Juliette
Estoy muy nerviosa. No sé qué esperar. Solo sé que allí en el set hay alguien que me ha estado buscando por mucho tiempo y no sé quién es.
Es mi turno de entrar.
Camino por el pasillo, llego al lado de los conductores y tomo asiento esperando a que empiece el interrogatorio.
- Hola, Juliette. - Me saludan los dos.
- Hola. – Les devuelvo el saludo con apenas un rastro de voz.
- Sin duda debes haberte hecho un montón de preguntas desde que nuestra periodista te visitó en tu casa, respecto a quién está buscándote.
- La verdad es que sí lo hice, pero no tengo una respuesta que darles. – Y es verdad. No tengo idea de quién es esa persona, pero debo ser importante para que él, o ella, haya llegado hasta este punto.
- ¿Tienes buena memoria, Juliette? – Me preguntan y aquello me descoloca. No sé muy bien a qué se refieren.
- Sí, la tengo.
- Se remonta a unos días?, meses….?
- Años, la verdad. – Respondo.
- ¿Guardas buenos recuerdos de tus amigos?
- La verdad es que sí. Constantemente escribo en un diario acerca de ellos. – Eso había mantenido mis recuerdos vivos acerca de la única persona que había significado algo importante en mi vida. Temía olvidarme de él y por eso escribí todos los recuerdos que teníamos juntos. Siempre los leía y rememoraba lo que aquellos momentos me hicieron sentir. Felicidad. Plena felicidad.
- ¿Quieres saber quién vino hablar contigo esta noche? – Mis nervios no dan más.
- Sí, sí quiero. – Me apresuro a contestar.
- Mira esa pantalla, Juliette. El rostro de la persona que te trajo aquí aparecerá en unos segundos – Una pantalla se despliega ante nuestros ojos y la imagen de un hombre joven y muy guapo aparece ante mí. Lo sé. Mi corazón lo sabe y me cuesta procesarlo. Mis labios sonríen con nervios y una emoción recorre todo mi cuerpo.
- Lo reconozco. Sé quien es. Es solo que su rostro ha cambiado, ha madurado.
- ¿Lo reconoces entonces? – Por supuesto que lo reconozco. Mi corazón lo reconoce, pero aún no puedo decirlo. No a todo un país que hasta ahora cree que no me acordaba de él pues siempre alegué que no sabía quien me buscaba. Y es cierto, porque nunca pensé que él quisiera volver a verme. No después de que me fuera sin despedirme.
- Sí. Sé su nombre. Solíamos ser los mejores amigos en nuestra infancia hasta que mis padres se divorciaron y tuve que irme del país.
- ¿Quieres contarnos quién es él?
- Es Etienne. Mi primer amor que nunca he olvidado.