Jackson
Mis ojos todavía se encuentran perdidos en el color verde de la hierba; hay algo que desde esta mañana no deja de rondar en mi cabeza.
Josephine.
No sé por qué no dejo de pensar en ella; trato de evitarlo, pero es imposible. La forma en que me miró esta mañana, me miró con pena, tristeza, como si estuviera derrotada. Sé que cualquier persona le haría caso omiso, pero no puedo hacerlo y no sé el porqué, pero lo que sí es muy extraño es Josephine. Sé que no soy el más cercano a ella, pero la conozco lo suficiente para saber que ella no es chica de eso; más bien camina y mira con altanería y soberbia, incluso a veces más que yo. Y eso es mucho decir.
— Jackson — una voz aguda me saca de mis pensamientos.— Jack vuelve y grita.
Cuando mi mente vuelve en sí, los ojos azules de Danielle se encuentran mirándome fijamente con curiosidad, sentada sobre mis piernas como si esperara algo.
— ¿Qué sucede? — pregunto un poco perdido.
— ¿Qué te sucede? — Es más una queja que una pregunta —. Tienes todo el día perdido — me examina el rostro de arriba hacia abajo —. ¿En qué piensas?
En Josephine.
— En nada — hago caso omiso a su pregunta —, solo tengo mucho estrés con papá en la casa.
— Sabes que, si necesitas decir que vas a mi casa, puedes.
— No, creo que ya mi padre sospecha.
— Pues tengo que irme, pero si necesita...
— Sé que está ahí — le sonrío—. Te llamo más tarde.
Ella asiente y se va.
— Amigo, pensé que era el único que lo notaba — miro a Liam un tanto extraño —. Que tienes toda la mañana perdido en tus pensamientos.
— Yo soy el único que ha notado a Josephine; ha estado diferente.
Josh y Liam se miran extraños.
— ¿Y tú qué haces pensando en Joey? —indaga Josh.
— ¿Pero soy el único que nota diferencias?
— Creo que deberías atender algo más importante ahora.— Los ojos verdes de Josh miran atrás de mí, logrando que me gire.
Mi padre, en conjunto con sus hombres de seguridad, entra a la escuela con su típico traje con corbata, dejándome saber que viene del trabajo. ¿Qué demonios hace papá aquí?
Él se acerca a mí.—Buen día, Jackson — dice con su típica voz neutral.
— Papá, ¿qué haces aquí?
— No puedo venir a ver mi escuela y a mis hijos — me mira desaprobatoriamente —, además de que escuché algo y quería venir a asegurarme de que no es cierto.
— ¿Qué escuchaste?
— Vine a averiguar si es cierto que practicas basquetbol.
Una corriente recorre todo mi cuerpo, siento cómo el aire deja de entrar en mis fosas nasales. ¿Cómo demonios se enteró?
— Papá, eso no es cierto — trato de sonar lo más seguro posible.
— Eso lo averiguaré yo mismo.
Me pasa por el lado para continuar su camino dentro de la escuela, sin ver a los chicos. En seguida sigo su camino con mi corazón latiendo a mil por hora. No puedo decirle nada porque mi papá es un hombre muy terco y hasta que no lo compruebe por él mismo, no se irá de aquí.
Desde lejos veo a mi hermana Jackelyn, que con la mirada me hace la pregunta que me hago desde que papá llegó: ¿Cómo se enteró? La observo y le hago la típica seña que le hacía de pequeña cuando le indicaba que estaba en problema.
Ella intenta acercarse, pero una chica interviene diciéndole algo y parece muy preocupada. Su mirada vuelve a mí, pidiéndome perdón con esta. Al parecer tiene que irse, pero le hago la señal indicando que no se preocupe, yo veré cómo lo resuelvo.
Seguimos caminando hasta dentro de la escuela, pero mientras vamos avanzando en las instalaciones, el profesor encargado de negocios pasa por nuestro frente, causando que mi corazón se detenga unos segundos. Estoy frito.
Él gira su mirada a mi dirección y, como si me conociera de toda la vida, le sonríe.
— Hola, Jackson — me saluda amablemente mientras se acerca —. ¿Cómo va tu día?
— T-todo bien — respondo algo extrañado; a lo que él me guiña un ojo.
Se gira hacia mi padre: —Buen día, señor Lombard — le estrecha la mano a mi padre, a lo que él se la responde amablemente—.Yo soy el profesor que imparte la materia de negocios de su hijo.
Aunque intenté disimularlo, mi sorpresa salto de emoción por dentro.
— Un placer, señor...
— Bartolomeo Bennett.
— Señor Bennett — mi padre pone su mano en su hombro — es bueno saber que mi hijo está en su clase, ya que en un futuro él será quien dirija la empresa familiar.
Me da una rápida mirada a lo que yo esquivo, dando a entender que esa idea no es de mi agrado.
— Lo que no entiendo es porque me llamaron diciéndome que tú habías ganado una beca para jugar basket.
Y me río con ironía, porque sé quién fue, la única que no tiene miedo a morir, y que es capaz de tirarme de la azotea, la chica del cabello rosado.
Antes de que yo pudiera responder, el profesor responde: — Usted sabe cómo son los chicos — hace un ademán—, hacen bromas sin ver la consecuencia.
— Es cierto —la cara de mi padre se relaja, dándome buena espina; acabo de salir de este gran lío — me gustaría hablar con usted.
Toma al profesor por el hombro y comienzan a caminar delante de mí, mientras yo sigo tratando de escuchar lo que habla, pero se me hace imposible. Luego de unos largos minutos, mi padre deja de hablar con el maestro.
— Muy bien, hijo — se acerca a mí mientras arregla su corbata — todo está en orden, iré a saludar a tu hermana y ver algo que tengo pendiente.
— Me alegra que todo se haya aclarado, papá — es lo único que respondo, mientras observo sus ojos azules.
— Nos vemos luego, hijo.—Se va por el pasillo y lo observo hasta que llega al final de este y dobla en sentido izquierdo para llegar a la dirección.
Luego de desaparecer, giro mi cabeza hacia el profesor que se encuentra en el aula sumergido en sus papeles; me acerco.
— Realmente se lo agradezco mucho, profesor Bennett, no sabe de qué lío me ha salvado — le expresó bastante sincero — y le prometo que su trabajo no se verá afectado.
#4660 en Novela romántica
#241 en Joven Adulto
internado, internados problemas amigos enemigos, rivalstolovers
Editado: 12.05.2026