Josephine...
Las estrellas hoy se ven más brillantes que nunca, y cómo no lo van a hacer si sé por qué brillan. El aire frío avanza sobre mi piel, abrazándola por completo, erizándome cada parte de ella. Me abrazo yo misma, intentando entrar en calor, pero es en vano. Debí sacar un abrigo; no sé cómo no se me ocurrió hacerlo antes.
Pero en ese momento no lo pensé, solo subí al techo y me senté aquí, sin imaginar lo fría que tiene que estar la noche. Suspiro mientras sigo mirando hacia arriba, triste de tantas cosas en mi vida.
Siento cómo algo cálido se pone a mi alrededor; me sobresalto al ver ese enorme abrigo que se enrolla en mi cuerpo. Giro para encontrarme con esa cabellera castaña, la persona responsable de ponerme el abrigo para taparme del frío. Se sienta a mi lado a una distancia prudente, pero conmigo.
—¿Qué haces aquí, Jackson? —le pregunto—. Son las tres de la mañana.
—Hago lo mismo que tú —responde.
—No, no lo hacemos.
—Claro que sí —pone sus manos atrás de él recostándose de la misma—. Sé que hoy se cumple otro año más de la muerte de tu hermana —me recuerda, siento cómo algo en mí se aprieta—. Te dije cuando éramos novios que estaría para ti.
—Ya no somos novios —le recuerdo.
—Pero, aun así, te prometí que estaría aquí.
Suelto un suspiro. No comprendo qué es lo que le pasa a este chico; a pesar de todo lo que está pasando, se supone que él debería mantenerse alejado de mí; sin embargo, hace todo lo contrario. Jackson busca toda la manera de estar junto a mí; ya ni siquiera lo evito.
—¿Cuánto cumple? —pregunta sacándome de mis pensamientos.
—Cinco —respondo—. Hace cinco años mi hermana se fue.
Miro la estrella de mar que alguna vez fue suya, sonrió; ella amaba a esa cosa más que nada en el mundo, por lo que se la regaló a mi papá en su cumpleaños número uno.
—Ella soñaba con estudiar medicina —comienzo a sentir el nudo en la garganta—. Ella era tan inteligente, especial y bondadosa. Tenía una vida por delante y muchos sueños por cumplir. —Me permito dejar salir las lágrimas—. Ella debió dejar que me ahogara y no saltar a salvarme.
—Joey, nunca digas eso. —Su voz suena dura—. Tu vida era igual de importante que la de ella; sé que la vida es injusta y a veces se lleva personas que no lo merecen, pero eso no significa que otra sí se lo merezca.
—Claro que sí, debí ser yo —sollozo—. Ella enorgullece a mi padre, excelente estudiante, sueños con tan solo dieciocho años, tenía metas que cumplir, a diferencia de mí —Cristo—, que solo doy dolores de cabeza y ya tengo dieciocho años y no tengo ni la mínima idea de qué voy a hacer con mi vida cuando salga de aquí.
Bajo la mirada, dejando las lágrimas salir. No soy muy dada a llorar, y menos delante de las personas, pero tampoco soy de hierro y, por más que me aguante, creo que ya no puedo más. Noto que él se acerca a mí y pasa su brazo por mis hombros.
No tiene ningún olor extravagante; claro que quizás se bañó para dormir y recordó que iba a venir y se dirigió para acá. Me pegas más a él y su calor corporal me arrebata hasta quitándome el frío.
—Eso no significa que tu vida valga menos —murmura y yo me tomo el atrevimiento de recostarme de tu hombro—. Tú también eres muy inteligente, buena amiga, eres una persona que sabe lo que quiere y pelea por lo que siente, eres preciosa, eres importante para muchas personas —eres importante para tus padres, que a pesar de lo revoltosa que eres... —Sonrío. —Eres importante para mi hermana, que creo que te quiere más a ti que a mí —dejó salir una carcajada. —Rose te adora y... Yo te quiero muchísimo.
Giro mi cabeza hacia él, viendo esos intensos ojos azules que me demuestran que está siendo sincero.
Por eso es que no le creí nada de que haya terminado conmigo; ¿cómo es que una persona que te mira y te desea así puede decir que no te necesita en su vida y que es lo mejor para ti no estar con él?
Yo sabía que no era verdad, que mejor así por así; sé que Jackson me quiere y no me dejó por cuenta propia. Por eso ya tengo una idea de qué quizás voy a hacer, aunque eso no garantiza que voy a volver con él. Pero garantiza un poco el futuro para él y con eso me conformo.
Me recuesto contra él, olvidándome de todo por unos segundos; no quiero pelear, yo no necesito aquí junto a mí, apoyándome como está haciendo, y más quiero sentirlo cerca de mí, aparte de que no quiero seguir hablando de esto.
Digo secándome las lágrimas: —Mejor dime, ¿ya decidiste qué harás con tu beca?
Sé lo que sucede, sé que no la va a usar, pero quiero escuchar lo que tiene para decirme.
—Quizás me vaya a esa —murmura, y un amargo pasa por mi boca— o no sé, todavía falta un mes y medio para que acaben las clases, tengo tiempo.
—Así que usarás tu beca —le sonrío.
Sus ojos me esquivan y sé que está a punto de mentirme.
—Claro. —Me da una sonrisa que alegua; se ve que es forzada.
Mi corazón se aprieta; tenía la pequeña idea de que quizás en este momento tan íntimo él se abriría conmigo, pero no lo hará. Jackson, no confía en mí, no lo suficiente.
—O si no... Estudio negocios, quizás sea lo mejor para mí —me mira a los ojos.
Arrugo las cejas. —Pero tu pasión es tu deporte, no cambies de idea así.
—A veces la pasión no es suficiente —me dice y mi tórax se aprieta.
—Pero tú no solo tienes eso, también tienes talento —le sonrío— y créeme, eso te hará grande.
Sus mejillas se sonrojan y lo veo sonreír tanto como me gusta.
—Tienes mucha fe en mí —pronuncia.
—Porque tengo ojo y veo lo grande que eres.
—¿Cómo fue que no te noté antes?
Me río, porque éramos unos idiotas que estábamos peleando una guerra sin sentido.
Sus ojos me miran fijamente y toma ese brillo que suele gustarme tanto, clava su mirada en mis labios unos segundos, como si me pidiera permiso. Como hice al principio, me olvido de todo un momento y pego sus labios a los míos, dejándome ser por ese momento.
#3277 en Novela romántica
#157 en Joven Adulto
internado, internados problemas amigos enemigos, rivalstolovers
Editado: 09.07.2026