J&t: Saga Josh & Them

CAPÍTULO 4

Antes de que Calleb y yo pusiéramos un pie en este instituto, existía una leyenda sobre un grupo de seis lunáticos que estuvo a punto de incendiar el patio trasero con un experimento de química no autorizado 🧪💥.

Calleb y yo nos enteramos de esto semanas después, en una tarde de lluvia donde la comedia del grupo estaba en su punto máximo. Cristine nos estaba contando la historia mientras Paúl intentaba defender su honor.

—Fue una operación táctica incomprendida —protestó Paúl, señalando a Wendy con una rosquilla—. Wendy dijo que si mezclábamos bicarbonato con la bebida energética de la cafetería, podríamos crear una fuente de espuma para el evento escolar.

—Mis cálculos eran correctos —respondió Wendy sin despegar los ojos de su tablet—. No conté con que Paúl agitara el contenedor como si fuera una coctelera de gimnasio.

Resulta que, hace un año, cuando eran solo ellos seis —Paúl, Wendy, Sophia, Acivi, Filiph y Josh—, el colegio era su escenario de pruebas personal. Cristine aún no se sumaba al grupo y la "Alianza de las Sombras" estaba en su etapa más caótica 🤡.

Aquel día de la fuente de espuma, la mezcla explotó en el pasillo principal. Cubrió de espuma rosa al director, a tres profesores y a Sophia, quien pasó dos días enteros llorando porque el tinte le manchó su chaqueta favorita.

—Filiph terminó escondido en los casilleros para que no lo suspendieran —recordó Sophia, riéndose a carcajadas—. Y Josh se culpó por todos para que el director no le quitara el puesto en el equipo de baloncesto.

Escuchar esa historia desde el presente me hizo entender algo fundamental sobre ellos.

Eran seis chiflados unidos por una lealtad a prueba de todo. Incluso en los momentos más absortos de Acivi con sus filosofías trágicas, o en las ideas más disparatadas de Wendy, siempre había un hilo invisible que los mantenía juntos.

Josh siempre había sido el protector de esa manada. El chico perfecto que sonreía para las fotos del anuario pero que guardaba sus verdaderas tormentas en el fondo del corazón.

—Eramos un desastre —concluyó Filiph desde la orilla de la mesa, mirando a Josh con una sonrisa madura y pacífica—. Pero éramos nuestro desastre.

Josh le devolvió la sonrisa a Filiph. Ya no había incomodidad entre ellos, solo ese cariño sincero de dos personas que habían sobrevivido a sus propias confusiones 🤍.

Calleb miró a Acivi, quien por primera vez no estaba leyendo un libro triste, sino escuchando atenta la historia mientras le daba un sorbo a su té. Cristine reía con soltura, totalmente integrada como la séptima integrante del grupo.

Todos los cabos sueltos del pasado estaban atados. Los seis originales habían crecido, las falsas ilusiones se habían desvanecido y la mesa ahora estaba lista para recibir lo que por tanto tiempo se había estado gestando en las sombras 🌸.

Miré a Josh desde el otro lado de la sala. Él me miró a mí.

El pasado ya había quedado atrás... y el mejor capítulo de esta historia estaba a punto de escribirse.




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