Jackson
Sentado en una de las sillas del área de la piscina, inspecciono el área como por quinta vez en el día buscando a una persona, pero como las otras 5 veces que he mirado, sigo sin encontrarla. Actualmente nos encontramos en una pool party que ha organizado la escuela por el hecho de que estamos a más de la mitad del año escolar. Cosa que logró mi hermana por ser la presidenta estudiantil, y me alegro, ya que solo hace cosas aburridas.
Por primera vez esto se está poniendo emocionante, aunque ni tanto, ya que no nos dejaron ni siquiera traer cerveza sin alcohol, pero bueno, algo es algo.
— Jack —. Los ojos verdes de Josh me observan determinadamente — ¿Ya encontraste a Joey?
Vuelvo la mirada al grupo y, por suerte, el único que me estaba prestando atención es Josh, ya que los demás se encuentran conversando muy animadamente.
Frunzo el ceño — Yo no estoy buscando a Joey — miento.
— Y yo soy modelo de Calvin Klein — enarco una ceja y Josh se encoge de hombros —. Pensé que estábamos diciendo mentiras.
Entrecierro los ojos, Josh se queda observando a la puerta atentamente y yo miro hacia ella, y ahí vienen entrando mi hermana junto a Rose y Joey. La única que tiene un traje de baño es Jackelyn, ya que las otras tienen camisones que le tapan el traje de baño.
Observó a Joey determinadamente. Hace más de una semana que pasó lo sucedido y no he podido hablar con ella, y no porque no he querido, sino porque no he podido que ella me evite a toda costa. Antes no importaba lo que hacía para evitarla, me la encontraba sin importar qué. Ahora que solo estoy pendiente de encontrarla, nunca la veo. Es como si no estudiáramos en la misma escuela. Después de lo que sucedió, su actitud hacia mí cambió drásticamente y ni siquiera me mira.
Eso es demasiado para mí, verla tan tranquila. Estaba tan acostumbrado a los problemas con ella que el hecho de que tenga una semana sin saber y sin verla cerca de mí, siento como si algo me pasara.
— ¿Entonces ya vas a admitir lo preocupado que está por ella? — comenta Josh — creo que después de que ella te empezó a ignorar casi ni duermes — bufa.
— No te voy a negar que sí estoy preocupado — admito; no tengo por qué mentirle a Josh. El maldito tiene una bola de cristal. — Me siento mal por lo que hice.
— Pero esto es grave — exagera —, hasta te hizo sentir mal contigo mismo.
Me encojo de hombros — quizás me importe más de lo que debería.
— Entonces ya aceptas que te gusta.
— Josh, no me gusta, solo voy a aceptar que quizás me pase con lo que hice.
— ¿En serio? — entrecierra los ojos — En segundo año, encerraste a un chico en un closet por cinco horas y salió llorando e hiperventilando y no te hizo ni cosquillas, y ahora quemaste un pequeño cofrecito y eso te da pena.
— No es solo un cofre — digo entre dientes.
— Pues lo que sea, tú no sueles sentir remordimiento.
Lo miro de arriba abajo — ¿Cuál es tu punto?
— No sé por qué lo disimulas tanto.
— No estoy simulando nada.
—Créeme, yo sé disimular de gustarme una chica.
Frunzo el ceño de forma muy notoria — ¿Y a ti te gusta alguna chica? — cuestiono.
— No estamos hablando de mí — cambia el tema, causándome un poco de gracia.
— Pues considero que deberías hablar con ella — una tercera voz, perteneciente al rubio, se incluye en la conversación.
— Aunque creo que alguien ya se te adelantó.
Los tres miramos en dirección a Joey, donde Danielle y las gemelas se acercan de modo amenazante. ¿Y ahora qué demonios pasa? Ella comienza a discutir, o mejor dicho, Danielle comienza a discutir, ya que Joey simplemente la observa como si le arrancara la cabeza y, conociéndola, no va muy lejos de cometer ese hecho.
Joey se para de su silla de una forma tan brusca que llama la atención de todo el mundo y, aunque la pelirroja intenta detenerla pero no lo logra. En un momento que nadie se esperaba, ella levanta su mano y golpea la mejilla de Danielle, logrando que se tambalee. Típico de Joey, realmente pensé que había tardado mucho en hacerlo.
Pero para mí, otra sorpresa que me lleve fue que pensé que Danielle comenzaría a hacer un drama; sin embargo, ella básicamente salto sobre Joey y comienza a forcejear entre ellas. Nosotros nos paramos y dudamos si meternos o no; ni siquiera sé qué demonios sucede. Pero antes de que podamos haber hecho algo, ellas caen ambas a la piscina, sacando un poco de agua y mojando a algunas personas que se encontraban cerca.
La piscina.
Joey cayó en la piscina.
Joey le tiene miedo al agua.
Y antes de que alguien más pueda reaccionar, estoy corriendo hacia la piscina y salto al agua. Lo primero que hago es nadar hacia donde está ella, que se encuentra inmóvil en el fondo. La tomo entre mis brazos y, recordando mis prácticas de cuando era pequeño, comienzo a nadar hacia la superficie. La dejo en la orilla para luego salir yo, paso la mano por mi rostro para quitarme las gotas de agua de mi rostro.
Centro la mirada en Joey cuando, por fin, mi mirada se aclara. Su piel está pálida y fría por el agua, tiene los ojos cerrados, pero no está desmayada, está asustada, lo puedo notar por cómo aparta su mirada, tanto que parece que se irá a romper el párpado. Le doy unos toquecitos en su delicado rostro.
Ella abre lentamente sus ojos dejando ver el gris de ellos; eso me causa una gran sonrisa: ella está bien. Joey comienza a toser y, para que salga el agua que trajo, yo la tomo por los hombros y la ayudo a sentarse para que no se ahogue. Cuando termina, mira hacia todos los lados hasta que sus ojos caen sobre los míos, causando que mi corazón se acelere.
— Gracias — susurra.
Rose llega a su lado con las enfermeras de la escuela; yo me despego un poco, dándole su espacio para que la revisen y vean si se dio un golpe. Todo el mundo me observa sorprendido y no sé por qué nunca han visto a alguien siendo salvado.
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Editado: 01.06.2026