Los chicos estaban paralizados ante la entidad que tenían al frente; nunca habían visto algo similar a esta.
—Me pueden llamar Jota, sinceramente no son los humanos con sabor más atractivo... Les falta experiencia su alma debe tener un sabor asqueroso... Pero tengo hambre jeje —diría el espectro con una sonrisa.
—Si nuestras almas son tan malas porque no nos dejas vivir... —diría Chiky, aterrorizada ante la entidad.
—No hay otra opción —sentenció Jota.
Jota saca un fuete con empuñadura metálica; parecía oxidada y tenía un cable verde extraño, era como si producirá su propia luz. Esta se acercaría a Tyren y lo golpearía con el fuete muchas veces sin parar.
—Mierdaa basta —gritaba Tyren.
Solo se escuchaban gritos de dolor y horror en esa habitación; el fuete no producía ningún tipo de sonido.
—Torturar un alma antes de comerla mejora su sabor —explicó Jota.
Valenxo mira paralizado cómo golpean a su compañero, al cual apenas había conocido pero con quien ya comenzaba a formar una estrecha relación; él quiere ayudar, pero no se puede mover del miedo.
—¡¡Maldita perra!! —gritó Chiky.
Chiky se levanta con velocidad mientras sostiene un cuchillo y lo clava en el cuello del espectro.
Jota vira la cabeza hasta la espalda, mirando a los ojos de la joven.
—¡Ayyy, que linda! —diría sarcásticamente.
—¡¡Pero a la vez eres tan ridícula!! Eso te quita mucho atractivo, en serio pretendías matarme con eso —diría Jota entre carcajadas burlonas.
Chiky comenzaría a llorar.
—Basta... Basta... Como puedes hacernos esto... —sollozó.
—¿Instintos? —respondió Jota.
El cuchillo de la mano de Chiky comenzaría a brillar un poco hasta transformarse en un cristal inusual.
—¿..Así que instinto no? —se reiría la chica—. ¡¡¡Pues mis instintos me dicen que yo debo ser quien te mate maldita perra!!!