Josephine
Desde la ventana puedo observar el movimiento eufórico de los chicos de la escuela, en especial a los que practican deporte, están bastante emocionados al igual que las chicas. ¿Qué demonios sucedió? Traen de aquí para allá troncos y bancos para que las personas se sientan.
— Rose — pongo ambos codos en la ventana con mi rostro aun mirando por la ventana — ¿Qué sucede? — indago.
Rose se acerca a la ventana, para ver lo mismo que yo mientras toma su cabello rojizo y lo coloca en una cola alta.
— Los chicos del equipo del basket, anualmente hacen una fogata — explica mientras se despega de la ventana, en cambio yo aunque la escucho sigo mirando — en algo simbólico, hacen una fogata, piden un deseo y luego queman algo importante.
— ¿Y eso para qué sirve?
— No sé — se encoge de hombros — ellos dicen que eso hace que se hagan realidad — aclara, mientras va poniendo libros en su mochila — según la profecía — dice con voz graciosa — que si dejas ir algo bueno, algo mejor llegará.
Asiento mientras me río, rara aunque interesante tradición, pero creo que no lo haría, no estoy dispuesta a quemar algo importante en mi vida, solo para pedir un deseo, sin una constancia de que ese deseo se haga realidad.
— Joey, bajemos a comer.
Me quito de la ventana mientras con una goma voy agarrando mi cabello en una coleta. Mientras vamos caminando, reviso mi teléfono, donde le envié un mensaje a mi madre. Tenía tanto sin hablar con ella, así que le envió un mensaje antes de que venga a la escuela a verificar que estoy viva. Guardo mi celular en el bolsillo trasero y levanto la cabeza notando que ya nos encontramos en la cafetería. Llegamos muy rápido.
— Busca una mesa y yo busco la comida.
Asiento, ambas nos dirigimos a lugares diferentes, entre las muchas personas que se encuentran aquí. Diviso una mesa en el medio de la cafetería, me dirijo rápido a esta al para que nadie más la tome, llego a tiempo y me siento. Saco por segunda vez el teléfono para decirle a Rose dónde me encuentro y no se pierda en la cafetería, porque sé qué es capaz de perderse aquí.
Alguien se deja caer en la silla frontal de la mesa, y mis fosas distinguen el olor a masculinidad, cosa que sé que no tiene Rose, levanto la mirada concentrándose en el intenso azul que hace que mi respiración se vuelva pesada.
— Hola — sus ojos azules me miran directamente y su cara trae una gran sonrisa que acelera mi corazón.
— Hola, Jackson — sonrió para él.
Cosa que nunca pensé que haría.
— ¿Ya sabes sobre la fogata de esta noche? — bloqueo mi teléfono para poder poner toda mi atención en él.
— Sí. Rose me explicó algo — le explico —, aunque no la entendí muy bien.
—Vamos, pedimos un deseo y quemamos algo importante — aclara. — Es solo tradición — lo echa de menos.
— ¿Y se cumplen los deseos? — interrogó.
Se encoge de hombros — Ve y lo compruebas tú misma.
— ¿Eso es una invitación? — Catacurreo.
— Claro.
Sonríe, logrando que sus dulces hoyuelos se formen en ambas mejillas; ambos nos quedamos observándonos unos segundos hasta que mi amiga la pelirroja llega, deja caer las bandejas y llama la atención de ambos.
— Hola, Rose — saluda muy sonriente Jackson a Rose.
— ¿Hola? — responde Rose, dudosa.
— Pues me voy — avisa el castaño claro —. Espero verlas en la fogata — dice — a ambas.
Con una última sonrisa se va y yo lo sigo con la mirada hasta que desaparece entre la multitud.
— ¿Y eso qué fue? — vuelvo mi mirada a Rose.
— Nada — me encojo de hombros —. Jackson, solo me... Nos vino a invitar a la fogata.
— No te entiendo — gruñe —. Un día estás a punto de tirarlo de la planta más alta de la escuela y al otro te sonrojas por una invitación.
— No estoy sonrojada — ataco.
— Díselo a tus mejillas rojas. — gira los ojos y vuelve a su bandeja.
Pongo las manos en mis mejillas y luego giro los ojos mientras muevo la cabeza.
— Hicimos un trato de paz — digo mientras hago comillas con mis dedos.
— Entonces ya aceptaron que se gustan.
Mi pecho se aprieta.
— ¿Qué? — arrugó las cejas— No, claro que no.
— Solo ustedes dos no se dan cuenta.
Es guapo, no lo vamos a negar, y me parece algo dulce cuando no está siendo exasperante. A veces pienso en él, me gusta molestarlo, ya que siento que es el único con el que puedo hacerlo sin meterme en los típicos problemas que hago, pero no más de ahí.
Él y yo no nos llevamos bien, solo es un tratado de paz para no quemar la escuela antes de salir de ella; tengo que llegar al final si no quiero ir al dichoso convento.
Eso es y punto, nada más.
..................
Junto a Jackelyn y Rose camino hacia la fogata; realmente esto se ve muy bonito, hay muchas mantas alrededor de la enorme fogata. Estamos cerca de un río que queda a los alrededores de la escuela; por suerte las instalaciones no quedan tanto para que me asuste, pero esta vez estamos demasiado cerca, se ve extenso y profundo, creo que ya no me gusta aquí.
Ya la mayoría de chicos se encuentran aquí conversando entre ellos; en la parte del frente se encuentra el equipo de basket, ya que ellos son los que organizan esto. Con la mirada busco a Jackson, que fue muy fácil de encontrar. Sonrió al verlo conversando con sus amigos.
Se ve muy guapo, relajado y sin molestar a nadie, realmente me gusta la amistad que tienen ellos, son como tan leales uno al otro, me hubiera encantado tener una amistad así. Sé que Rose es parecido, pero digo una amistad que perdurara con el tiempo.
Mi sonrisa se esfuma al ver que Danielle se sienta en sus piernas, al igual que la otra rubia se sienta en la de Josh.
Observó a Rose que también tuvo la misma reacción que yo.
— ¿Algún día Josh se enterará de qué te gusta?
Hago esa pregunta porque me quiero distraer de los pequeños celos que quizá se están formando dentro de mí ahora, pero no tengo por qué ponerme así, no soy nada de él, apenas comenzamos a ser amigos.
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Editado: 12.05.2026