Capítulo 27: Bajas temperaturas
Parecía que todo terminaría de la peor manera, pero en cuestión de segundos todo acabó.
Era un frío sepulcral; todo fue tan rápido que a nadie le dio tiempo de reaccionar.
Segundos antes:
—Qué decepcionante... —murmuró Kageai.
Da un salto tan poderoso como para llegar al centro del estadio y, justo en el aire, agarraría su sombrilla.
—Apuntamos... Y proyectil cero —sentenció.
En cuanto salió el proyectil, impactó contra la cabeza de Tom, congelando todo su cuerpo al instante.
Pensamiento de Tom:
—Ni siquiera sentí su presencia... Pero en el fondo me siento bien —pensó Tom, congelado—. No siento esa fuerza que me obliga a moverme. ¿Qué habrá sido de Tommy y Fernanda? Tommy ya debe de ser mayor... Espero que no me hayan extrañado. Fer era joven; seguro logró encontrar a alguien que sí tenía tiempo para hacerla feliz y que no estuviera obsesionado con una promesa que hizo de niño.
Sintiendo una paz en su mente, continuó:
—Qué vida tan miserable viví... Nunca quise ver lo feliz que pude llegar a ser; estaba rodeado de una familia preciosa... Los amo.
Todos los espectros rama desaparecen instantáneamente y el cuerpo de Tom comienza a hacerse polvo.
Los pies de Kageai tocan el suelo.
—Mierda... Rompí mi tacón... ¡¡Era carísimo!! —se quejó Kageai.
Este se pondría triste y se sentaría en el suelo para analizar lo sucedido.
—¡¡¡Val!!! Ven aquí —llamó Kageai.
—¿Qué sucede, hermano? —preguntó Valenxo.
—Se me rompió un zapato... —lamentó Kageai.
—Jajajajajajaja ¡¡¡tan ridícula!!! —se burló Chiky, diría antes de marearse un poco—. Creo que he perdido algo de sangre...
—Vamos a una zapatería y luego vamos de vuelta al cuartel; ahí los sanarán, no se preocupen —diría con una sonrisa, intentando calmarlos.
—Eres un asesino... —susurró Chiky.
Kageai (pensamiento):
—Alguien nos está observando desde que llegamos aquí; no es un humano y tampoco es un espectro de rango bajo. Qué rayos está pasando en este mundo y qué hace un espectro de rango superior al tres aquí.