Joey and Jack

Capìtulo 25 - La historia de la hermana de Joey

Josephine

El timbre suena indicando que el día de clase acaba de terminar, tomo todas mis cosas y algunas cosas que debo ir a llevarle a Jackson, hace dos semanas que voy a la casa de Jackson a ayudarlo con las tareas, deberes y entre otras cosas que me agradan a mí y a él.

No sé hasta cuando se supone que voy a estar haciendo esto, pero no me quejo, me gusta pasar tiempo con él y salir un poco de esta escuela, aunque ya Rose me dice que la tengo abandonada, ya que casi siempre me voy luego de clases y vuelvo en la noche con el chofer del padre de Jackson. Creo que debería quedarme un fin de semana con ella.

Camino hacia mi habitación, concentrada en mi teléfono, mi madre me envía un mensaje sin ni siquiera darme un segundo para responder, cuando una llamada entrante de ella se hace presente. Mi madre es la más paciente.

No entiendo su desesperación tan grande, es como si fuera una emergencia, no me da ni cinco minutos para que yo pueda responder el mensaje.

— Joey, mi niña — la voz de mi madre se escucha muy emocionada.

Una sonrisa se planta en mi rostro.

— Hola, cariño —, la segunda voz que se escucha es la de mi padre.

— Hola, mamá y papá — los saludos a ambos — ¿cómo están?

— Todo bien, mi niña — la que responde es mi madre —. ¿Cómo vas en la escuela?

— Muy bien — demasiado bien.

— Debo felicitarte, pequeña — la voz de mi padre se escucha más cerca todavía — no me han llamado de la escuela diciendo que has hecho alguna de tus travesuras, ni que has asesinado a alguien — mamá hace una mueca — desde la equivocación del director de la última vez.

Si por lo que supe, el director llamó a mis padres y les ofreció una disculpa diciéndoles que fue un error y que yo no era culpable de nada. Influencia de Jackson Lombard

Me río.

-— Si es un nuevo récord, papá — bufo sonriente, mientras llego a la habitación.

— Y eso que al principio no te gustaba la escuela — me recuerda mi papá — ¿Cuánta pequeña, hay algo que te motive a querer estar en esa escuela?

— ¿O alguien? — sigue mamá.

— ¿Cómo qué alguien? — murmura mi padre. — ¿Alguien? — grita — Joey, me prometiste que no tendrías novio hasta los cuarenta.

— Papá tenía cinco años — me quejo mientras dejo la mochila a un lado.

— ¿Cuánto tienes ahora?

— Diecisiete papá — respondo.

— No has llegado a los cuarenta todavía, así que no lo permito.

Papá siempre fue el típico padre celoso; sin embargo, como fui más de buscarme problemas en vez de buscar chicos, creo que nunca se preocupo por eso, pero está de más decir que quizás eso ha ido cambiando.

— Joey, tienes novio — pregunta mamá.

— No, mami, no tengo novio.

Tampoco miento, tampoco es que él me lo haya pedido.

— Qué bueno — resopla mi padre haciéndome sonreír — todavía puedo seguir durmiendo en paz.

No por muchos ellos me siguen preguntando cosas de la escuela hasta que una llamada entra al teléfono de mi padre, escucho un sonido sordo y luego una puerta.

— Bien, ya tu padre se fue — dice mi madre —. Dime quién es.

— Ya te dije que no tenía novio, mamá — me siento en la cama.

— Pues entonces, ¿quién es la persona que estás conociendo?

— Mamá.

— Yo usted la pari, señorita — me dice — sabía que harías lo imposible para que te sacáramos de esa escuela y no lo hiciste, así que sé que existe una razón y yo sé que solo el amor hace eso, créeme, yo sé de qué hablo.

Mi madre me contó que cuando tenía más o menos mi edad, tuvo que ir a vivir con su padre, ya que a mi abuela la transfirieron a Canadá de su trabajo y ella no se la podía llevar con ella.

Así que hizo todo lo posible para que mi abuelo la mandara con mi abuela, pero todo eso se detuvo cuando un día lanzó una cubeta de agua y mojó a su vecino que jugaba fútbol. Spoiler es mi papá, luego de eso, se quedó con mi abuelo sin problemas hasta que a los veinticinco se casó con mi padre.

— Bueno, conocí a un chico, pero no somos novios.

— Me alegra que sea un chico.

Frunzo el ceño — mamá.

— Vamos, nena, sabes que te amaría como sea, pero realmente quería que fuera un chico.

— Mamá, ¿pensabas que era lesviana?

— Pues cariño, es que... — escucho una pequeña risa — no es normal que las adolescentes golpeen a todos los chicos que la pretendan, cosas que hacía tú en cantidad.

Mamá nunca supo lo de Mike. Bueno, estuve con Mike desde los 14 a los 15, si mi padre se enteraba de eso le daría un infarto.

— Si es normal cuando todos esos pretendientes son unos idiotas.

— Pero olvida eso, cariño — no le da importancia — es guapo — susurra.

Sonrió y me sonrojo aunque ella no me pueda ver.

— Bastante

— Maldición Mi bebé se sonrojo — en serio que papá no está ahí, porque si no estuviera peleando, de que mamá estuviera diciendo malas palabras — no tienes una foto de él.

— No, no tengo mamá — bufa.

Claro que tengo, el arrogante de Jackson tiene su Instagram lleno de fotos mostrando su belleza.

— MMMM — hace un sonido — sé que mientes, pero te dejaré en paz porque tu padre está a punto de volver.

— Cariño, sigues hablando con Joey — escucho la voz de papá lejos—. Tenemos una reunión.

— Cierto, cierto — sé que le habla a él, no a mí — te amamos mucho, Joey.

— Hasta luego, cielo — dice papá del otro lado.

— Yo también los amo.

— Hablaremos después — murmura mamá —, adiós.

Cuelga el teléfono.

Realmente los extraño mucho, quizás debí valorar más el tiempo cuando lo pasábamos juntos, pero cuando salga de aquí les pediré que se tomen unas vacaciones conmigo.

Dejo mi celular caer a un lado para luego comenzar a meter todo lo que necesito en mi mochila para poder irme. Voy más tarde de la cuenta.

— ¿A dónde vas?

Me sobresalto con la voz de Rose, que viene saliendo con un pijama y una toalla en la cabeza. No sabía que estaba aquí dentro.




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