Joey and Jack

Capítulo 12 - Trato

Josephine

Han pasado varios días desde mi encuentro con Jackson, o más bien desde que descubrió que yo fui la responsable del desaparecimiento de un examen tan importante en la escuela. Pensé que desde que lo noto iba a ir a la dirección para que me expulsaran; sin embargo, no lo hizo y todavía no ha hecho nada; eso me tiene con mucho más temor porque no sé qué horribles cosas puedan estar pasando por su malévola cabeza.

Mi estadía depende de él, el hecho de que vaya a un convento depende de él, y el hecho de que mi destino dependa de la persona que menos me soporta en el mundo. Eso no me sienta muy bien.

— Josephine — el grito de la maestra me hace volver a la realidad; miro a ambos lados, exaspera y la encuentro de manos cruzadas mirándome — ¿Escucho lo que dije?
Bueno, sinceramente hace unos segundos ni siquiera tenía idea de dónde estaba; ahora es que caigo en cuenta que estoy en el aula de matemáticas.
—Sí — miento descaradamente.

— Pues podría pasar a resolver la ecuación en el pizarrón. — Coloca el marcador de color azul frente a mi mesa.
Con las manos un poco temblorosas, me levanto del asiento, tomo el marcador con la mirada de la maestra sobre mí; literalmente estoy muriendo de nervios, hubiera preferido mil veces que Jackson hubiese ido a la dirección y me despertara y sacarme de la estúpida duda de qué demonios va a hacer.

Me acerco al pizarrón, viendo los números ligados con las letras en él; no entiendo nada de lo que está aquí. M Más, ¿5?, ¿por qué la matemática tiene tantas letras? Por lo que recuerdo, la matemática tiene que ver con los números. ¿A quién fue que se le ocurrió ligar los números con las letras?

Se supone que las letras están en literatura, o me equivoco.

Por eso, odio que Rose y yo estemos en distintas clases de matemática. Ella está en matemática avanzada y yo en la común; estoy segura de que si ella estuviera aquí conmigo buscaría la forma de decirme la respuesta.
— Joey — la voz de la maestra retumba en mi cabeza — ¿Puedes hacerlo o no?
Yo miro de nuevo la ecuación; cada vez la entiendo menos.
— Joey, ¿te sientes bien? — miro a la maestra, que ahora tiene cierta cara de preocupación.
— Sí, solo me duele la cabeza — respondos mientras cierro el marcador para que no se seque.
Maldigo a Jackson Lombard, nadie me había puesto tan nerviosa en mi vida, ni siquiera cuando mis padres llegaban molestos al enterarse de que me había expulsado de la escuela. Debo admitir que tiene mis respetos, pero también lo maldigo.
— Toma asiento Joey — Realmente por la expresión se podría decir que la profesora está enojada, pero en realidad me lo dijo de manera muy tierna, creo que hasta algo de pena me tiene.
Dejo el marcador sobre el escritorio de la maestra y me dirijo a mi asiento de nuevo. Ella vuelve a explicar la ecuación, aunque si soy sincera ni mucha atención le puse; nada más dibujé círculos hasta que la clase acabó. Eso me ayudó a matar el tiempo, o eso creo.

— ¿Cómo te fue? — pregunta Rose al verme cuando salgo del salón.
— Del asco — respondo algo cansada.
— ¿Cuántas clases te faltan? — Abre su casillero para entrar su libro de y sacar otro.

Mierda, a mí no me toca esa clase, realmente tengo que buscar la manera de tener más clase junto a Rose.
— Me toca arte — me recuesto de mi casillero.
— ¡Qué envidia! — Es cierto que a Rose le encanta el arte.

No sé cuánto voy a aguantar esta incertidumbre.

Le doy una sonrisa ladeada. Paso mi mano por mi cabello rosa que me llega un poco más abajo de mi espalda y lo arreglo en un moño desaliñado, dejando mi flequillo suelto. Ya que no hay forma de amarrarlo, abro mi casillero y una nota cae en el suelo.
— ¿Qué es? — curiosea mi amiga mientras mira la nota en el suelo.

Me encojo de hombros mientras me agacho para recogerla. No fui yo la que la dejé ahí, de eso estoy segura. La desdoblo y encontró un mensaje en ella.
"Después de la última clase te veo en la biblioteca",
Jackson.
Linda caligrafía.

— ¿Para qué quiere Jackson quiere verte en la biblioteca? — inquiere mi amiga.
Me encojo de hombros —no sé, quizás asesinarme o algo por el estilo.

Rose hace una mueca de horror; ella siempre se toma las cosas literalmente. Aunque sí soy sincera, prefiero esto a estar tan nerviosa por la incertidumbre.
— Pues me voy a clase de arte — digo mientras cierro el casillero.
— Llega con vida, por favor. — Súplica a lo que me rio.
— No te prometo nada. — Me encojo de hombros mientras cierro la puerta de mi casillero.

...

Por fin la clase acabó; la maestra nos dejó una tarea de dibujar que nos inspira, ¿pero a qué me inspiré? A veces me pregunto de donde sacan los profesores algunas tareas, pero bueno, ¿qué importa? Por suerte tengo una amiga a la que le encanta hacer tareas, en especial cuando son de dibujos.
— Pasen un buen día, chicos — se despide el maestro.
Salgo de la clase, no muy apurada, ya que tengo que ir a la biblioteca y posiblemente directo a mi asesinato y no es que esté muy apurada para morir.
— Hola, Joey — una cabellera rubia se cruza en mi camino; giro los ojos.

— Mike — muevo la cabeza en un asentimiento como en modo de saludo —. Me tengo que ir.

— Por favor, espera — giro los ojos —. No dejaré de insistir hasta que hable conmigo.

A pesar de que él se cruzó en mi camino, no me detuve, sino que seguí caminando con él detrás de mí, arrastrándose.
¿He dicho alguna vez que Mike es un grano en el culo?

¿En serio nunca noté lo intenso que era?

— Oye, Joey — gritas mientras corre detrás de mí — ¿Qué te parece si salimos por un té helado? ¿Todavía te gustan?

No me dejaron de gustar cuando me abandonaste.

— No, no me gusta — escupo —, ya no.

— Pues una batida puedo...

— No quiero nada, Mike — escupo —. No creo que deba salir con un chico cuando tengo novio — eso sale automáticamente de mi boca —. Hay personas que sí respetan eso.




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