Y…

—Allan, ya está. Tranquilo. Nos veremos pronto—le dijo el hombre. No quería que su peni se preocupara. No había motivo.

—Te quiero—le dijo el chico, que lo abrazó inesperadamente y luego lo despidió con la mano.

Rick lo imitó y se volvió. Ninath le cogió una mano a su ati y Chelesi le cogió la otra a la niña y se marchó dando saltitos. Ataron a la pequeña en el coche y se subieron ambos. Se despidieron una vez más de los tres chicos y se marcharon. Allan perdió su sonrisa un momento, pero se fue hasta el final del camino para ver marchar el coche y los despidió de nuevo, hasta que este se perdió de vista. Le daba mucha pena, pero sonrió de nuevo. Estarían muy pronto de vuelta. Miró a sus dos chicos, que lo esperaban contentos en la entrada y se encaminó hacia ellos, feliz.

 

 

FIN




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