Valenxo se quedaría mirando a la chica desconocida; parecía agradable. En ese mismo instante habló la mujer que estaba sentada en la mesa principal.
—Hola, bienvenido Valenxo, mucho gusto, soy Elvia, la encargada del departamento de repartimiento de misiones, toma asiento por favor —dijo Elvia.
—Mucho gusto, Elvia... ¿Cómo es que todos saben mi nombre y no sé el de ninguno de ustedes? —preguntó Valenxo.
—Olvidé presentarlos... —comentó Elvia.
La chica desconocida interrumpe a Elvia.
—Me puedo presentar sola, soy Chiky... —dijo Chiky, mientras aprieta al compañero que estaba al lado de ella— ... Y él es Tyren.
Chiky posa épicamente levantando su brazo derecho.
—Y ambos seremos tus compañeros para las próximas misiones.
Tyren se queda mirando a Chiky con incomodidad.
—Al menos ustedes se conocen desde hace tiempo, eso me relaja, soy Valenxo... Mucho gusto —diría el muchacho mientras se frota uno de sus brazos con algo de nervios.
—La conocí hace unos 20 minutos... —reveló Tyren.
—Yo llevaba practicando esta presentación durante semanas... ¿Cómo pueden hacerme esto? Ahora me siento avergonzada... —lamentó Chiky, dando un giro para mirar hacia la pared por la vergüenza.
—Bueno, me alegro que se hayan presentado —expresó Elvia, sacando unos papeles de una gaveta de la mesa— Así que equipo terasol... Aquí está... —diría la mujer mientras está concentrada.
—¿Equipo Terasol? —preguntó Tyren.
—A que es un buen nombre —afirmó Chiky.
—Definitivamente, no es un buen nombre —sentenció Valenxo.
Chiky aprieta su cabeza.
—¿Cómo pueden ser tan sinceros?
—Su misión es rango 10, tienen que ir a la casa de una señora dueña de una granja... —explicó Elvia.
Días después:
—Pues mi esposo murió hace aproximadamente 6 meses, desde ese entonces las plantas han estado muriendo, junto con los animales de la granja, las perdidas han sido muy grandes... Los de la iglesia dicen que es un espectro así que acudí a ustedes —relató la Sra. Gray.
—¿Has visto sombras o algo así? —indagó Valenxo.
—Desde su muerte me estoy quedando en casa de mi hijo mayor ya que la casa me pone algo mal... Pasamos tanto tiempo aquí que los recuerdos me matan... —confesó la Sra. Gray.
—No se preocupe, nosotros nos encargamos —aseguró Valenxo.
—Pueden usar las habitaciones de invitados de la tercera planta, me llaman si ocurre algo —concluyó la Sra. Gray, dándole unas llaves a Valenxo antes de despedirse y dejarlos solos en la enorme casa Gray.
Varias horas más tarde:
—¡Oigan, encontré algo! —gritaría la peliazul mientras levanta una de las alfombras que estaba en el sótano.
—¿Un sótano... En el sótano? —se extrañó Tyren.