Mire el cielo negro mientras las estrellas comenzaban a surgir entre las oscuridad, recuerdos fugaces pasaron por mi mente, años y años de recuerdos, buenos, malos y muy malos pero antes de seguir seguir adentrándome en mis memorias escuché como alguien se sacudia la ropa debajo de mi y al mirar era Mutatio.
Mutatio: ya volví.
Desertor: dame la comida.
Mutatio: si, si, aquí tienes.
Mutatio metió la mano en su bolsillo y al sacarla era un pañuelo atado a otro, estuvo como por veinte segundos tratando de sacarlo entero, aparentemente era infinito o extrañamente largo.
Desertor: ¿Te estás burlando de mi?.
Mutatio: perdón bolsillo equivocado.
Metió la mano en su otro bolsillo y de el saco una daga para cortar los pañuelos, de lo afilado que estaba la daga esas cosas se deshicieron como mantequilla con un cuchillo caliente. Al cortarlos, Mutatio guardo los pañuelos nuevamente a su bolsillo junto a la daga y desapareció entre una explosión de neblina.
Desertor: ¡Maldito!, ¿Y mi comida?.
Mutatio: aquí está.
Mire sobre mi al escuchar la voz y Mutatio estaba parado de cabeza por una rama, como si la gravedad fuera negativa, acerco su mano detrás de mi oreja y cerró su puño para ponerlo frente a mi.
Mutatio: sopla.
Desertor: eres un payaso.
Mutatio: sopla.
Al hacerlo Mutatio abrió la mano y hubo una pequeña explosión de neblina que al esfumarse dejo ver una baguette.
Mutatio: disfruta, no es barato por esta parte de la nación.
Cuando Mutatio me dio el pan lo comencé a devorar como un animal pero me detuve para darle las gracias pero este ya había desaparecido, era como si no pudiera estar más de tres minutos en el mismo lugar...
Perspectiva de Wildar.
Me había pasado la mañana y tarde buscando esa roca azul, nunca la vi y comencé a pensar que quizás la pasé por alto sin darme cuenta por lo que me lleve las manos a la cabeza.
Wildar: ¿¡Donde te ocultas!?...
La noche me hacía imposible seguir buscando por lo que trate de fabricar una antorcha, el palo ya estaba cubierto pero el combustible sería una incógnita.
Wildar: ummmm, el alcohol no es opcion y la tela es viable pero no voy a usar mi ropa... Que hago.
Seguí caminando en la oscuridad tratando de encontrar algo y de forma milagrosa encontré un pedazo de tela verde oscura entre ramas de los arboles.
Wildar: ¡Aja!, esto es tener suerte.
Me dirigí hacia el árbol con más tela y comencé a escalarlo, empecé a caminar sobre las ramas para recoger toda la ropa rota pero accidentalmente caí al suelo, una rama pesada casi me cae en la cabeza pero afortunadamente no me dio por centímetros.
Wildar: algún día se me va a acabar la suerte.
Me levanté adolorido, las articulaciones tronaban con solo moverme y la cabeza se sentía de piedra.
Wildar: no pienses, actúa, ¿Que acto es el más ilógico?.
Di un par de vueltas mientras sacudía mi cabeza pero entre la oscuridad vi algo brillar, eran dos puntos brillantes como estrellas y lo que parecían sus patas estaban bajo la luz de la luna, eran la mezcla entre las patas de algún animal con manos humanas, repugnante solo de verlo.
Wildar: ¡Universo!, ¡Gracias por darme la respuesta!.
Sonreí con entusiasmo y salí disparado en dirección a esa cosa, mi acto carente de razonamiento parecía aterrar a la criatura la cual comenzó a correr intentando escapar.
Wildar: ¡Hey!, ¡Tu te acercaste!, ¡Ahora deja de escapar!.
Lentamente comenzaba a cansarme mientras eso se alejaba cada vez mas y más pero no pude seguir ya que sin percatarme aparecí frente a una fogata.
Wildar: ¿Eh?, ¿Y esa cosa?.
Escuché aplausos detrás de mi y al ver era Mutatio.
Mutatio: felicitaciones, acabas de aterrar a una criatura autóctona del lugar que caza infundiendo miedo, yo te nombró el ser más exotico de su clase.
Wildar: gracias, me alegra que me digan que soy único.
Mutatio: claro, no era un halago ni tampoco es motivo para alegrarse...
Fin del capítulo.