Valenxo se encontraba escribiendo en su diario:
Querido diario todo siguió bastante tranquilo, ya hace 6 años que no veo a mi hermano y según dicen en la base hoy deberían llegar de la misión... estoy tan nervioso, hace tanto que no paso un cumpleaños con él pero ya mañana cumpliré 15 por lo que podré calificar como Jägergeist.
-¡Val, ven corre! -gritaría Martha con gran emoción.
-¿Ya llegó? -preguntó Valenxo, interrumpiendo su escritura.
El chico caminaría rápidamente por los pasillos de la casa; estaba tan feliz ese día que no le importaba nada más en el mundo. Al bajar las escaleras se encontraría con una persona de cabello muy largo y negro; vestía con un vestido muy vistoso de color azul se notaba que era bastante caro. Además, tenía en su mano derecha una sombrilla que parecía hecha de nieve, mientras que en la izquierda tenía un abanico muy similar al diseño de la sombrilla; pero al mismo tiempo, tenía músculos muy definidos y medía aproximadamente 1.93 metros.
Valenxo se quedó mirando a aquella persona con los ojos brillantes antes de correr a abrazarle.
-Bienvenido Kageai... te extrañe tanto -le dijo Valenxo, aferrándose a él.
-Yo también te extrañe mucho, hermanito -respondió Kageai con ternura.
Luego, Kageai se aparta un poco para mostrarle su sombrilla a su hermano y continuó hablando:
-Recuerdas este diseño, lo dibujaste cuando pequeño... le tuve que hacer algunas modificaciones para que funcionara como arma.
De pronto, Kageai se da una leve cachetada para volver en sí.
-Disculpa me emocioné... es que tengo tantas cosas que contarte, Val... no me alcanzarían estas 3 semanas de vacaciones oara contarte todo lo que me a pasado.
-No te preocupes, ahora sí explicame cómo funciona tu sombrilla... -le contestó Valenxo, entusiasmado, pero muy muy muy muy entusiasmado.
Martha observaba a los chicos a la distancia desde la cocina. Hacía mucho que Val no se veía tan feliz. ¿Cuánto durará esa felicidad?