Josephine
Camino con la mano entrelazada con Jackson y en la otra un refresco que adelante lleva la marca Wendy, cosa que está de más decir que no se vende en la escuela. Sí, mi novio, que es la mejor influencia que tengo, me propuso escaparme del internado para ir a comprar hamburguesas y yo, que no soy mejor, que él acepte sin dudas.
Tuvimos que ir en transporte público y fue divertido pasear por Francia. Que está de más decir que nunca lo había hecho, ya que se supone que no se debe salir del internado; lo había hecho, pero solo para ir a lugares específicos.
Caminamos hacia la escuela, ya que el transporte público no llega a la zona escolar; deja una calle antes.
Ahora, ¿qué me pongo a pensar?
—Jackson, ¿no tienes auto?
El chico arrogante y rico no tiene auto; no solo pensé que tenía uno, pensaba que sería el más caro de la ciudad.
— Se supone que debería — responde—, pero luego de mi tercera escapada mi padre me lo quitó.
Me río, eso suena a Jackson.
— ¿Sabes? Deberíamos hacer de esto una tradición. —Cambia de tema.
— Que nos escapemos a comer una hamburguesa.
— Sí — asiente— y que tú también las compres.
— ¿Sabes que me vas a dejar en quiebra?
— Eres millonaria.
— Pues eso es cierto — admito— podría comprarte una franquicia de hamburguesa y así evitarme comprarte una diaria.
— ¿Tú me comprarías una franquicia de hamburguesas? — Me mira como a un niño cuando le prometen sacarlo del parque. Jackson hace un movimiento y hace algo parecido a arrodillarse: —¿Joey, te gustaría casarte conmigo?
Me echó una carcajada, por su propuesta tan repentina. Ese chico, si es alguien fácil de embaucar, entonces acepta casarse conmigo solo por hamburguesas. Aunque no tengo por qué juzgarlo, yo haría lo mismo con algunas máquinas de algodón de azúcar. O quizás una cascada de chocolate.
Ambos seguimos caminando a la puerta de la escuela, donde se encuentra el portero parado frente a nosotros, y nos mira bastante mal. Si con la mirada pudieran matar personas, estoy segura de que deberían llamar a un forense. Entramos a la escuela. Ignoraba al hombre. Jackson le dijo que si decía algo, le mostraría al director los videos que demuestran que se duerme en hora de trabajo, así que se quedó callado, pero molesto.
Jackson es un bravucón, y eso me excita más de lo que debería.
Entramos a la escuela agarrados de la mano y dejando el vaso de cartón en la basura. A lo lejos podemos observar a Liam y Josh que se encuentran conversando muy animados. Sabíamos que estarían ahí, ya que les avisamos que nos esperamos.
Nos sentamos junto a ellos o más bien al frente de ellos, ya que Rubio se encuentra sentado. Josh, parado al lado de él y Jackson, luego de que me siento, toma el que está a mi lado y pasa su mano muy positivamente al lado por mi cintura.
— ¿Qué tal, chicos? — saludó a ambos.
— Hola, Joey. —El primero en saludar es Liam, y sigue Josh, que solo me regala una gran sonrisa.
Después de que he empezado a tomar más cercanía con Jackson, era obvio que ellos también lo harían como sus amigos y también he descubierto que no son tan idiotas como pensé; incluso son muy agradables, demasiado para mi gusto.
No sé si lo hacen porque Jackson los tiene bajo amenaza o porque realmente le agrado. Pero me gusta su compañía, aunque también sea un poco parecida a ellas. Somos un tipo de personas que con el de afuera podemos hacer una roca, pero cuando alguien logra ganarse nuestra confianza, le demostramos nuestro lado cursi, aunque esté bajo amenaza de que si se lo mostramos a alguien más, puede entrar en problemas.
Volviendo a Josh, que todavía sigue sonriendo, ya sé por qué Rose tiene esta perdidamente embobada tan grande por Josh; él es muy sexy. Ellos los tres son guapos, pero tienen un estilo de belleza.
Josh es como el tipo misterioso e intrigante con sus ojos verdes que examinan a todo el mundo. Liam es el lindo, tierno y leal de sus amigos, y por último Jackson, que es el macho alfa.
Y a mí me encanta.
Sé que nunca la había sentado a observarlo por el hecho de que inconscientemente siempre tuve los ojos puestos en Jackson, pero ahora que sí lo observo, no se puede negar. Aunque básicamente Jackson es el líder por ser el hijo del dueño de la escuela, es obvio que el más rebelde es Josh.
Sus tatuajes sobresalen por sus brazos hasta sus manos; casi nunca se ven porque él siempre lleva chaqueta puesta. Claro, no por preferencia propia, sino porque la escuela evita a toda costa que sus tatuajes se vean, ya que no es formal para la institución. Pero no se atreven a expulsarlo y cómo no, si los padres de Josh son uno de los de la asociación de padres de la escuela.
Tiene una mandíbula bien formada, unas facciones varoniles que son un ensueño y unos expresivos y notables ojos verdes. Pues la pequeña Rose sí tiene muy buen gusto.
— ¿Todo bien, preciosa? — pregunta mientras pasa los dedos por mi rostro.
Otra cosa, Jackson es muy cariñoso, demasiado a veces.
Asiento centrado toda mi atención en los chicos.
Ellos se encuentran hablando de algunos temas de su práctica de basket que no logro entender mucho; yo simplemente me limito a asentir y sonreír. Luego cambian de tema a alguna fiesta.
— Podríamos hacerla en mi casa — ofrece Josh. — Mi padre acaba de agrandar la piscina y ponerle un sistema de espuma.
—Bien, ahí será —ríe Liam —. Eso lo necesito en mi vida ahora mismo.
— ¿A dónde vamos? — pregunto.
— Vamos a hacer una pequeña fiesta en mi casa — responde el pelinegro.
— Pues iremos — Jackson toma mi mano y se refiere a que iremos juntos.
— Y si quieres, puedes invitar a tu amiga, la pelirroja. — Esa sugerencia por parte de Josh me hace fruncir el ceño.
Los observo por unos segundos; él parece que no le importa lo que le acaba de decir, pero puedo ver que espera la respuesta con ansias, o eso me hace parecer a mí.
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Editado: 01.06.2026