Josh & Them

CAPÍTULO 1

Hola, soy La Teja. Bueno, así me llaman mis amigos, aunque mi nombre real es Filiph. Me pusieron ese apodo porque dicen que siempre estoy "arriba", en el tejado, mirando cómo la vida del resto se desmorona mientras yo simplemente observo en silencio. Y sinceramente, no los culpo. Ser el observador del grupo tiene sus ventajas, sobre todo cuando formas parte de una manada de desquiciados.

Éramos seis en total. Bueno, cinco mortales luchando por sobrevivir al instituto y un semidiós griego que parecía haber sido esculpido por los mismos ángeles: Josh Ssarpetier ✨.

Josh no era solo guapo; tenía ese tipo de belleza insoportable que venía acompañada de una personalidad tan ridículamente amable que te hacía querer abrazarlo y odiarlo al mismo tiempo. Y ahí residía el verdadero problema de nuestro grupo. Paúl, Sophia, Acivi, Wendy y yo teníamos un secreto en común... aunque ninguno se atrevía a admitirlo en voz alta: todos, absolutamente todos, estábamos profundamente enamorados de Josh Ssarpetier.

La competencia era una guerra fría, silenciosa pero feroz .

Por un lado estaba Paúl, que de la noche a la mañana decidió que su nueva personalidad era ser el deportista de élite del grupo, cargando su batido de proteínas a todas partes y buscando cualquier excusa ridícula para quitarse la camiseta frente a Josh 🏋️‍♂️. Luego teníamos a Sophia, la reina del drama, que misteriosamente había desarrollado una torpeza crónica para "caerse" por accidente sobre los brazos de Josh al menos dos veces por semana . Acivi intentaba el enfoque intelectual, trayendo libros de filosofía profunda que no entendía solo para suspirar y decir: «A veces el universo es tan incomprendido... como yo» 🎨. Y Wendy, bueno, Wendy era directamente una apisonadora: le llevaba café, le organizaba los apuntes y prácticamente marcaba territorio lanzándoles miradas asesinas al resto cada vez que Josh sonreía 💥.

¿Y yo? Yo tenía mi propia estrategia maestra. Una basada en la paciencia, la fe y un concepto revolucionario que bauticé como: el amor a segunda vista 👁️.

Mi plan era simple: mientras los otros cuatro se mataban dando vergüenza ajena con sus tácticas desesperadas, yo me mantendría al margen. Esperaría el momento perfecto en el que Josh se cansara de la presión social, me mirara detenidamente entre el caos de la cafetería y pensara: «Dios mío, Filiph siempre ha estado ahí... ¿cómo no vi que él es el amor de mi vida?».

Claro que para ayudar un poco al destino, decidí que necesitaba potenciar mi imagen. Si iba a ocurrir el milagro, tenía que pillarme bien presentado. Así que invertí los ahorros de dos meses en un glow up exprés: me hice un corte de pelo de revista, me compré una chaqueta de cuero imitación y me bañé en un perfume tan caro que si te acercabas mucho te daba mareo .

Ese lunes llegué al instituto sintiéndome el protagonista de una comedia romántica de Hollywood. Caminé por el pasillo a paso lento, esperando la reacción de la multitud. Cuando llegué a la mesa donde estaban los chicos, Josh me miró de arriba abajo con esos ojos verdes que deberían ser ilegales.

Mi corazón se detuvo. Había llegado el momento del amor a segunda vista.

—¡Hombre, Teja! —dijo Josh con esa sonrisa perfecta que iluminaba la cafetería—. ¡Qué buen corte de pelo! Por cierto, hueles increíble. ¿Me prestas un poco de tu colonia? Es que hoy tengo prisa al salir de clase.

—Eh... claro, Josh. Toma —dije, entregándole mi frasco de 80 dólares sin entender nada 🤡.

—¡Gracias, hermano! Eres el mejor —respondió dándome un palmoteo en el hombro antes de volverse hacia los demás—. Bueno, los dejo, que quedé de verme con alguien en la entrada.

Todos en la mesa nos quedamos helados. Paúl casi se atraganta con su batido, Sophia dejó caer su lápiz y Wendy entornó los ojos con pánico. Ninguno de los "competidores" había organizado una cita con él para esa tarde.




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