Juega conmigo

Cuando el pasado volvió a tocar la puerta

Desde entonces pasó una semana. A la mayoría de mis compañeros ya les está afectando estar aquí encerrados. Unos lloran por sus padres, otros extrañan a sus amigos, otros simplemente se tiran en la cama como si su vida hubiera terminado.
Yo, personalmente... aún no siento nada.

Bueno, sí extraño a alguien.
A mi ex novio.

Pero bueno, ahora debe estarse arrepintiendo por no haberme valorado. Porque, honestamente, soy grandiosa.

¿Debería escribirle para saber cómo está? Hace tiempo que no hablamos...

¡NO, Rayzel!
No pienses tonterías. Maldito Brodie. Cómo te detesto. Por suerte ya no voy a volver a verte. Me hiciste demasiado daño.

—suspiro y miro nostálgica el cielo por la ventana del pasillo—

En eso, la monitora nos llama para salir al living room. Allí me encuentro con Yasuri. Conversamos un rato hasta que nuestros celulares comienzan a vibrar como si estuvieran convulsionando.
Notificaciones, mensajes, notas de voz. Todo el chat grupal colapsando al mismo tiempo.

Dicen que el chico nuevo ya llegó.

Yasuri y yo nos miramos. Cero palabras. Mucho chisme. MUCHO DE QUE INFORMARSE.

Salimos casi corriendo rumbo al comedor.

El comedor estaba repleto. Todos los estudiantes de Luceé d'Excellence, desde primero hasta tercero, se habían reunido ahí.
Como siempre, se podía sentir la jerarquía en el aire.

Los de tercero se creen superiores porque este año se gradúan.
Los de segundo... existen, supongo.
Y nosotros, los de primero, somos los "bebés". Literal. Así nos llaman.

Imagínalo como una enorme familia: los de Tercero son los hermanos mayores que ya se creen adultos. Los de Segundo son los del medio, que nadie sabe si viven o solo sobreviven. Y nosotros los de Primero somos los menores, los bebés, los recién llegados que no entienden nada.

Y claro, nunca faltan los de último año intentando ligar con los de primero. A unas les gusta. A otras, no.

En mi caso, un chico de tercero intentó estar conmigo. Yo no le hice caso, así que probó con mi amiga. Ella tampoco.
El chico sigue insistiendo, aunque ya todos le dijeron que no. Incluso tuve que inventarme una pareja falsa para que me dejara tranquila... Pero ahí sigue. Fueron unas primeras semanas horribles.

En medio de todo ese caos, cada grupo susurraba lo mismo:

—¿Ya lo vieron?
—¿Dónde está?
—Dicen que acaba de llegar.
—¿Será guapo?
—¿Será raro?
—¿Por qué ingresó tarde?

La tensión era tan absurda que hasta parecía que íbamos a recibir a una celebridad. Pero no. Solo era "el nuevo".

Yasuri y yo buscamos entre la multitud... pero no lo vemos.
Solo estudiantes curiosos estirando el cuello y cuchicheando.

—¿Qué? ¿Llegó y desapareció? —murmuro.

—No sé —dice Yasuri—. Pero dicen que viene con antecedentes... o algo así.

—¿Qué cosas dices? —pregunto, aunque la curiosidad me carcome— ¿No que lo conocías?

—¿Quién conoce a alguien completamente?— Respondió Yasuri con indiferencia, mientras seguía buscando a su excompañero con la mirada.

Yasuri y yo miramos a todos lados buscando a los nuevos. La curiosidad me estaba consumiendo.

—¡Ahí! —dice Yasuri, señalando entre la multitud.

Su antiguo compañero estaba rodeado de un grupo enorme. Alto, de cabello oscuro, serio pero simpático. Nos acercamos.
La gente lo rodeaba como si fuera un animalito recién llegado al zoológico.

—Bienvenido a Luceé d'Excellence —le digo con una sonrisa.

Él agradece.
Yo solo observo. No digo nada. Porque, aunque es nuevo... no sé por qué, siento que no es él. Como si este no fuera el verdadero terremoto que todos esperan.

Yasuri se queda hablando con él, así que yo me alejo un poco.

¡No le pregunté su nombre! Bueno, luego lo haré. Parece buen chico... Me recuerda un poco a Brodie. Pero por suerte no es él.

Después de unos minutos, el alboroto que se generó por el nuevo fue disminuyendo poco a poco... pero la sensación rara en mi pecho no.

A la mañana siguiente, seguimos nuestra rutina habitual: levantarnos a las 6 a.m.

(Algo que nunca entenderé es porque antes me levantaba incluso más temprano y ahora se me dificulta. ¿Qué me pasa? ¿Estoy fallando?)

Desayuno, clases, lo típico.

Pero al entrar al salón, noto algo distinto: una sola carpeta nueva.

Y justo a tiempo, entra la Sra. Borsani, una de las directoras de Luceé d'Excellence.
Aquí no manda una sola persona: son tres directores para controlar este zoológico con uniforme.

La Sra. Borsani nos saluda con su tono elegante y firme, ese que automáticamente te obliga a enderezar la espalda.

—Chicos —dice—, hoy les presento oficialmente a su nuevo compañero, que, por circunstancias imprevistas, no los puedo acompañar desde inicio del año escolar, él es Asher Brodie.

Asher entro al salón caminando lentamente, seguro, como si estuviera en una caminado en el parque, seguro de sí mismo.

Pero en mi caso, el aire se me escapó del pecho.

Brodie. Ese apellido. No, no puede ser. No él. Pero...

El corazón me dio un golpe seco.

Y ahí lo vi por primera vez.




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