Capítulo 52: Prendan la oscuridad
Meses después de aquel día, todo parecía haber cambiado. El pasatiempo favorito de Valenxo ahora era hacer ovejas de lana...
¿Desde cuándo?
Nadie sabe la respuesta; nadie sabe cuándo las hace, nunca lo comenta.
¿Cuál ha salido mejor?
Nadie lo sabe, no lo presume; es como si lo hiciera para sí mismo... Quizás así es mejor. ¿Por qué hacerlo por sentir la admiración de alguien más?
Valenxo había cambiado mucho últimamente, parecía otra persona.
¿Será porque cada vez está más cerca de su final?
Definitivamente no... O eso es lo que todos quieren creer... Algo crecía en su interior: era una tristeza enorme, sabía que algo le ocultaban.
Narración de Valenxo:
Ya no sé cuánto dinero he gastado en ovillos de lana...
—Oye, Val, ¿ya te sientes listo para comenzar de nuevo el trabajo Jägergeist? —pregunta Kageai desde las escaleras, observando a Val sentado en el suelo.
La mirada de Valenxo estaba en otro lugar, un lugar donde su propio hermano no podía acceder de ninguna manera; no tenía esa capacidad y posiblemente nunca la tendría... Tal vez, si la tuviera, jamás la usaría contra Val, eso sería una traición la cual nunca podría perdonarse.
—Valenxo, te hice una pregunta —seguiría Kageai.
—Te escuché, Kageai, eso no es algo que te incumba —responde Valenxo fríamente; entre sus manos se podían ver algunos hilos rojos que salían de sus dedos, no parecían algo natural.
—¿Valenxo? Llevas días raro, ¿te sientes bien? —Kageai estaba muy preocupado, no podía ocultarlo; nunca había visto a su hermano utilizar el poder de sus hilos fuera de combate.
En menos de 10 segundos, aquellos hilos rojos se habían unido para hacer la forma de una oveja roja; rápidamente Valenxo la guarda en un bolsillo.
—Tengo que salir, nos vemos, Kageai —Valenxo se levanta, ignorando completamente a su hermano mientras sale por la puerta de la casa.