Alea solo pudo aguantar hasta el mediodía. Mientras estaba tratando de ayudar a Cedric a ir al baño, se desmayó debido al esfuerzo. Zen, que en ese momento llevaba los platos sucios de avena, dejó caer los recipientes al suelo y corrió a atender a los chicos; llevó al rubio hasta su cama y le tomó la temperatura, dándose cuenta de que ya debería de llevar bastante tiempo con fiebre.
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Keitan, que en ese momento estaba hablando por teléfono en la sala, no se dio cuenta de lo que sucedía en el dormitorio.
—Sí, envíalos lo más pronto posible —coordinaba con su asistente—. Preferiblemente que sean mayores de veinte años y que gocen de muy buena salud.
—Sí, señor. Me encargaré enseguida.
—Veinte que vayan directo al área de los niños de secundaria; creo que el caos es mayor ahí, aunque intentaron que no tuvieran contacto con los chicos de preparatoria. Evita que los padres se acerquen por el momento.
—Entendido —ató el hombre.
Keitan colgó el móvil e iba a volver al dormitorio, pero en ese momento el teléfono volvió a sonar en su mano; cuando vio el remitente, suspiró un poco cansado.
—Dime —contestó con su voz monótona y fría de siempre.
—Le hablo a mi querido hermano después de mucho tiempo y todavía no consigo escuchar un poco de emoción —reclamó la mujer; al no escuchar respuesta, resopló—. ¿Cómo está mi caramelo de jengibre? Escuché que hay una crisis viral en el sur del país.
—Estoy con ellos ahora —informó Keitan—. Cedric está durmiendo, ya le bajó la fiebre y le di medicina para el vómito; pronto llegará un doctor a revisarlos —añadió.
Se escuchó un suspiro de alivio al otro lado de la línea. Keitan comprendía que su hermana debió de haber estado muy preocupada cuando se enteró; al menos él pudo ir a ver cómo estaban sus hijos, pero ella se encontraba fuera del país y no podía estar con Cedric en ese momento.
—¿Y los niños?
—Azariel también está durmiendo, aunque sigue aferrado a la ropa de su compañero de habitación; cuando intenté soltarlo, lloró.
—Sabes muy bien que el gatito tiene un trauma. No lo fuerces mientras él esté enfermo; cuando se sienta mejor, lo soltará voluntariamente —aconsejó la mujer—. Instintivamente recuerda cuando lo separaron de su madre; esas fueron las palabras del terapeuta infantil, no las olvides.
—No lo hago —contestó comprensivo—. Declan ya dejó de vomitar y hasta comió un poco, y Alea sigue ayudando por más que lo mando a descansar.
—El panquecito de vainilla es tan lindo —rió la mujer—. Vigílalo, ese niño tiende a esforzarse demasiado y no se preocupa por él mismo.
—De acuerdo.
—Ahora que me siento más tranquila, quiero hablarte de algo importante —Keitan se sentó un momento en el sofá de la sala y pensó que no estaría de más si pudiera enviar aunque sea una pequeña mesa para los chicos—. Regresaré al país para el cumpleaños de Cedric, pero no le digas, quiero que sea sorpresa. Ya tengo coordinado el regalo; Liam lo irá a dejar a tu casa y quiero que lo guardes por el momento.
—No es algo ostentoso de nuevo, ¿verdad? —Su hermana suele ser demasiado exagerada con los regalos—. A él le gusta más tenerte a ti que algo extremadamente caro.
—Lo sé, y sabes que no es que quiera pasar todos sus cumpleaños separada de él; también lo extraño. ¿Pero quién cuidará de los negocios familiares si no soy yo, ya que el heredero hizo un berrinche y se desligó de sus obligaciones? —acusó. Keitan no podía refutar eso—. Ayúdame y entonces podré pasar más tiempo con mi hijo.
—Entonces yo no podría pasar tiempo con los míos —se negó.
—Hombre egoísta —suspiró la mujer—. No me hagas enfadar más, ya estoy lo suficientemente molesta de que no me hayas contado que mi querido gatito debutó como modelo profesional —reclamó.
«¿Modelo profesional?». Era cierto que Azariel había hecho esa sesión de fotos para una revista y Declan le había enviado una copia de las fotografías que le parecieron muy buenas, pero su hijo no le había dicho nada de querer incursionar en el modelaje; ni siquiera tuvo tiempo para ver la revista que le llevó su secretaria cuando recibió el aviso de su hijo mayor de lo que ocurría en el internado.
—¿Cómo te enteraste de que Azariel hizo una sesión fotográfica? —preguntó frunciendo el ceño.
—Querido, mi trabajo es estar al pendiente de las últimas tendencias en el mundo de la moda, y My Style es una revista muy popular en el área juvenil a nivel internacional. ¿Cuál crees que fue mi impresión cuando vi en la portada la cara de mi sobrino? Tuve que cambiarme de ropa porque me derramé todo el café encima. Además, nadie me dijo que el fotógrafo había sido mi bebé —reprochó.
—¿Portada? —se extrañó, pues nadie le platicó sobre eso—. Dijeron que solo iba a suplir a un modelo de relleno.
—Hermano, ¿eres consciente de la cara de tu hijo? El gatito tiene una belleza y encanto sobrenaturales. ¿Crees que una compañía que necesita atraer personas dejaría ir la oportunidad única de colocar al frente a una belleza de élite? —Keitan quiso replicar, pero no encontró palabras para hacerlo—. Si no fuera por el cabello y los ojos, ese niño es idéntico a su madre, y Kara era una mujer verdaderamente hermosa.
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Editado: 13.08.2026