La noche no siempre es oscuridad. A veces es revelación. Cuando no hay luz, los sentidos se afinan. Cuando no hay camino, aparece la intuición. Cuando el cuerpo se cansa, la mente se calla. Y cuando la mente se calla… algo más empieza a hablar. El mar no solo limpia el cuerpo. La sal no solo quita la arena. Hay momentos en que el movimiento del agua ordena lo que estaba disperso adentro. Pero después de la calma, a veces llega la prueba. No todas las señales traen respuestas. Algunas traen decisiones. Y hay decisiones que definen quién sos… no por lo que hacés, sino por lo que te negás a hacer.