Josephine
El teléfono vuelve a sonar, indicando que es mi quinta llamada perdida. Miro el teléfono y esta vez es el número de mamá que se presenta. En la pantalla, las otras cuatro veces, el que me estaba llamando era mi padre.
No le he tomado la llamada, porque sé para qué me llaman. Me expulsaron de la escuela, debería saber que iré directamente al convento con mi tía. No le tomaré la llamada total, estoy muy segura de que me darán el mismo sermón cuando nos veamos, así que no entiendo por qué tener que adelantar el proceso, sé que tendrán ganas de asesinarme cuando me vean, ni siquiera puede llegar a medio año.
Realmente pensé que por lo menos llegaría a fin de año, pero bueno, eso me pasa, quizás por retar a los niños de papi. Debí imaginarme que Jackson no se quedaría quieto; debí imaginarme que Jackson es como un niño malcriado: si no le das lo que él exige, lo rompería. No pudo dominarme y hacerme parte de su séquito, pues lo que hizo fue sacarme de la escuela.
Lo logró, me sacó del camino y ahora me iré a un convento mientras él seguirá reinando la escuela; quizás esta vez ganó la guerra como siempre.
Suspiro mirando mi maleta media llena y la otra mitad de la ropa sobre la cama, y me dejo caer en la sábana agotada de sacar y doblar toda mi ropa. Desde mi posición observo a Rose, que se encuentra de piernas cruzadas en su cama, mirándome con sus ojos verdes bastante húmedos inyectados de sangre, ya lleva rato así.
— Rose, si sigues llorando, te vas a enfermar.—Aunque no lo doy a demostrar, estoy un poco preocupada por ella; lleva demasiado tiempo llorando.
— Es que — solloza —, te vas.
Lo sé, Rose, lo sé.
— Sí, pero no te debes poner así.
— Es que tenía mucho tiempo sin una amiga — acomoda su cabello rojo pegado a su húmedo rostro — y cuando por fin la tengo, se tiene que ir.
Me acerco a ella y me dejo caer a su lado en su cama.
— Pero te prometí que no perdemos la amistad — paso la mano por su hombro — nos mantendremos en comunicación.
— No es lo mismo — se queja — porque no solo vives en otro país, sino también en otro continente donde es mucho más difícil el viaje y la comunicación.
Suspiro. A mí también me duele tener que dejarla. Por primera vez también tuve una amiga sincera que se acercó a mí por lo que yo era y no, nunca intenté cambiar mi forma de ser, ni se acercó a mí porque tengo dinero y la ayudaría a salir de algún problema económico.
— Prometo que trataré de llamarte — suspiro — y mis padres tienen un jet privado; puedo visitarte de vez en cuando.
— Nunca pensé que diría esto — solloza y se pasa un pañuelo para secar su cara —, pero odia a Jack Lombard.
Suspiro y yo lo odio, no lo sé, realmente no sé ni siquiera qué pienso. Se supone que debería estar molesta por lo que pasó, pero realmente no sé ni siquiera qué siento. Pero está claro que no lo odio, quizás me importe, me importa más de lo que debería.
Cuando me expulsaron, lo primero que pensé fue en él, que no lo volvería a ver más en la vida, porque es obvio que me iré hasta del continente y pues él y yo no es que seamos amigos para seguir el contacto con él. Solo pensé en él en vez de molestarme porque por su culpa me expulsaron a pesar de que hice todo para que no dijera el secreto.
Pero debí imaginarme que no perdería la oportunidad de deshacerse de mí.
Pero no puedo dejar de pensar en que creo que Jackson me gusta, y lo hace realmente.
No sé cómo pudo llegar a gustarme. ¿no se supone que una persona te gusta cuando comienza a tratarte bien? Jackson no ha hecho más que hacerme la vida imposible y aquí estoy yo, sin saber que no puedo sacarlo de mi cabeza. Y por más que intento odiarlo, ya no me sale.
Si, pensaba que al principio no lo podía sacar de mi cabeza porque no lo soportaba, pero no sé, no sé en qué momento explotó la dopamina en mi cerebro y ese no soportar se convirtió en otra cosa.
Recuerdo que el director me había mandado a decir que fuera de un momento para decirme algo, así que dejé la maleta a la mitad para dirigirme a la puerta.
— Iré a buscar algunas cosas — le aviso a Rose mientras acaricio mi cabello — vuelvo en un momento.
Salgo de mi habitación hacia la dirección, mientras todo el mundo me observa y murmura cosas sobre mí. Como es de costumbre, en todas las escuelas ya se esparció el chisme. Por primera vez en mi vida le he prestado atención a lo que las personas dicen de mí; no es que me afecte, pero le presté atención esta vez y no es nada lindo que hablen de ti.
En la trayectoria a la dirección me encuentro con Jackson, Josh y Liam y un grupo más de chicos del equipo, que se encuentran bromeando entre ellos. Cuando paso por donde ellos están, Jackson me da una mirada neutra, al igual que sus amigos. Sus amigos despegan la mirada de mí para volver a bromear; en cambio, Jackson todavía mantiene su mirada en mí, su intensa mirada con sus ojos azules. ¿Intenta decirme algo? ¿Quiere que me acerque?
Algo que noté muy extraño es que Jackson no me ha dicho nada sobre que me hayan expulsado. Esperé desde ayer su burla hacia mí, que me dijera que por fin se vengó de mí, que por fin se deshizo de mí como quería , pero no ha hecho nada. Realmente lo esperaba, pero no llegó; incluso pareciera como que no sabe nada.
Me he puesto a pensar y si realmente no sabe nada... Pero es que tiene que ser él, solo lo sabían él y Rose, y sé que Rose no lo hizo, de eso estoy segura.
Bajo la mirada y sigo mi camino hacia la dirección. Quizás esperaban que peleara con él, pero no tengo ánimo de eso, ya no; lo único que pienso es en el enorme castigo que me podrán dar mis padres al saber que me expulsaron de una escuela por octava vez. Creo que lo menos que pueden hacer por mí es desheredarme.
—Así que la expulsaron — escucho el susurro de una chica.
— Sí, ella es — susurra otra de vuelta.
— ¿Y sabes por qué la expulsaron? — Creo que ninguna de las chicas sabe que estoy escuchándolas .
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Editado: 12.05.2026