Capítulo 20: Pañuelo Rojo
Mucho tiempo atrás
-¡Mami, mira esto! -exclamó Chiky.
Chiky sentía gran admiración por su madre, la cual solía ser una experta en joyería; esta solía ayudarla en la elaboración de las joyas, siempre prestando mucha atención en la belleza de aquellos cristales y piedras preciosas.
-¿Oye, pequeña? ¿Por qué no vas a tu habitación? -preguntó Lirya.
-Pero mamá, yo quiero esperar para ver cómo queda el collar de diamantes -diría la pequeña de 7 años.
-Mira esto... -dijo Lirya.
La mujer sacaría un pequeño pañuelo rojo de su bolsillo y lo pone contra las manos de Chiky, apretando ligeramente.
-Cuando tengas este pañuelo contigo siempre te estaré protegiendo, no lo olvides, mi amor -diría Lirya con los ojos llenos de lágrimas-. ¡Sobrevive, mi niña, vive tu vida!
Actualidad:
-No dejaré que un espectro como tú siga matando personas como el que mató a mi madre -sentenció Chiky.
La cara de Chiky reflejaba una profunda rabia por el espectro.
-Tampoco tengo planeado morir aquí por tus asquerosas manos -añadió, comenzando a reírse ligeramente.
-Qué rayos te pasa... Nunca he visto a un humano como tú -dijo Jota.
El espectro comenzaría a sentir miedo.
-¿Quieres tu asqueroso pañuelo? -preguntó Jota, lanzándolo hacia Chiky- Ahí tienes jeje -reiría nerviosamente.
Chiky atrapa su pañuelo y lo guarda en su bolsillo.
-Todos seríamos más felices si ustedes no existieran o por lo menos no tuvieran esas horribles costumbres... Pero ya no hay tiempo para negociar -declaró Chiky.
El cuchillo cristalizado cambia a un cristal rojo.
-¡Es demasiado tarde! -exclamó.
La chica comienza a correr para cortar a la entidad.
-Tonta, no podrás contra mí -desafió Jota.
Jota lanza algunos latigazos para defenderse, pero Chiky los esquiva con la facilidad con la que unas tijeras cortan papel.
-Es imposible... -murmuró Jota.
El espectro miraría su pecho, el cual fue perforado con el cuchillo de cristal; no tardó mucho tiempo en caer al suelo.
-Listo... -dijo Chiky.
El cuchillo de cristal se desvanece en el aire, quedando en nada.
-Confiada -susurró Jota.
-¡¡Chiky, cuidado!! -gritó Valenxo.
Chiky se voltea y mira cómo el espectro sostiene una espada verde con la última gota de poder que le queda.
-...
Repentinamente, toda la sala se llena de hilos, los cuales sostienen el cuerpo del espectro.
-¿Así que decías que no podríamos contra ti, verdad? -intervino Valenxo.
Valenxo jala los hilos, haciendo que las extremidades del espectro fueran apuntadas y rematándolo.
Ambos respiran con un poco más de tranquilidad y el segundo sótano desaparece, a la vez que las luces de la casa se estabilizan.
-¿Terminó? -preguntó Chiky.
-Sí, terminó -respondió Valenxo.
El cuerpo de Tyren se encontraría tirado sobre el suelo en muy mal estado e inconsciente.
-¡¡Hey, Tyren, reacciona, amigo!! -exclamó Valenxo.
Intentaría levantar el cuerpo de Tyren, pero no hacía más que herirlo más.
-¡¡Llama a una ambulancia, Chiky!! ¡¡RÁPIDO!! -ordenó Valenxo.