A pesar de su insistencia para que su hermano no le dijera nada a su padre, Declan terminó llamando a Keitan para informarle de su estado y de todo lo ocurrido, al punto de que su padre había llamado a la dirección y se había quejado con el director exigiendo, muy rudamente, que mientras Azariel estudiara en el internado, estaba prohibido cualquier asunto fuera de su estudio.
Además, había recibido una llamada muy preocupada y hasta había enviado un automóvil el día sábado para que fuera a visitarlo personalmente y así revisar por él mismo su estado de salud.
Ese día se había preparado para salir, luego del desayuno, y caminó lentamente al frente del edificio a la hora estipulada. Como era de esperar, Franklin, el chofer personal de su padre, ya lo estaba esperando.
—Buenos días, Joven Azariel —saludó cortésmente abriendo la puerta del automóvil.
—Buenos días —saludó el chico con una sonrisa.
Luego de haber cerrado la puerta del pasajero, Franklin subió al asiento del conductor y lo puso en marcha. El camino fue muy silencioso; hasta le parecía extraño después de tener a los chicos pegados a él todo el tiempo. Su mundo siempre era un caos, el silencio no era una opción.
Estaba tan acostumbrado a un entorno ruidoso que en ese momento se encontraba muy aburrido; si Cedric y Alea lo hubieran acompañado habría estado más entretenido, pero en ese momento Cedric había ido a ver a su madre, a quien hacía tiempo no veía, y Alea se encontraba enterrado en una montaña de tarea que tendría suerte si la terminaba para el lunes.
En todo caso, tuvo que ir a la empresa de su padre él solo. Luego de unas horas de camino, por fin pudo divisar el edificio principal de "Security Raven Corporation", que fue fundada enteramente por su padre a los dieciocho años, acción que enfureció tanto a su abuelo como a la bruja.
Los Raven eran dueños de marcas reconocidas y, sobre todo, de almacenes de ropa; se suponía que su padre tomaría la vicepresidencia cuando se graduara de la universidad. Aunque lo hizo por un tiempo, siempre tuvo claro que quería forjarse su propio camino y, después de los altercados que tuvo con su madre por las relaciones románticas de Keitan y su hijo ilegítimo, decidió enfocarse de lleno en su propia empresa, haciéndola crecer en solo diez años. Ahora era la mejor empresa de seguridad y tecnología del país.
Por otro lado, la hermana de Keitan, es decir, la madre de Cedric, también había optado por hacerse cargo de una de las subsidiarias en lugar de ayudar en la dirección de la empresa principal de lleno; por ello, sus abuelos estaban muy molestos, no solo con su padre, sino también con Azariel por ser un supuesto "obstáculo" para su nieto legítimo.
A Azariel no le importaba heredar algún negocio, solo quería vivir una vida pacífica y feliz, y sabía que tanto su padre como su hermano no lo dejarían pasar carencias, así que su plan era simple: vivir como parásito el resto de su vida, lo que le parecía un plan perfecto. La vida de mantenido a veces tenía el visto bueno.
El auto entró en dirección a las puertas principales. Por lo que Azariel recordaba, jamás había visitado la empresa de su padre; el único que iba de vez en cuando era Declan. Esta era la primera vez que los empleados conocerían al hijo menor del presidente. Sobre todo, porque el hombre alardeaba de Azariel frente a sus empleados sin que el chico se diera cuenta.
Franklin se bajó del vehículo y le abrió la puerta para que se bajase; mientras tanto, el asistente de su padre ya lo esperaba en la puerta del edificio. Era un hombre mayor que vestía un traje vintage de color morado oscuro; solo ese dato hizo que el hombre le agradara.
—Buenos días, joven Azariel —saludó cortésmente.
—Buenos días.
—El presidente lo está esperando.
Azariel siguió al hombre al elevador mientras varios empleados lo miraban con curiosidad, incluyendo los que iban vestidos con trajes de entrenamiento: una camiseta beige ceñida al cuerpo, pantalones de combate azul y botas. Azariel intentó no prestar atención a las miradas curiosas y simplemente saludaba con gentileza a las personas que se encontraba por el camino.
Al llegar al piso donde se encontraba la oficina de su padre, el hombre solo tocó la puerta dos veces y la abrió para hacerlo pasar; dentro se encontraba un hombre de mediana edad y una mujer joven que rápidamente le prestaron atención.
Azariel no estaba seguro si debía acercarse o no, pues por sus miradas parecía que estaban hablando de algo importante y no quería interrumpir, pero su padre, al darse cuenta de que se había quedado paralizado, se dirigió a él.
—Pasa, hijo —le instó—, toma asiento, espérame solo unos minutos.
—Bien —aceptó, y se dirigió a un conjunto de sofás de color gris que se encontraban a un lado de su escritorio. La vista del gran ventanal era fenomenal y desde ahí podía verse el campo de entrenamiento exterior.
Según lo que había escuchado de su hermano, el edificio contaba con niveles de entrenamiento en cada piso, pues el cuerpo de seguridad de su padre era bastante diestro; no sólo empleaban guardaespaldas para artistas, empresarios o corporaciones, sino para políticos y visitantes extranjeros como presidentes, embajadores, entre otros. Así como también proveían tecnología para la seguridad privada, ya sea para casas, empresas o corporaciones; por esos detalles su nombre se había hecho muy conocido rápidamente y había ganado prestigio.
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Editado: 02.07.2026