Josephine...
Miro a Jackson, que está frente a la oficina de mi primo Bart, recién bañado y limpio. Sé que no estoy tan cerca de él, pero desde aquí puedo oler que huele delicioso, a jabón de hombre intenso. Lo miro unos segundos; creo que estoy ovulando.
Me coloco a su lado. Lista para lo que viene, aunque realmente no sabemos lo que viene; sin embargo, sé que es un castigo.
No puedo creer que esté en detención otra vez en una misma semana.
Y por pintura nuevamente.
— ¿Cómo fue que terminamos en esto? — le digo y la mira — esto fue tu culpa, nuevamente.
— Culpa de los dos — gruñe—. Eres insoportable. —Me mira mal.
— Eso no pensaba hace unos días — se me sale de los labios y automáticamente me sonrojo.
Pero no negaré que me fascinó cuando soltó una carcajada.
— Una cosa no tiene que ver con la otra — escucho su voz algo ronca—. Te sigo sin soportar.
Una estúpida sonrisa se planta en mi rostro involuntario; abro la boca, pero antes de decir algo, pero la puerta se abre, dejando ver a mi primo, que nos mira a ambos con una mirada desaprobatoria.
Sí, estamos en problemas, y me río recordando cómo fue que terminamos aquí.
Flashback
Todos los de últimos años nos encontramos en el teatro; sí, esta escuela tiene un enorme teatro, y nos tienen pintando murales y organizando utensilios. Por lo que sé, los de primer año tienen una obra y nos tienen a los de último año preparando el teatro bajo la orden de Rose.
— ¿Oye, Rose? — escucho con Josh. Llama a mi amiga.
Me giro hacia ellos y noto cómo ella se tensa cuando él se acerca; suelto una pequeña sonrisa.
— Terminé de colocar las cortinas. —¿Necesitas que haga algo más? — Le pregunta.
Ella no le mantiene la mirada más de dos segundos, e imagino cómo se siente, ya que Josh está delante de ella, sin camiseta, ya que él era uno de los que pintaba también, dejando algunos de sus tatuajes a la vista.
Me río porque la veo tensarse tanto que parece que en algún momento irá a orinarse y más cuando los ojos verdes de Josh la miran fijamente, esperando su respuesta.
— Sí, si puede... —Hace silencio — podrías poner esas cajas en el almacén — logra decir al final.
Él la mira unos segundos, y luego asiente, y ella aún está temblando, así que cuando él se va, aprovecho y me acerco a ella.
— Oh, Josh, por qué no me follas contra la pared? —digo cerca de ella mientras hago una imitación de su voz—, o donde sea.
Ella gira los ojos y los instala sobre mí.
— Voy a vengarme por eso — me mira.
— ¿Qué me harás? — me cruzo de brazos.
Ella me mira y ríe mirándome hasta que se gira hacia la maestra.
— Profesora — la llama y la maestra de arte se gira hacia nosotras —. ¿Qué le parece si Joey y Jack se encargan de pintar los árboles en la parte trasera?
Abro los ojos, es pequeña mierda, me encanta su maldad; sin embargo, fue muy cruel de su parte. Ella sabe que no quiero estar con él sola, me sigo sintiendo muy nerviosa luego de lo que pasó.
— Muy buena idea — dice la maestra—. Joey, vaya a la parte de atrás y le mandaré al señor Jackson en unos minutos.
La miro y ella me regala una pequeña sonrisa.
— Procura dormir con un ojo abierto.
La señalo con mi dedo y ella guiña un ojo para darse media vuelta. Me giro y me voy a la parte de atrás para pintar los dichosos árboles. Cinco minutos después, siento cómo mi piel se eriza y sé que es Jackson quien acaba de entrar por la puerta.
— Estamos juntos de nuevo — murmura.
— Si así es — respondo mirando los árboles de cartón que siguen de corro marrón —, tenemos que pintar estos árboles.
— ¿De qué color? — pregunta mirando las latas de pintura.
Lo miro, sabía que por ser tan guapo no debe ser tan inteligente.
— ¿De morado qué te parece? — digo de manera sarcástica.
Desde aquí me lo imagino rodando los ojos.
— Solo hablaba porque hay cuatro tipos de verdes —señala las latas cuando me giro —, pero lo pintaré de cual sea.
Entonces toma una brocha y la mete en una de las latas y veo que sale un verde horrible, es como si fuera verde musgo.
— De ese no, Jackson — digo —, ese es muy feo.
— Es verde, Joey — hace el intento de avanzar, pero lo detengo.
— Oye, si no quieres que a Rose le dé un ataque, no lo pintes de ese verde.
— Joey, déjame en paz. — Hace el intento, pero vuelvo y lo detengo.
Pero, como siempre, Jackson nunca sigue órdenes, entonces comienzo a forcejear para que no pase la brocha por el cartón que tiene forma de hoja, pero entonces, en el forcejeo, él sin querer pasa la brocha por un lado de mi rostro pintándolo.
Abre la boca para luego soltar una carcajada.
— Te pareces al Grinch — se burla — aunque todavía te falta color. — Pasa la brocha nuevamente por el lado de mi cara que estaba limpia — ahora sí.
El olor a pintura hace que me pique la nariz, pero eso no es lo que me enoja más, sino su risa innecesaria. Mientras él ríe, retrocedo un poco y me acerco a la cubeta de pintura, entro la mano en la cubeta llenándome la palma lo más que pueda y se lo lanzo, callando su risa.
Ahora la que ríe soy yo.
— Ya no es tan divertido — me burlo.
En un abrir y cerrar de ojos, él hace lo mismo, lanzándome pintura, ensuciándome al igual que hice yo con él.
—Idiota —vuelvo y tomo más pintura y se la lanzo.
Y así comienza la guerra de pintura entre él y yo. Nos lanzamos pintura ensuciando todo lo que está a nuestro paso. Creo que ya no hay un lugar en su ropa que quede para pintar, al igual que en la mía.
Hasta que se acaba la pintura, así que tomo la lata, porque esta guerra la gano yo.
— Joey, creo que no deberías.
Entonces, antes de que él pueda decir algo, tomo la lata y se la lanzo, pero como debí imaginarme los reflejos que tiene Jackson, él se agacha, y la lata choca contra una tabla.
La tabla cae chocando con una lámpara, y así poco a poco se fue desplomando todo lo del escenario, destrozando todo el trabajo y haciendo añicos el jugar.
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Editado: 12.05.2026