Joey and Jack

Capítulo 34 - Danielle

Josephine

El día ha pasado extremadamente lento hoy; por suerte vamos a llegar a la última clase y, aunque tengo mucha tarea, tengo que llegar a dormir, a dormir la tarde completa. Hoy es viernes y quiero dormir hasta el lunes.

El día de hoy no he visto a Jackson, no he visto a Jackelyn, porque tienen una cena familiar este sábado, así que se fueron desde hoy. Quizás por eso he estado muy aburrida, ya que mi mente, como todos los días, no está rondando a ver si choca con el castaño.

Miro la hora del reloj mientras que la maestra todavía habla como si hubiera acabado de comenzar la clase; no parece que vaya a terminar nunca. Créanme, hasta que Rose se está durmiendo y eso es mucho decir.

—Bueno, chicos, eso es todo por hoy. —Todos nos animan porque sabemos que la clase ya va a terminar. —Saben que tienen que entregar el trabajo final dentro de dos semanas, así que no lo dejen para último.

Ha notado dejarlo para último.

—Hasta la próxima clase.

Y todos los estudiantes comienzan a pararse de su asiento, emocionados por salir del curso, y los entiendo, pero eso nunca explicará la razón de por qué tienen que salir como animales, pero bueno.

—Joey, espera unos segundos afuera, tengo que decirle algo a la maestra.

Asiento mientras termino de recoger mis cosas y salir del curso, dejándola sola con la maestra; mientras más rápido termine, mucho mejor. Me acuerdo de la pared del aula y los murmullos llaman mi atención.

Josh, Liam y los chicos del equipo se encuentran conversando de algo. No me sorprende, ya que sé que los viernes a última hora ellos tienen entrenamiento. Cosa que no entiendo: por qué Jackson no está aquí; debería estar practicando su deporte; se supone que acaba de ganar una beca.

Yo me quedo mirándolos, hasta que los ojos verdes de Lian chocan conmigo. Él me da una breve sonrisa en forma de saludo. Que yo se la devuelva. Después de que había comenzado mi relación con Jack, claro que todos nos volvimos más unidos.

Ya que nosotras comenzamos a pasar más tiempo con ellos, y conocí un poco más a Liam, no era muy unida a Josh, ya que es un poco antipático y reservado; lo conocía gracias a Rose, pero Liam, Liam es otra cosa, es muy tierno y torpe. Me sorprende que sea tan amigo de ellos dos.

Jackson siempre me ha dicho que él es más como su hermanito.

No es que ellos sean malos, pero bueno... Si comparamos a Liam con ellos, hay una diferencia del cielo a la tierra; sin embargo, nada de jugar. Si se compara a mí y a Rose, estamos en lo mismo. Aunque a veces pienso que las personas diferentes se llevan muy bien porque se complementan los unos con los otros.

Es decir, lo que le falta a ella lo tengo yo y viceversa. Claro, si no hubiera tenido a Rose en todo este tiempo, quizás ya me hubiera expulsado de la escuela. Le daré un agradecimiento en mi graduación.

Ello no es que no me hablen; más bien he sido yo la que ha vuelto a mi lugar, solo hablando con Rose. Al final del día, ellos son amigos de él mucho antes de conocerme, así que no quiero ponerlo entre la espada y la pared y mucho menos de manera incómoda. Sé que no tienen la culpa, pero las cosas lamentablemente así son.

El sonido de la puerta llamó mi atención y Rose sale algo, no sé... Su rostro se ve algo apurado.

—¿Vamos al baño?

Me río. —Los tres vasos de jugo que te bebiste están haciendo efecto —me burló un poco.

Claro, hoy en la cafetería trajeron un nuevo juego de fresa con limón y nos dieron a probar. No negaré que estaba muy bueno, pero a mi amiga le gustó tanto que se bebió tres y le dije que debió ir al baño antes de entrar tarde, pero ella no quiso y, pues, ahora le está haciendo efecto.

Ella me hace una mueca como si fuera a golpearme, a lo que yo me río.

—Vamos —le digo.

Caminamos hacia el baño que se encuentra en la primera planta. Rose acelera y llega, pero nos damos cuenta de que la puerta está cerrada. Arrugó las cejas.

—Mierda, está cerrada —murmura.

—Espera, yo la puedo abrir —digo mientras saco un gancho de mi cabeza.

—No tengo tiempo —chilla—, me voy.

Ya había entrado el gancho en el manubrio, pero ella se fue corriendo, dejándome ahí. Saco el gancho del llavín, porque no era yo la interesada en abrir la puerta, ni siquiera quiero ir al baño.

Arrugó las cejas con curiosidad. Normalmente, eso no suele suceder; es la primera vez que veo la puerta de los baños cerrada y más a estas horas. Casi siempre la mantienen abierta como prevención de que un alumno no tome la excusa de que quiere ir al baño de su habitación porque aquí están los baños cerrados.

Así que, como soy una persona que no sigue las reglas, es decir, que el hecho de que esté cerrada no me impedirá que no quiera entrar. Y no sé por qué tengo esta curiosidad enorme por entrar, pero bueno, tengo que saciar mi curiosidad. Así que de nuevo vuelvo y le entro el gancho y, con un truco que tengo aprendido desde hace más de tres años, le hago un torniquete y abro la puerta.

Le doy un empujón a la puerta y con lo que encuentro me quedo perpleja y en un pequeño estado de shock. Realmente sabía que era extraño el hecho de que el baño estuviera cerrado, pero me imaginé todo menos esto.

Sus ojos azules chocan conmigo y los abre de tal manera que parece que van a salir de órbita.

Danielle...

Está semidesnuda, con la camisa del uniforme en el piso, solo lleva la falda, los zapatos, un sostén medio puesto; está totalmente desalineada. Pero, no obstante, lo que más me sorprende es que está entre las piernas... De otra chica.

Que está casi en las mismas condiciones que ella, igual de desalineada, con el cabello alborotado y con la boca tan hinchada que parece que tiene más de una hora besándose o golpeándose.

Cuando mis ojos caen en la chica, la conozco y no solo porque va a esta escuela, pertenece al equipo de porristas y está en una que otra clase conmigo, sino que es una de las chicas que fueron becadas de ayer. Lena Spie.




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