Josh & Them

CAPÍTULO 3

El ambiente en la cafetería a la mañana siguiente era comparable al de una sala de espera en el dentista... pero con más tensión dramática.

Nadie tocó su desayuno. Paúl no traía batido de proteínas, Sophia no se había maquillado, Acivi ni siquiera abrió un libro y Wendy llevaba veinte minutos destrozando un servilletero de plástico con las manos temblorosas. Yo simplemente estaba sentado, saboreando el fracaso de mi glow up y aceptando que el "amor a segunda vista" era una estafa piramidal 🤡.

—Hoy es el día —anunció Wendy con voz de ultratumba—. De aquí no se levanta nadie hasta que Josh suelte toda la sopa.

—Tranquilos —dijo Paúl, intentando sonar maduro aunque le temblaba un ojo—. Seguro solo era una amiga. O una prima lejana. O una guía turística.

—¡Nadie le regala un café helado a una guía turística a las cuatro de la tarde, Paúl! —dramatizó Sophia, al borde del colapso nervioso.

De repente, la puerta de la cafetería se abrió y el aire del lugar pareció cambiar. Josh entró con su habitual paso de modelo, con una sonrisa de oreja a oreja que iluminaba hasta el último rincón del colegio ✨. Pero esta vez no venía solo.

Caminaba de la mano con una chica sencilla, de sonrisa cálida y ojos amables, que vestía un suéter tejido y llevaba un libro bajo el brazo 🌸.

Al grupo entero se le congeló la sangre. Si la mirada de Wendy pudiera lanzar rayos láser, la chica habría quedado reducida a cenizas en el acto.

—¡Hola a todos! —saludó Josh con esa voz perfecta que nos daba tres tipos distintos de infarto a la vez—. Qué bueno que están todos juntos. Quería presentarles a alguien muy especial. Ella es Cristine.

—Hola... mucho gusto a todos —dijo Cristine con una voz tan jodidamente dulce y educada que hasta a mí me dieron ganas de pedirle perdón por existir 🥺.

Silencio absoluto en la mesa. Un silencio denso, pesado, trágico.

—Josh... —empezó Wendy, apretando los dientes con una sonrisa falsa que parecía un calambre facial—. ¿De dónde... se conocen? Digo, como nunca la habíamos visto por el instituto...

—Ah, ¡es una historia buenísima! —respondió Josh, pasándole un brazo por los hombros a Cristine con una ternura que nos rompió el corazón a los cinco en mil pedazos—. Hace unos diez días se me cayeron las llaves en la calle, cerca de la parada del autobús. Cristine venía pasando, las recogió y me ayudó a buscarlas porque pensé que se habían ido por la alcantarilla. Estuvimos hablando como una hora... y no sé, simplemente hubo química desde el primer segundo.

El grupo entero entró en cortocircuito 🤯.

¿Diez días? ¿DIEZ DÍAS?

Eso significaba que mientras Paúl se mataba en el gimnasio, mientras Sophia ensayaba caídas dramáticas, mientras Acivi leía filosofía infumable, mientras Wendy le organizaba la vida con carpetas de colores... ¡y mientras yo me gastaba 80 dólares en un glow up y una colonia que él mismo usó para salir con ella! ...¡Josh ya estaba enamorado! 💀

—De hecho —continuó Josh, tan feliz que no notaba que nos estábamos desangrando por dentro—, llevamos saliendo oficialmente casi una semana. Quería presentárselas antes, pero quería que fuera una sorpresa.

—Sí —agregó Cristine, mirándonos con unos ojos llenos de luz—. Josh me ha hablado muchísimo de ustedes. Me dijo que son el mejor grupo de amigos del mundo y que los quiere un montón.

Y ahí estaba el golpe final. Cristine no era una pesada, ni una engreída, ni una rival fácil de odiar. Era literalmente la persona más amable de la tierra. Hasta a Sophia se le bajó lo dramático y a Paúl se le quitó la cara de pocos amigos. Nos caía bien. Nos caía absurdamente bien.

—Bienvenida al grupo, Cristine —alcanzó a decir Wendy, tragándose su orgullo y parte de su dignidad.

—Sí... bienvenida —coreamos los demás con voz de zombies derrotados.

Josh sonrió, le dio un beso en la mejilla a Cristine y luego me miró a mí:

—Por cierto, Teja... la colonia que me prestaste ayer fue un éxito total. A Cristine le encantó cómo olía. ¡Eres un grande!

—No hay de qué, hermano... para eso estamos —respondí con una sonrisa congelada, mirando al techo de la cafetería 🤡.

Ahí estaba la lección de la historia: no importa cuántos glow ups te hagas, cuánta colonia cara te pongas o cuánto esperes el "amor a segunda vista". Al final, una chica amable que le ayuda a buscar las llaves a Josh Ssarpetier en un martes cualquiera le gana a todo un ejército de pretendientes desesperados.

Y así fue como concluyó la gran guerra de Josh & Them.




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