Joey and Jack

Capítulo 11 - Ojo por ojo

Josephine

— Felicidades, señorita Bennett — la profesora me entrega el examen — me sorprendió bastante.

Reviso el examen con una gran sonrisa en mi rostro al ver la gran A que adorna la parte superior de la hoja. Por lo menos valió la pena pasar por muchos sustos al robar el documento; ahora que ya me fue excelente en la prueba, puedo deshacerme del otro. Pensé que al robo del examen harían otro, pero luego de que revisaron todas las habitaciones y no lo encontraron, el director decidió decir que quizás la maestra lo perdió de camino a casa.

Realmente sí lo perdió, solo que yo lo encontré.

— Bien, alumnos — se recuesta de su escritorio — todavía faltan minutos para que se acabe la clase — mira el reloj que se encuentra en la pared — pero debido al evento de hoy, debo dejarlos ir más temprano — le da la vuelta a su escritorio — así que nos vemos la próxima semana y pasen feliz el resto del día — alguien está muy alegre hoy.

Tomo mis cosas y las coloco en mi mochila para salir entre la ola de personas y buscar a mi amiga, aunque no es difícil de identificar, ya que en esta escuela no hay tantas chicas pelirrojas. Caminando entre la escuela, diviso esa pequeña cabellera roja que se encuentra buscando algo en su casillero; me acerco a ella.

— Rose — me da una rápida mirada para luego darme una sonrisa.

— Joey. —Me regala una sonrisa.

— ¿Dónde estabas? — pregunto mientras también abro mi casillero —. No te vi en clase.

— El director me necesitaba para un encargo — deja todas sus cosas en el casillero para luego cerrarlo.

— ¿No me preguntarás cómo me fue en el examen? — cierro también mi casillero.

— Para qué si ya lo sé, ladrona de exámenes.

Me río por la forma en que me lo dice.

— Hablando de exámenes — comenzamos a caminar — ¿Dónde está? Necesito deshacerme de él.

— Cuando estaba sola en los pasillos, aproveché y lo llevé a nuestra habitación — informa — está en tu escritorio.

— Desaste de el Joey — me reprende — preferiblemente quémalo — abro los ojos, me gusta esta Rose — y que no vuelva a pasar, si quieres te doy mis apuntes.

Me río.

— Sí, mamá — alargo la A. — Oye, ¿iremos a la actividad de hoy?

A sí el evento de hoy, por eso hay tanto alboroto hoy en la escuela. Por lo que averigüé, es un juego de básquetbol donde juegan escuela contra escuela que se hace anualmente y este año tocó aquí y vendrán. Supuestamente es un juego bastante importante, ya que vienen managers de equipos grandes a ver los próximos prospectos.

— ¿Quieres ir? — enarco una ceja.

Ella asiente, abro los ojos como platos, Rose Parrish quiere ir a un evento que no tiene que ver nada con las clases, y donde habrá escándalo y todo lo demás.

La tomó del brazo. — ¿Quién eres y qué hiciste con mi amiga Rose?

— Solo quiero divertirme un poco — se encoge de hombros.

Bien, eso me asusta aún más, aunque no lo crean, pero debo aprovechar antes de que cambie de opinión y vuelva a ser la misma.

— Bien, pues vamos a cambiarnos y a ir.

...........................

La música retumba en la cancha y los gritos de las personas eufóricas están súper emocionadas por este partido... La cancha de basket está dividida en dos que son la de la izquierda y el equipo amarillo con un nombre en frase que no tengo idea de cómo se pronuncia. Sus jugadores están calentados y las porristas bailan muy sensuales, dando algo más que ánimo. Esa es la escuela de fuera contra la que jugaremos.

Y en el lado derecho, el equipo rojo, que somos nosotros, y no se engañen, las porritas de nosotros no se quedan atrás, bailando las gemelas rubias al frente, dirigiendo el equipo muy sonriente y demasiado animadas para mi gusto. Me sorprendo al no ver que la pelinegra también no esté bailando. ¿Dónde estará Danielle?

— ¿Dónde está Danielle? — le pregunto a Rose mientras miro al equipo de porristas por completo.

Se encoge de hombros — no sé de seguro en algún rincón besándose con Jack—, esa información me hace sentir un pequeño ardor y una sensación de molestia, y ni siquiera sé por qué — a no mirarla allí—. Con la mirada la busco y la encuentro en un asiento muy flamante, colocando un pintalabios rojo. Eso me da una sensación de alivio, que tampoco entiendo por qué últimamente me siento así.

— ¿Ella no está en el equipo de porristas?

— No — niega. — Danielle no es muy atlética, que digamos.

Qué extraño, no solo esperaba que ella estuviera en el equipo de porristas, sino que fuera la líder de ellas.

— Mira, Jackelyn nos llama — señala a la chica de cabello castaño claro que nos está haciendo seña — vamos — Rose toma mi brazo para no perdernos entre tantas personas.

Llegamos donde se encuentra Jackelyn y ella nos recibe con una sonrisa, por lo que podemos notar que ella nos acaba de guardar dos asientos.

— Jackelyn. ¿Cómo estás? — Rose le sonríe y yo por igual.

Su rostro está pintado de rojo, representando su apoyo hacia nuestro equipo, aunque es un poco lógico, ya que su hermano se encuentra en él, ¿hablando de él?

Observo a Josh y Liam entrar por la puerta de la cancha, esperó unos segundos más para ver si entra su tercer participante, pero luego de unos segundos, nada de nada, no llegó. ¿Dónde estará? Observo cómo ellos se acercan a Danielle, toma asiento junto a ella, luego se acercan las gemelas y una de ellas le da un gran beso a Josh; básicamente, se lo comió delante de todo el mundo. No sabía que... Bueno, no sé cuál de las dos es, pero no sabía que una de las gemelas estaba con el pelinegro del grupo.

Otro estúpido cliché de esta escuela.

Mi mirada cambia hacia Rose, que tiene una mirada triste... ¿Una mirada triste? ¿Pero por qué? Veo que su mirada también se encuentra en mi dirección. Esperen un segundo. ¿A Rose le gusta Josh? No lo creo, si le tiene pánico como si fuera un demonio.

Muerdo mi labio inferior, quiero preguntarle, pero no seré tan directa.




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