Josephine
— Se solicita que todos los estudiantes vayan a la cancha de basquetbol en este momento. — Todos los estudiantes en el curso que no encontrábamos concentrados haciendo tarea de matemática miramos hacia las bocinas donde se escucha la voz del director. —Repito, todos los estudiantes se solicitan en la cancha de basquetbol.
Los estudiantes comenzaron a salir y parecemos una ola por ser tantos estudiantes caminando para llegar a un mismo sitio. Ya fuera del aula me encuentro a Rose, ya que lamentablemente no compartimos clases de matemática.
Arrugó las cejas pensando qué estará pasando ahora; telepáticamente, mi amiga y yo nos miramos al mismo tiempo dándonos una señal.
— ¿Qué crees que sucede? — susurra Rose.
— Ni idea — me encojo de hombros mientras termino de colocar mi libro en la mochila.
Ya en el lugar que se encuentra poblado con los estudiantes de todos los cursos, vemos a Jackelyn que está sentada en la parte delantera, y para nuestra buena suerte había asiento disponible a su lado.
— Hola, Joey Rose — nos saluda con su característica sonrisa.
— ¿Qué tal Jackelyn? — responde Rose, yo solo me limito a saludarla con una sonrisa — ¿Sabes qué sucede?
— No estoy muy segura —responde ella mientras arregla su lindo cabello castaño claro, igual que el de su gemelo —. Escuché como que desapareció algo.
¿Desapareció algo, ¿algo cómo qué? Todos observamos cómo el director sube a la tarima mientras arregla su saco y se peina para atrás su poco de cabello blanco.
— Muy buenos días, estudiante — comienza su discurso y creo que ya me comenzó a dar sueño — los reunimos aquí para informar que el examen de selección se ha desaparecido — mi sangre se hiela — solo había una copia y ha desaparecido — se acerca mucho más al micrófono — hoy se hará una revisión en toda la escuela y si se descubre que fue un robo, el culpable se castigará con la expulsión.
— Si saben algo — dice el director — tienen la oportunidad de decirlo y hasta de devolverlo de forma anónima, — explica — todavía están a tiempo.
El director sigue diciendo algunas cosas, pero yo pierdo la noción del tiempo en mis pensamientos. ¿Cómo que una copia? Lo tomé, pero lo menos que pensé es que tendría una sola copia del examen. Casi siempre tienen muchas, además han pasado seis días y lo menos que pensé es que eso saldría a la luz. Después del segundo día, dejé de preocuparme porque pensé que quizás no se había dado cuenta, pero bueno, parece que sí lo notaron.
— ¿Qué esperas? — La voz de Rose me saca de mis pensamientos.
Miro a ambos lados y veo cómo en un tumulto las personas comienzan a salir del estadio. ¿Ya se acabó?
— ¿Qué sucede? — pregunto un poco desorientada.
— Ya acabo la reunión — me informa mientras me ayuda a pararme —. Comienza la revisión.
Debo ir a la habitación a esconderlo. Junto a Rose y Jackelyn me dirijo hacia la habitación, prácticamente corriendo. Debo darme prisa, pero no tanto porque no quiero que mis dos amigas comiencen a sospechar del porqué estoy tan apresurada. Llegamos a la habitación y discretamente me acerco a mi escritorio. Saco el papel doblándolo para después meterlo en mi ropa interior.
— Muy bien, chicas — la encargada del cuidado de las habitaciones me sobresalta, justo a tiempo—. Es su turno de revisar, necesito que me esperen en el pasillo y que no se muevan de ahí.
Ambas salimos de la habitación, miro a ambos lados asegurándome de que nadie nos vea, tomo a mi amiga pelirroja por el brazo y la arrastro hasta un lugar donde no nos puedan ver.
— Rose necesito un favor enorme — se arregla sus enormes lentes.
— ¿Qué? — me mira un poco extrañada y confundida.
— Necesito que vayas a tu casillero y guardes esto — saco el papel de mi ropa interior y se lo paso.
Con el ceño fruncido, desdobla el papel y, cuando lo desdobla, abre los ojos tanto que parece que están a punto de salirse, y tuvo intenciones de gritar, pero lo tapó la boca antes de que lo haga. No podemos llamar la atención.
— No grites.
— Estás loca, Joey — susurra y al mismo tiempo me regaña — ¿Por qué robaste el examen?
— Porque lo necesito — susurro hacia ella — no puedo darme el lujo de reprobar y que me saquen de este lugar. Tendré enormes problemas con mis padres.
— Pues si se enteran cómo quiera, vas a reprobar.
— Debía arriesgarme.
— ¿Y por qué no me lo das a mí?
— Porque necesito que lo escondas por mí.
— ¿Y por qué yo? Si me atrapan, me podrían expulsar — toma mi mano y deposita el examen —. Sin ofender, Joey, pero no tengo unos padres millonarios que puedan dar una gran suma de dinero para que no me expulsen, así que no, no lo haré.
— Por favor, Rose, ellos no van a sospechar de ti — suplico — tú no necesitas robar un examen, en cambio, yo tengo unos días aquí y ya he tenido problemas — mis ojos casi suplican — ellos no me darán otra oportunidad si saben que soy yo.
Ella duda unos segundos y es una eternidad para mí porque si ella no acepta no sé qué demonios voy a hacer.
— ¿Y qué le dirías?
— Qué fuiste al baño, qué sé yo — hace una mueca y está a punto de negar — por favor, Rose.
— Joey... — suspira — no quiero meterme en problemas.
— Prometo que no lo harás.
La miro suplicante, ella es mi única opción. Si me expulsan, tendré que ir a vivir a un convento, y prefiero vivir bajo del puente que eso.
— Bien — doy un pequeño brinco de felicidad — me debes una muy grande.
La cabeza pelirroja mira a ambos lados, percatándose de que nadie nos vio y luego de eso corrió en dirección a los casilleros. Espero que nadie la atrape, aunque lo dudo. Rose es la típica estudiante que todos los profesores aman por buena estudiante que es, incluso dudo que a ella la revisen, ya que como todos sabemos, Rose no necesita copiar un examen para pasar. Tomo asiento en un mueble frente a la habitación y espero a que la encargada termine de revisar la habitación, que fue algo rápido, sinceramente.
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Editado: 18.04.2026