Jardín de tulipanes [bl]

Capítulo 29: Noviazgo Secreto

Johan y Cedric

Cedric se despertó a media mañana sintiéndose como si hubiera hecho deporte todo el día anterior; sus músculos estaban adoloridos, sentía las extremidades temblorosas y le dolía la garganta de tanto vomitar. Miró a su alrededor y descubrió que Alea estaba en cama con una intravenosa en la mano.

Instintivamente miró su mano derecha y descubrió una bandita, lo que significaba que él también había tenido una, pero ya se la habían quitado. También se dio cuenta de que había un sujeto extraño en la otra litera que lo observaba en silencio. Cedric frunció el ceño y estuvo a punto de preguntar quién era, hasta que escuchó pasos que provenían de arriba.

—¿Azariel?

—Dormí demasiado —dijo el pelirrojo, estirándose para calentar los músculos. Entonces se dio cuenta de la presencia de Cedric, que lo miraba con el ceño fruncido—. Azariel se levantó anoche. ¿Cómo te sientes?

—Como si hubiera estado en una clase de veinticuatro horas de educación física —respondió con la voz ronca—. Quiero agua.

—Te la traeré —se ofreció, yendo a la sala. Entonces también se dio cuenta del sujeto que estaba sentado en un rincón—. Hola —saludó. El muchacho solo asintió con la cabeza sin decir palabra.

Antes de salir, revisó el estado de Alea y le cambió la toallita de la frente por una más fresca. Cedric se sentía un poco mal por el rubio; cuando se desmayó, no pudo ayudarlo porque él tampoco tenía fuerzas para ponerse de pie. Tuvo que ver cómo Zen corría a recogerlo y cargarlo hasta la cama, y luego volvió para ayudarlo a él. Atendió a los dos al mismo tiempo y probablemente Alea terminó con un buen moretón debido a la caída.

Debido a que él también tenía fiebre, no notó el estado en que se encontraba su amigo. Incluso enfermo, Alea intentó ayudar lo más que pudo. Luego de un tiempo entró Azariel con Zen. Su primo llevaba una botella de agua y un vaso de jugo de naranja, y el pelirrojo cargaba un bol que probablemente contenía avena.

—Estás despierto —sonrió su primo, sentándose en la cama a un lado de él. Le abrió la botella de agua para que tomara unos tragos—. Zen dice que aún no te sientes bien. Es normal, yo también me sentía horrible cuando desperté anoche, pero después de comer y dormir un poco más me sentí mucho mejor.

—¿Solo nosotros seguimos enfermos?

Zen colocó el plato de comida sobre sus piernas; su primo lo cogió y le dio de comer a cucharadas.

—De nuestro cuarto sí, pero no sabemos cómo están los demás. Los niños de secundaria están peor; papá envió gente a ayudar.

—¿Has sabido algo de Johan? —preguntó preocupado. Ayer el último mensaje que le había enviado fue diciendo “buenos días” y no recibió contestación. Podría haberse enfermado también y él no lo sabía.

Azariel sonrió al verlo tan preocupado por el peliblanco. Aunque se empeñara en decir que no eran novios, era evidente que todo se trataba de una mentira. Entendía por qué su primo intentaba llevar su relación con madurez y aparentar no ser precipitado; sin embargo, no podía evitar demostrar lo mucho que le importaba Johan.

—Él está bien —respondió Azariel—. Lo vimos esta mañana con Elyan. Dijo que se salvó porque ayer se quedó dormido e iba tarde a clases; además, que no le afectó el polen porque estuvo encerrado en su dormitorio todo el tiempo. Intentó venir hace un rato, pero papá dijo que podía ser contraproducente para él, ya que todavía había enfermos aquí.

—¿El tío Kei todavía está aquí?

El día anterior había llegado para ayudarlos a atender a los chicos. Él había caído en cama cuando llegó, pero todavía estaba consciente. Pensó que solo estaría hasta la noche y luego se iría, pero ¿no fue así?

—Durmió aquí —informó Azariel—, en la cama de Johan. De hecho, aunque le quedaba un poco pequeña, se irá a trabajar después del almuerzo. También llamó la tía; estaba preocupada por ti.

—Seguro me estuvo llamando, pero no pude contestar —dijo Cedric, cogiendo el móvil—. ¿Deberíamos llamarla?

Azariel se encogió de hombros y el castaño decidió marcarle a su madre.

Mi tortita de leche, ¿Cómo te encuentras? Mamá ha estado muy preocupada por ti —la voz de la mujer se escuchaba bastante alterada.

—Estoy mejor y ya comí también; además, el tío Kei nos cuidó personalmente —informó.

Lo sé, perdóname por no estar contigo, pero mamá está trabajando duro para volver lo más pronto posible al lado de mi pastelito de castaña.

—Entiendo, mamá, no te esfuerces en exceso.

Sí, sí, mamá se cuida —se escuchó la felicidad de la mujer—. Debo estar fuerte y vivir más tiempo para poder celebrar los logros de mi hijo —mencionó emocionada.

—¿Logros? —se extrañó Cedric, mirando a Azariel en confusión, quien negó saber a lo que se refería.

¿Sabes cuántas llamadas he recibido de la gerencia pidiendo que contrate al fotógrafo estrella de My Style? Tu nombre ronda por toda la industria del entretenimiento —Cedric y Azariel estaban boquiabiertos—. No hay persona que no haya alabado tu estilo fotográfico; incluso modelos de élite piden ser fotografiados por ti.




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