—Aunque pase eso en el futuro estoy dispuesto a arriesgar mi vida, al fin y al cabo este siempre fue mi sueño —diría Valenxo, dando un paso al frente, listo para defender al mundo si es necesario.
—Espero que estés preparado para eso, ahora pasa a la sala de enfermería para recibir la sangre de espectro madre —respondió Caspian.
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—Hermano, ¿qué demonios pasará con este universo?... ¿Acaso luchamos en vano?... —se preguntó Valenxo.
El brazo de Kageai aprieta a Valenxo un poco, dándole un abrazo protector.
—No digas eso, Val. Verás que nosotros nos encargaremos de que eso nunca pase... —consoló Kageai.
Valenxo miraría a su hermano con un gran orgullo en lo más profundo de su corazón; ahora sabe lo muy poderoso que es Kageai. Ser de los mejores 100 Jägergeists no es poca cosa.
—... Cada uno de nosotros se vuelve un poco más fuerte que los espectros cada día —añadió Kageai.
Kageai se separa del abrazo para preguntarle a Val algo.
—¡Entonces qué rango recibiste!?
Valenxo se rasca la cabeza un poco.
—Sé que suena vergonzoso, pero recibí el peor de todos: Nix (rango: 10).
—No está mal, casi todo el mundo comienza por ahí, pequeño —diría Kageai con orgullo hacia su hermano.
—¡Tú comenzaste por Rix (rango 6), obvio me da vergüenza contigo, Kageai! —replicó Valenxo.
—Dejando eso de lado, seguro ya tienes tu misión de entrenamiento —comentó Kageai.
Valenxo se da una cachetada a sí mismo.
—Cierto, tengo que ir a verla. ¡Espérame en casa, nos vemos!
Sale corriendo por uno de los pasillos.
—Este niño, siempre me sorprende... —diría Kageai mientras mira cómo su hermano se aleja, antes de dar una vuelta para irse del lugar.
En los pasillos se encontraba el adolescente buscando la oficina 826.
—¡Aquí es, tiempo récord! Solo tardé 3 horas —exclamó Valenxo.
Abriría la puerta, encontrándose con dos Jägergeists más.
—Así que tú serás parte de nuestro equipo, espero que no nos decepciones en habilidades, Valenxo —dijo la chica desconocida.