Je ne t'ai jamais oublié

Capítulo 7

Etienne

Voy a clases en la universidad. Estoy en mi tercer año en Gestión de Finanzas. Es algo que siempre he deseado ya que es imprescindible para potenciar nuestro hotel.

Sí, ahora es un hotel. Gracias a la excelente labor de mi padre y a una mala gestión del nuevo dueño del hotel que era de la familia Blanc, nuestro antiguo hostal comenzó a tener más afluencia. A todos les gustaba el aire familiar y natural que allí se respiraba.

Con el tiempo se dio la oportunidad de comprar el terreno aledaño al nuestro y ampliarnos, pero sin dejar de tener esa marca distintiva que nos caracterizaba en la zona.

Era necesario por tanto, que yo aprendiera más del negocio enfocándome más en el área financiera para que nuestro negocio siguiera haciéndose más famoso y mejor catalogado, con mejores instalaciones y un toque de modernidad sin dejar de lado nuestra esencia.

Todo mi “plan de vida” está saliendo tal y como lo planifiqué, salvo que me falta la parte más importante. Ella.

- ¡Etienne! – Me grita Didier apenas abre la puerta. Viene emocionado por algo y solo espero que mi mente me permita concentrarme en escucharlo. No quiero que piense que no me importa lo que me cuenta. Es mi mejor amigo. Lo ha sido desde que Juliette se fue. Incluso me siguió hasta Paris para que no me sintiera “solo”, según él. Claro que ahora ya no pasa tanto tiempo conmigo como antes, puesto que se ha conseguido una novia.

Alquilamos un departamento en un barrio bastante bonito. Mientras yo estudio Finanzas, él estudia para ser Guía turístico. Ambos sabemos que nuestra región está llena de oportunidades de ejercer el turismo. Mi familia vive de eso y él por su lado quiere explotar todo el turismo medieval propio de los castillos de la zona que nos rodea.

- Creo que encontré la solución a tu problema.

- No tengo la más remota idea de lo qué estás hablando. – Le digo sin muchas ganas de saber qué se le ha metido en la cabeza.

- Ya sabes que Colette, mi novia, está haciendo su práctica en ese canal de Tv en donde hacen un programa donde buscan a personas con las que quieres reencontrarte. Ella trabaja codo a codo con el director artístico del programa y me dijo que estaban buscando personas que quisieran participar en la nueva temporada que está por comenzar. ¿Por qué no buscas a Juliette con un poco de ayuda? Quién sabe... quizás esta vez sí la encuentras.

- Estás loco. No pienso exponer mi vida delante de toda Francia. Realmente te deschavetaste.

- ¿Seguro que es eso o es que tienes miedo de que no la encuentren? O lo que es peor… ¿Qué no quiera nada contigo?

Me quedo pensando en sus palabras mientras se va rumbo a su habitación para cambiarse de ropa. No puedo negar que lo que me dijo tiene su dejo de razón. He estado buscando a Juliette por años y jamás la encontré. Recorrí los directorios telefónicos de toda España buscando el nombre de su madre, pero nunca hubo ninguna pista que pudiera seguir. Ahora Didier aparece con esta propuesta que, si soy sincero, me aterra, porque hace que toda esta búsqueda tenga un final concreto, ya sea porque puede que encuentren a Juliette, como puede que no. Y si resulta que sí la encuentran…. ¿querría verme ella de nuevo? Y lo que es más angustiante, ¿se atrevería ella a que todo el país se enterara de lo que alguna vez hubo entre nosotros?

Quizás es demasiado tarde y ya no hay una oportunidad real para un “nosotros”, pero nunca lo sabré a menos que lo intente.

¿Vale la pena? ¡Diablos, sí lo vale! Cada pequeña cosa que tiene que ver con ella vale absolutamente la pena, incluso una humillación a nivel nacional en caso de que todo esto se vaya al infierno.

Después de meditar en los pros y los contras ya he tomado mi decisión.

- ¡Didier! – Grito emocionado. Mi amigo sale de su cuarto y solo le digo: Estoy dentro.




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