El lunes empezó como cualquier lunes en Luceé d'Excellence: con sueño, con gente arrastrándose por los pasillos como zombis.
Pero había algo más.
Miradas.
Miraditas.
Miradotas.
Todos.
TODOS.
Nos miraban.
Y yo solo pensaba:
Trágame. Tierra. Ahora.
Dilan, en cambio, caminaba a mi lado como si fuera modelo en una pasarela, saludando a medio mundo.
—Dilan, ¿puedes actuar normal? —susurré.
—Amor, yo siempre soy normal —respondió moviendo la mano dramáticamente—. El problema es que la gente no está lista para mi brillo.
Quise desaparecer.
Yo no sabía si Dilan se dio cuenta, pero desde que entramos al comedor sentía que todos nos miraban.
Mientras caminábamos, yo le decía:
—Dilan, apúrate pues amiga.
Y él solo me veía con cara de "¿otra vez?", pero igual se reía. Me encanta cómo se ríe, aunque jamás se lo voy a decir porque luego se agranda.
Nos sentamos un rato y ahí empezaron los problemas... digo, las fotos.
Primero, Sayra y Giovanni aparecieron de la nada como paparazzis.
—¡Sonrían! —gritaron.
Ni modo, salieron un montón de fotos nuestras. Algunas bonitas, otras... bueno, había una donde parecía que Dilan estaba a punto de declararse. Esa la guardé porque me dio risa.
Pero yo no me iba a quedar atrás, obvio.
Vi a Giovanni y a Alexis caminando juntitos, hablando bajito, y YO NO SOY CIEGA.
Entonces les tomé una foto así, sin avisar, y la mandé al grupo.
"Nuevo Shipeo desbloqueado ✨🫶🔥"
Eso puse. Y en segundos todo el grupo explotó.
—¿QUÉEEEE? —Giovanni.
—Ray, te voy a bloquear —Alexis.
—Ya pues, acepten su amor —Dije mientras me aguantaba la risa.
Dilan solo se mataba de risa y me decía:
—Ray, eres una desgracia.
—Por eso me amas —le respondí.
—Sí... digo, NO.
Y se puso rojo. Yo también, pero lo escondí mirando mi celular.
Después de tanta bulla, seguimos caminando. Nada raro, solo que Dilan me agarró del brazo para caminar como viejas chismosas por el pasillo.
Terminó el break y fuimos al laboratorio a la clase de química, cosa que Dilan y yo NO tenemos juntos.
Nos colocaron en grupos de 5 y, por gracia o desgracia del destino, me tocó con:
Sayra y Alexis, los más chismosos del aula... o como ellos dicen: "los siempre informados".
También estaba Merly, a la que le falta un tornillo... o la ferretería entera.
Y, por supuesto, Asher.
Él siempre "agradable y tranquilo", pero hoy era diferente.
Seguía con esa actitud indiferente que finge que nada le importa, pero... hoy había algo raro. Algo apagado. Algo triste.
Y obviamente, los "siempre informados" TENÍAN que saber qué le pasaba.
Le preguntaron una, dos, diez veces.
Y después de tanta insistencia, por fin habló.
—...terminé con mi novia.
Justo después de decirlo, Asher levantó la mirada... y por un milisegundo, solo uno, me miró a mí.
Fue tan rápido que cualquiera lo habría pasado por alto.
Pero yo no.
Yo lo sentí como si alguien me hubiera jalado el alma del cuerpo.
Y antes de que pudiera siquiera procesarlo, él volvió a agachar la mirada, como si ese segundo nunca hubiera pasado.
Y así, en ese momento, el laboratorio entero se quedó en silencio en mi cabeza.
Y no sé por qué, pero sentí que esta historia recién comenzaba.
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Editado: 28.02.2026