Ese día todo se sentía... extraño. No sé por qué, pero cada vez que alzaba la mirada, ahí estaba él. O al menos eso parecía.
¿Asher mirándome? ¿O solo estaba mirando la mampara transparente detrás de mí?
Mi razón decía lo segundo. Mi corazón, lo primero.
Y como ninguno de los dos se ponía de acuerdo, mejor bajé la vista y me refugié en lo único que no me traiciona: mi pequeño libro de poemas.
Entre letras y garabatos, entre versos rotos y dibujos que ni yo entiendo, trataba de ignorar esa rara sensación que me recorría el pecho... y que de vez en cuando se convertía en un rubor que odiaba sentir.
La clase seguía como siempre: lenta, aburrida y con la miss peleando con el sueño más que con nosotros.
—Vamos a formar grupos mixtos... —anuncia de pronto con voz arrastrada, como quien lee un mensaje que no quiere leer—. Cinco integrantes por grupo.
Merly suelta un suspiro dramático.
—Ya pues, hay que hacer grupo rápido antes de que la miss se duerma parada —murmura entre risas.
—Yo entro —digo yo, levantándome de mi sitio.
—Yo también —dice Yasuri.
Araceli se nos acerca con una sonrisa tímida.
—¿Puedo unirme?
—Obvio —contesta Merly, feliz de completar el cuarteto femenino—. Pero nos falta un chico.
Todas miramos alrededor.
Justo ahí, unos pasos más adelante, Giovanni estaba parado solo, distraído, como siempre, moviendo el pie como si tuviera una canción sonando en la cabeza.
Sin pensarlo dos veces, abrí la boca.
—¡¡GIOVANNIIII!! —grité, quizás más fuerte de lo necesario.
Él voltea sorprendido justo cuando yo ya estoy corriendo hacia él.
Sé que sonó exagerado, pero qué importa: desde que me hice amiga de Sayra, él se volvió parte del caos bonito de nuestras vidas.
Lo abracé sin pensarlo.
Un abrazo de esos que salen naturales, sin permiso, porque ya hay confianza.
—Vienes con nosotras —dije casi ordenándole.
—¿Qué? ¿Yo? ¿Por qué? —preguntó confundido, pero riéndose.
—Porque sí —respondió Merly, llegando detrás de mí—. Y porque la profe dijo grupo mixto, así que te sacrificas.
Giovanni nos miro y no dijo más, aceptando su destino.
Mientras regresábamos hacia nuestras carpetas, no pude evitar mirar de reojo hacia donde estaba Asher.
Y sí.
Otra vez.
Él tenía esa mirada fija, tranquila, difícil de leer.
Como si estuviera observando algo... o a alguien.
Me latió el corazón de forma incómoda.
Rápido volví la vista a mi cuaderno y fingí escribir cualquier cosa, un verso sin sentido, un dibujo sin forma.
Mi cerebro insistía: Ray, seguro solo está mirando la mampara.
Mi corazón susurraba: No seas ingenua, niña tonta... te está mirando a ti. Y mi cerebro volvía a decir: no seas pendeja, que tu sola te ilusionas y luego terminas llorando... no le hagas caso al corazón ese no tiene cerebro... no piensa
Pero no quise pensar más. No esa mañana. No con mis emociones jugando en mi contra.
Lo único seguro era que mi vida se estaba empezando a complicar otra vez.
Y que por más que tratara de ignorarlo... había ojos que no dejaban de buscarme
La miss, medio dormida, pero intentando sonar seria, anunció:
—Grupos mixtos, por favor. Nada de grupitos entre mejores amigas. tienen que conocerse todos, van a convivir 3 años juntos así que más les vale socializar y conocerse entre todos.
Las chicas nos miramos y nos miramos:
Merly, Yasuri, Araceli y yo.
—Somos cuatro mujeres... —murmuró Araceli con duda.
La miss, medio dormida, pero intentando ser estricta, nos observó en silencio mientras nos reacomodábamos. Éramos cuatro chicas y un solo chico.
—Esto no es mixto —dijo finalmente—. Falta un hombre y sobra una mujer.
—Y todavía hay dos chicos sin grupo: Asher y Dilan.
—Pero si estamos mixtos—dijo Yasuri, seria, pero sin faltarle el respeto a la miss— con Giovanni en el equipo ya cuenta como un grupo mixto.
—Igual, tiene que ser equitativo— Respondió la miss irritada, con cara de pocos amigos.
Todas nos quedamos mirando a la miss mientras ella hacía cuentas con los dedos, como si estuviera resolviendo un problema de física cuántica.
—Entonces... —murmuró—. Asher, tú...
Mi corazón se detuvo.
Merly me miró con cara de "AMIGA, TE MORISTE".
Y Asher ya había dado un paso al frente, calmado, como si fuera obvio que lo llamarían a él.
—...tú... —repitió la miss, pero de pronto frunció el ceño—. No, espera.
Se quedó mirando nuestras caras y luego a los grupos del fondo.
—No, no, no... Asher ya está demasiado con mujeres —dijo, como si lo conociera de toda la vida. Mejor tú no.
Dilan, pasa tú a ese grupo.
La mandíbula de Merly cayó al piso.
Asher se quedó quieto, con una microexpresión que no supe si era sorpresa o... ¿molestia?
Y yo... bueno, mis nervios se extinguieron tan rápido como habían aparecido.
—Listo —concluyó la miss, sin remordimientos—. Ahora sí, grupo mixto.
—Araceli, tú igual cambia al grupo 3 con más chicos. Dilan se queda con ellas.
Dilan se acercó en silencio y tomó asiento a nuestro lado.
Asher volvió lentamente a su sitio, pero antes de sentarse... levantó la mirada y la cruzó con la mía.
Solo un segundo.
Lo suficiente para confundirme más.
#4762 en Novela romántica
#1399 en Chick lit
#1673 en Otros
#336 en Relatos cortos
Editado: 07.02.2026