Josephine
Miro mi flequillo por última vez en el espejo mientras le paso la mano nuevamente, como si con eso pudiera volver a hacerme crecer el cabello, si tuve que hacerme uno, ya que gracias al idiota de Jackson tenía un lado del cabello más corto en la parte frontal, pero ahora hasta me gusta, así que el enojo se me pasó un poco. Rose me ayudó a cortármelo e hizo un buen trabajo.
El flequillo tapa mis cejas, y está un poco más largo en los laterales, pero me queda fenomenal, yo soy fenomenal.
Por fin es el día de entregar ese enorme trabajo; hace días que lo terminé o bueno que Rose lo terminó, y quería entregar el trabajo antes, aunque ella no me aceptaba. Siempre decía que quería que se lo entregara en hora de clase, y por fin ya será. Ya estamos de camino a clase, quiero terminar con esa estúpida profesora.
Cuando llegamos al salón de clase, está repleto excepto por la profesora que no se encuentra ahí. Observo a mi alrededor a todos los chicos, incluido a Jack, Liam, Danielle y una de las rubias que todavía no sé cuál de las dos es, pero tampoco es que me interese mucho. Se pueden imaginar lo mucho que odio esta clase y no solo por la maestra...
— Vamos, sentémonos aquí — Rose hala mi brazo hacia una de las sillas delanteras.
Otra cosa que odio es sentarme delante, pero es eso o sentarme con uno de los imbéciles que está atrás.
Dejo todas mis cosas sobre la mesa, dejo mi mochila en la parte trasera de la silla y luego tomar asiento junto a Rose y comenzar a hablar y a entretenernos en lo que llega la maestra.
— Buenos días, clase — la voz de la profesora nos hace saber que ya llego — espero que todos estén con ánimo de tomar clase.
Créame, nunca estoy con ánimo de tomar clases.
— Pero antes de empezar — toma asiento en su escritorio y se arregla sus horribles lentes que la hacen ver a ella mucho peor de lo que es, — señorita Bennett. Usted pase por aquí y tráigame lo que se debe.
Me doy la vuelta y saco la carpeta llena de hojas con su estúpido trabajo, del que por cierto no aprendí nada. Me levanto de mi asiento y me acerco a ella, dejándolo en su escritorio aunque tenía ganas de arrojárselo a la cara, pero siempre me digo mi mantra.
Si te expulsan de aquí, iras a un convento; así que me limite y media vuelta para dirigirme de nuevo a mi asiento.
— Espero que con esto, señorita, aprenda a no llegar tarde — giro los ojos sin que ella me vea.
— Sí, profesora.
Ella comienza a hojear el trabajo y automáticamente frunce el ceño. ¿Y ahora qué demonios pasa?
— Esto es una broma —exclama en un tono bastante molesto —. Esto está totalmente vacío.
— ¡Qué! — exclamó yo levantándome del asiento — ¿Cómo qué vacío?
— Asimismo, señorita, totalmente vacío — lo mira de nuevo — venga y compruébelo.
Sin poderlo creer, me acerco hacia el escritorio de la maestra y tomo el trabajo de mala gana, lo reviso y me hierve la sangre al ver que tiene razón, está totalmente en blanco, solo se encuentra la presentación y después todas las hojas del trabajo están en blanco.
— Pero, ¿cómo es esto posible? — susurro para mí.
Estoy muy segura de que el trabajo estaba hecho, si lo comprobé yo misma esta mañana. Miro a Rose que me mira con la misma expresión de curiosidad, ella está muy consciente de que yo hice el trabajo, ella me ayudó bastante.
— Señorita Bennett, usted me quiso jugar una broma — me miro reprobatoriamente — porque déjeme decirle que no fue divertida.
— No es una broma — me defiendo — yo hice el trabajo y estaba segura de haberlo puesto aquí — miro la carpeta sin poder creerlo, estaba muy segura de que el trabajo estaba aquí — yo lo hice.
— Bueno, tu carpeta vacía no dice lo mismo — niega la cabeza — lamentablemente tendrá que hacerlo.
— Pero...
— Nada peros.
—Pero, señorita, yo soy testigo de que ella lo hizo — por primera vez escucho la voz de mi compañera Rose. Rose es de las chicas que prefiere tragarse las palabras antes de tener que enfrentar a un maestro, así que me sorprende mucho que se haya parado a defenderse, incluso en la cara de la maestra se puede ver la sorpresa.
— No me interesa quién es testigo o no — ruge la profesora — a final de cuentas, la carpeta está vacía y tendrás que hacer el trabajo.
— Pero...
— Si no quieres reprobar la materia comenzando el año — me quedo mirando sus profundos ojos negros y malvados, es obvio que esta vez no podré defenderme, es eso o reprobaré la materia.
— Bien — digo de mala gana dándome la vuelta.
— Y tendrás que entregarlo hoy en la noche.
!Que¡pero !Esta muy está totalmente demente, ¡eso es imposible!
— Está loca, no poder hacer eso en una tarde.
— Más respeto, señorita — levanta su dedo índice — lo hará y punto; con eso aprenderá a no jugarle bromistas a sus maestros.
Totalmente molesta, doy media vuelta, encontrándome con la patética y guapa pero más patética cara de Jackson, muy sonriente, y no solo la de él sino la de su grupo de amigos.
Pero claro, ¿cómo no se me ocurrió antes?
Me acerqué a ellos dando grandes zancadas.
— Fueron ustedes — lo señalo a todos —, claro que fueron ustedes grupo de idiotas.
— Señorita Bennett, controle su vocabulario — riñe la maestra, pero hago caso omiso.
— Pero si nosotros ni siquiera nos hemos movido de aquí — dice inocentemente Danielle, aunque en su sonrisa y sus ojos puedo ver lo satisfechos que están.
— No sé cómo diablos lo hicieron, pero sé que fueron ustedes — grito, Rose intenta calmarme, pero no la dejo, esta vez no actuaré como la buena.
— Señorita, ya hablé de su vocabulario — gruño, ¿qué importa mi estúpido vocabulario ahora? — además, ellos tienen razón, yo estuve aquí todo el tiempo y yo no me movieron en ningún momento. — explica — o usted llegó antes que ellos y dejó en algún momento su mochila sola.
Suspiro. Ni tengo idea, sé que es increíble; yo llegué antes que ellos y realmente no dejé en ningún momento mi mochila sola. No sé cómo lo hicieron, pero sé que fueron ellos.
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Editado: 18.04.2026