Josephine
¿Alguna vez se han preguntado por qué en la escuela de educación física? No entiendo cómo en una escuela entienden que con un día de educación física nosotros tendremos una buena salud o un cuerpo en forma. Pero bueno, ¿quién soy yo para juzgar la forma de dar clase del país?
Tomo la toalla y seco el sudor que baja por gotas en mi frente Realmente no me puedo creer que le di 10 vueltas a la cancha, estoy tan cansada, pensé que moriría, pero soy una guerrera y sobrevivi. Por suerte esta es la última clase y solo quiero llegar a mi habitación y dormir por cuatro días seguidos.
Entro a las duchas de la escuela para refrescarme un poco no puedo salir con este sudor jamás ni nunca. Luego de darme un baño con el agua más fría posible tomo una ropa cómoda y me la coloco, tomo una toalla y me seco un poco el cabello.
— Joey — Rose se acerca a mí mientras se coloca sus enormes lentes — la profesora de Literatura quiere verte.
Frunzo el ceño. ¿Qué quiere conmigo? Que yo sepa, todavía no he hecho nada.
— Te dijo para qué — seco las puntas de mi cabello mientras miro a Rose.
— No — se encoge de hombros —, solo me dijo que te quería ver.
Me siento y me siento para colocarme los zapatos. Salgo de la cancha donde practico deporte para dirigirme a la biblioteca donde normalmente se encuentra la profesora de literatura. Entró sin permiso y, como era de esperarse, la profesora se encontraba ahí corrigiendo exámenes o eso creo; tiene su cabeza metida en hojas.
— Buen día, profesora. — tomo asiento delante de ella; la profesora levanta la cabeza y me brinda una linda sonrisa.
— Hola, señorita Bennett — toma la mayoría de la hoja para meterla en una carpeta para poder prestar toda la atención posible.
—¿Para qué soy buena? —le preguntó.
— Pues — pone su bolso repleto de libros sobre la mesa y comienza a sacar algunos — necesito que le lleve esto a Jackson Lombard.
¿A Jackson?
— ¿A dónde?
— A su casa.
¿A su casa? ¿Y por qué?
Tomó los libros y los miró con extrañeza. —¿Y por qué tengo que llevarlo a su casa?
Ella frunce el ceño y me mira incrédula.
— ¿No sabes lo que le pasó a Jackson?
Niego con el ceño tan fruncido que parece que me romperé el entrecejo.
— No.
— Pues tuvo un accidente en una motocicleta.
Bueno, eso explicaría en gran parte por qué tengo varios días sin verlo, pero realmente pensé que después de lo que pasa en su casa él había decidido darme mi espacio, como hizo la primera vez que me molesté con él. Claro, me imaginé que era demasiado, ya que jamás se lo había vuelto a ver, pero creo que estabas tan molesta que no le importa mención o el hecho también de que ya se va a clase cuando quiere.
Bueno, ¿a quién quiero engañar? Sí noté que no lo veía, pero no quería preguntarle a sus amigos. Y bueno, últimamente tampoco veo a Jackelyn y ella no está en ninguna clase con nosotros; ella está en secciones diferentes, incluso creo que tiene algunas clases particulares.
— ¿Y le sucedió algo?
—Sí — la miro atentamente para que me lo diga — se rompió una pierna y está enyesado hasta el muslo y no puede caminar.
No es que eso me alivia, pero por lo menos sé que no es un hospital entubado, pero no sé si es buena decisión ir a su casa. ¿Por qué no se lo ponen a su novia o a su hermana, que es la mejor opción de todas?
—¿Y... y por qué tengo que hacerlo yo?
Ella se encoge de hombros. — Se supone que teníamos que elegir a alguien que se encargara de ayudarlo — explica — que fue el mismo Jack que pidió que fueras tú.
Suelto una risita para mí misma, pero qué inteligente forma de manipularme para que tuviera que ir a su casa, ya que hace unos días me estuvo llamando y me escribió un mensaje que si no podíamos vernos y también lo ignoré, pero claro que es mejor la forma de buscar la manera de que sí o sí tenga que ir.
— Incluso como él no podrá venir por unos días, tomamos la decisión de asignar a alguien que vaya para que él no se atrase con la tarea y le dé pequeñas tutorías — dice—, y él te eligió a ti.
Pero claro que esto es para verme, seré muy buena en muchas cosas, pero en clase no es, y eso Jackson lo sabe.
Miro los libros unos segundos.
— Está bien — tomo todos los libros y los cuadernos que me acaba de entregar—; yo se los llevo.
— Ve a la dirección — me pide—, te dirán cómo es el proceso para hacer este tipo de cosas.
Cargo con todos los libros y me los llevo hacia mi habitación para poder ponerlos en la mochila. Me doy un cambio de ropa para ponerme una más decente y salir de la escuela; me engancho la mochila en el hombro mientras salgo de la habitación.
No fue difícil salir de la escuela, ya que el director me dio el permiso especial porque es para ayudar a un compañero que vive aquí cerca. Voy mirando el permiso y grabándolo en mi memoria para saber cómo falsificarlo en algún momento. No se ve difícil; lo único que sería difícil de falsificar sería el sello del director, pero eso, puedo entrar a su oficina y robarlo.
Con unos audífonos puestos, voy caminando tranquilamente por la calle. Llegué rápido; la mansión Lombard queda bien cerca de la escuela. Realmente los envidio, no sé ni siquiera por qué ellos se toman la molestia de vivir en la escuela; si yo tuviera la suerte de que mi casa estuviera al lado del internado, no pensaría ni dos segundos en quedarme, siempre volvería a mi casa.
Llego a la gran puerta de la mansión Lombard, guardo los audífonos en mi mochila y luego toco la puerta.
Una señora de unos 50 años abre la puerta, con algunas canas y un impecable uniforme de empleada doméstica; me regala una gran sonrisa.
— Buenas tardes — le saludo, devolviéndole la sonrisa — busco a Jackson.
— Usted es la señorita Josephine — asiento —, pues pase que la espera.
Ella me da una cálida bienvenida a la casa; no me sorprendo con la bella decoración por el hecho de que no es la primera vez que entro a esta casa.
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Editado: 01.06.2026