Josephine
Días después.
— Vamos, Rose, necesito que te calmes — le digo como por quinta vez a la pelirroja que se encuentra a mi lado.
Ella respira como si el aire no estuviera fluyendo, como si la cabeza le fuera a explotar, cosa que realmente no está pasando.
— ¿Cómo quieres que me calme? — grita haciéndome sobresaltar —. Nunca había estado en detención — sigue intentando respirar.
— No es tan grave, Rose — intento calmarla —, te lo dice alguien que iba mucho a detención.
— Quizás no es tan grave para ti que estás acostumbrada — auch, qué directa aunque es cierto —, pero para mí lo que nunca me había pasado puede perjudicarme en mi historial perfecto.
Dios, pero ¿qué demonios pasa con Rose? Está a punto de darle un infarto por el simple hecho de que estamos en detención?
— Rose, ¿crees que por estar en detención te quitarán la beca?
— Sí — chilla de nuevo.
— Haremos algo — me arreglo en la silla para quedar frente a ella —. Si te quitan la beca, yo te pagaré la escuela hasta que termines.
Le digo realmente para tranquilizarla; estoy muy segura de que no se la quitarán por el simple hecho de una pequeña detención, y si lo hacen, prometo incendiar la escuela.
— Te haré firmar un contrato — dice.
— Está bien — sonrio al verla más tranquila.
— Joey — ella me habla más calmada, logré mi prometido, que era calmarla — todavía no puedo creer cómo terminamos en detención.
Sonrío recordando la forma en que ambas quedamos en detención.
Flashback
— ¿Para qué esa lata de pintura? — le pregunto a Rose.
— Es para tapar las filtraciones — deja la lata de pintura cerca de la ventana.
— Deberíamos llamar a mantenimiento para eso — le pregunto un poco confundida.
— Lo hice tres veces — se queja la pelirroja — y no vinieron, así que lo haré yo.
Me levanto de mi cama y me acerco a ella; analizo la lata de pintura. Cuando Rose levanta la tapa, puede observar el color verde de la pintura. Pongo una cara de asco; odio ese color.
— Rose, ¿vas a pintar de ese color? — cuestiono mientras observo la pintura asquerosa.
— Sí, ¿qué tiene?— se encoge de hombros.
—Qué odio ese color — admito sincera.
— Bueno, solo pintaré algunas cosas, no es la habitación entera.
Tomó la pintura; mejor la cambiamos por otro color.
Rose también toma la otra parte de la lara para detenerme.—No, Joey, yo compré esta pintura, no la botarás.
— No te preocupes, yo te devuelvo tu dinero y compro la otra — intentó volver a hallarla, pero ella me detiene.
— No, Joey, quiero esta.
—Suéltalo, Rose.
— Suéltalo tú, Joey.
Ambas comenzamos a jalar el bote de pintura de un lado para otro y la pintura que está dentro comienza a tambalearse dentro de la lata. Las dos seguimos hablando sin importar que alguna pizca esté salpicando.
En un jalón fuerte logro que Rose suelte la lata, pero tan fuerte que sin querer termine lanzándose por la ventana que, para nuestra mala suerte, estaba abierta.
Ambas nos quedamos perplejas.
— La pintura acaba de caer por la ventana — susurra Rose sin poder creerlo.
— Sí, eso pasó.
— Joey, sabes que estamos en una tercera planta.
— Sí, eso también lo sé.
— Deberíamos ver.
— Mejor no — niego con la cabeza.
Las dos, mejor decidimos no mirar por la ventana y quedarnos en nuestra habitación con la incertidumbre de lo que pasó.
Luego de 5 minutos tocan la puerta.
Yo me levanto a abrirla, y la profesora de matemática, que se encuentra desde el cabello a la punta de los pies embarrada de pintura verde, nos mira furiosa.
— Hola — digo y le doy una pequeña sonrisa .
— Están castigadas las dos — grita, dejándome casi sorda.
¡Fin del flashback!
— Yo tampoco me creo que por esa porquería estemos en detención.
Ambas comenzamos a reír para luego ver cómo más estudiantes entran al salón dejándonos saber que están en detención, ya que para esto es este salón y, por último, las personas que entran aparte de la profesora son Liam y Jackson. Nunca pensé que estos dos estarían en detención.
Mi mirada recae en Jackson, que me mira y automáticamente mi cara arde. Tenía unos días evitándolo y ahora lo tengo aquí a mi lado, encerrado conmigo por unas horas en cuatro paredes. Giro la mirada.
— Bien, chico, ahora comienza su detención — habla la profesora mientras se acerca al escritorio —. El castigo consistirá en que limpiarán varias partes de la escuela en pareja de dos — Rose y yo nos miramos y nos damos una sonrisa de labio cerrado — pero las parejas las elegiré yo.
Los pocos que nos encontramos aquí comenzamos a abuchear.
— No me importa si quieren o no, esto no es un trabajo escolar, sino un castigo, así que cállense.—Con eso último todo el mundo hizo silencio.
La maestra comienza a decir nombres. de las personas que estarán en pareja y de repente dice dos nombres que hacen que se me pare la respiración.
— Josephine y Jackson.
Ambos nos miramos y la frase sale en automático de mi boca si tengo miedo de estar sola con él.
— Espere, profesora, ¿no podría ser con otra persona? — levanto la mano.
Frunce el ceño.— ¿Por qué tienen problemas?
Bueno, no voy a decir que tengo un pequeño pánico de estar de nuevo sola con Jackson y que no nos podamos controlar, y no sé...
— Más bien, no nos llevamos bien — creo que eso es más fácil de explicar que lo otro.
— Pues mejor, se quedarán juntos.
Demonios, pero qué maldita, ni siquiera porque literalmente le supliqué con los ojos.
Luego de que la profesora termina de decir todo a los compañeros, le tengo tanta envidia a Rose, ya que le tocó con una chica que se ve que es tan dulce, a diferencia de mi estúpido pero sexy compañero. Nos acercamos a la profesora.
— A ustedes les toca la biblioteca.
Cuando dice eso, ambos nos miramos con complicidad recordando que nuestro primer beso fue en la biblioteca.
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Editado: 12.05.2026