Juega conmigo

Nadie se lo esperaba

No puedo creerlo... el chico nuevo... ¡se llama casi igual que mi ex!
Suspiro, exhausta por todos los recuerdos que me golpean la cabeza de repente. Ahora que lo veo bien, también se parece demasiado a él.
Dios... ¿por qué me estás poniendo estas pruebas tan difíciles?

Mis compañeros ya no estaban tan emocionados como ayer, cuando lo vieron por primera vez. Los chicos entran al aula y se acomodan como si nada. Yo también intento continuar el día como si fuera normal... pero mi mente estaba hecha una tormenta. Una tormenta fea, densa, de esas que no te dejan ver ni a ti misma.

Así pasó todo el día. No podía creer que un chico tuviera tanto poder sobre mí sin siquiera hablarme.
Y peor aún... se llamaba Asher Brodie.
Brodie.
Justo ese nombre.
Justo ese parecido.
Justo cuando yo quería superar todo lo que viví.

Esa semana fue un desastre emocional, pero al final logré asimilarlo. Aceptarlo no es lo mismo que superarlo, pero al menos ya no salía corriendo cada vez que lo veía pasar por los pasillos. Mi corazón seguía golpeando fuerte, sí, pero ya no como si quisiera escaparse de mi cuerpo.

Un día, por "suerte" del destino, en la hora de almuerzo me tocó sentarme a su lado. Claro, justo a su lado. Yo quería evitarlo, pero las mesas estaban llenas. Por suerte también estaban mis amigas Merly y Diana. Estábamos tranquilas, viendo videos idiotas como siempre, hasta que a Merly se le ocurrió empezar con sus preguntas locas —lo típico en ella—.
La misma persona que una vez le preguntó a un maestro que si él fuera mujer sería lesbiana.
Esa Merly.

Asher estaba comiendo como si no existiéramos, tranquilo, callado, demasiado calmado para mi gusto. Y justo cuando yo quería ignorarlo, Merly decide atacar:

—Oye, Asher —dijo mientras le daba un codazo sutil—, ¿y tú por qué no entraste al Luceé d'Excellence desde el inicio? O sea... si estabas aceptado, ¿Qué pasó? ¿Te perdieron? ¿Te escapaste? ¿Te abdujeron?

Yo quería hundirme en la mesa.
Diana abrió los ojos como si Merly acabara de decir algo que no debía; y bueno no debía.

Él levantó la mirada lentamente.
Primera vez que lo vi observarnos a las tres.
Primera vez que sentí que realmente estaba ahí.

—Tenía... asuntos —respondió al inicio, con una calma rara.

Merly hizo una mueca.
—¿Asuntos? Ya pues, eso suena a excusa barata. ¿Qué asuntos?

Asher se quedó en silencio dos segundos. Luego sonrió un poco, pero no una sonrisa normal... era como si supiera algo que los demás no. Una sonrisa chiquita, peligrosa, casi burlona.

Y dijo algo que nos dejó completamente mudas:

—Digamos que donde estaba... no querían que me fuera.
Levantó la vista, clavó los ojos en el comedor lleno y añadió:
—Y tampoco querían que llegue aquí.

Yo sentí que se me helaba la espalda.

Diana tragó saliva.
Merly abrió los ojos como si hubiera descubierto un crimen.
Y yo... yo solo pensé:

¿Qué significa eso? ¿Quién no quería que venga? ¿Qué clase de respuesta es esa?

Pero ahí no acabó.
Asher siguió comiendo como si nada, pero antes de bajar la mirada alcanzó a decir:

—Además... supongo que algunos lugares prefieren mantener a ciertos tipos lejos. No todos encajan. No al comienzo.

La forma en que lo dijo...
tranquilo, natural, pero cargado de un mensaje que no entendíamos...
fue suficiente para dejarnos en shock.

Después de eso, seguimos almorzando como si nada, aunque claramente nada estaba normal. Merly no hablaba. Diana tampoco. Yo estaba tratando de no mirarlo. Y él actuaba como si no hubiera soltado la frase más intrigante de todo ese año.

Pero en el fondo... no podía dejar de pensar en sus palabras.
¿Por qué dijo eso?
¿Qué quiso decir?
¿Quién no quería que llegue al Luceé?
¿Y por qué siento que esa respuesta... no era simplemente una broma?




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