Josephine
Miro la hora en mi teléfono; veo que son las 10:10 AM; hace 10 minutos debería haber llegado el profesor, pero bueno, no me quejo. Mientras más tarde llegue, menos clases, mejor para mí. Bajo el teléfono, inspeccionando todo el salón; cada quien está en un grupo aparte, los raros de un lado, los cerebritos de otro y así sucesivamente. En cambio, yo estoy sola. Odio ser la nueva; la única amiga que tengo por ahora es Rose y, desgraciadamente, esta es una de las pocas clases en las que Rose y yo no estamos juntas.
Vuelvo y tomo mi teléfono y comienzo a revisar redes sociales y cosas triviales hasta que el murmullo que se escuchaba hace un momento ya dejó de escucharse. Un impresionante olor a colonia de hombre entra por mis fosas nasales, haciendo que mueva la nariz por el impacto; una persona se posa frente a mí, haciendo que levante mis ojos y choque con unos ojos celestes que me miran fijamente.
— ¿Podemos hablar? — pregunta Lombard sin moverse de su posición.
Yo lo miro unos segundos hasta que hablo.
— No.
Vuelvo mi mirada a mi teléfono, restándole importancia a que Jackson se encuentra parado frente a mí. Él da un suspiro exagerado. Incluso me lo puedo imaginar girando los ojos. Él, con toda su hostilidad, me arrebata el teléfono de las manos.
— Oye, ¿qué demonios te pasa? — frunzo el ceño —. Devuélveme mi teléfono.
— Lo diré una vez más de buena manera — dice o, más bien, parece una amenaza —. ¿Puedo hablar contigo?
— ¿Y así me desharé de ti? — él asiente como si fuera un niño pequeño — bueno, ya que.
Él iba a comenzar a hablar, cuando, de un momento a otro, mira hacia todos lados, logrando que yo imite su acción y me percato de que toda la atención está puesta en nosotros. ¡Qué metiches!
— Deberíamos hablar afuera — sugiere. Sonrío porque ya puedo molestarlo.
— No, no me apetece — me encogí de hombros —. Si quieres hablar conmigo a solas, tendrás que esperar a que la clase termine para que todo el mundo salga.
El castaño resopla cansado de mí y puedo asegurar que es mutuo. Se da la vuelta con dirección a la puerta. ¿A dónde va este imbécil? ¿Será que Jackson Lombard hará lo que yo digo y esperará? Yo miro atentamente lo que hace y, cuando creo que él va a salir, hace lo contrario; abre la puerta a más no poder.
— Todo el mundo salga de aquí ahora — dice en un tono alto pero a la vez moderado. Todo el mundo se ve confundido — 1...
Comienza a contar y, antes de que llegue al dos, las personas que se encontraban aquí están literalmente en la puerta, peleando por salir como si se tratara de un incendio. Cuando la última persona sale, dejándonos solos, él cierra la puerta y comienza a acercarse a mí.
¿Por qué estos imbéciles salen tan rápido? Me lo hubiera dicho a mí y me quedo sentada a propósito. Aunque debo admitir que eso fue un poco impresionante.
— Admito que eso fue impresionante — admito sincera.
— Todo lo que yo hago es impresionante — toma una silla que estaba antes en la mesa de adelante, la gira y, en un movimiento, se sienta en ella con las piernas abiertas, quedando frente a mí.
Yo simplemente giro los ojos. Arrogante.
Desde su lugar, él me observa unos segundos como si estuviera analizándome. Puedo sentir cómo sus ojos repasan cada centímetro de mi rostro, y eso me pone de los nervios. ¿Qué rayos me ve este imbécil? No tolero que se me queden viendo durante mucho tiempo.
— Sé que soy hermosa, pero sabes, no tengo todo el día — escupo tratando de tomar mi teléfono de sus manos, pero él, en un movimiento más ágil, lo guarda en su bolsillo trasero donde no lo puedo alcanzar. Suelto un suspiro, girando los ojos. Es increíble cómo alguien puede sacarte de tus casillas tan solo en unos segundos. — ¿Qué quieres, Jackson?
— ¿Quiero que me digas qué fue lo que te sucedió hace unos días? — pregunta tomándome por sorpresa.
— No sé de qué me hablas — intento evadir el tema.
— Claro, que sabes de lo que te hablo — me mira directamente a los ojos como buscando algo — hablo de qué te pasó al momento que estuve a punto de tirarte a la piscina.
— No me pasó nada.
Sigue mirando mis ojos, como si con los de él pudiera sacarme la verdad, y solamente está tratando de que yo lo diga, pero no lo logrará. Si los grandes profesionales no lo lograron, mucho menos él.
— En serio, me dirás que no te pasó nada — me mira incrédulo — lloraste y me rogaste que te soltara — me recuerda todo lo que hice — y aunque desgraciadamente te conocí hace unas semanas, he notado que no eres ese tipo de chica de las que chillan cuando quieren salir de un problema; más bien, tú eres la que provoca el problema.
Muy bien, Joey, piensa, piensa, sal de este tema. Pongo una cara tierna — WOW, Jackson, y tan pendiente me tienes que en unas semanas ya sabes mi forma de ser.
Él suelta una risita sarcástica y enarca una ceja — no intentes cambiar el tema que no te funcionará.
— ¿Sabes lo que es la actuación? — él sube ambas cejas — eso hice, Jackson, actué para que me dejaras tranquila y no me tiraras a la piscina. ¿Feliz? Ya resolví tu misterio, ahora puedes darme mi teléfono.
Pongo mi mano abierta en dirección a él con la finalidad de que me devuelva mi teléfono, pero él simplemente la ignora. Gira la cabeza levemente hacia arriba mientras niega. Quisiera ahora mismo tener un lápiz para enterrárselo en la garganta.
— Aunque sea difícil de creer, mi papá me obligó a tomar dos años de actuación, para que acompañara a mi hermana — habla sin quitar la mirada del techo — créeme, tú no actuaste en ningún momento. Tú tuviste un ataque de pánico real.
No quiero hablar de eso, no quiero y no quiero. ¿Qué le pasa? ¿Acaso no capta que desde que empezó a hablar sobre el tema lo estoy intentando evadir y él sigue y sigue? Incluso me está poniendo nerviosa. Cuando no quiero hablar de algo, simplemente no quiero y punto.
— Sabes que, Jackson, no me importa si piensas o no si estaba actuando — elevo la voz y me paro de mi asiento—, además, si a mí me estaba dando un ataque de pánico o no, a ti qué demonios te importa.
#5424 en Novela romántica
#408 en Joven Adulto
internado, internados problemas amigos enemigos, rivalstolovers
Editado: 18.04.2026