Hoy es el día de las elecciones de vóley.
Bostezo.
Hace mucho que no jugaba...
Me levanto de la cama mientras me acomodo el cabello revuelto y empiezo a vestirme, todavía medio dormido.
—¡Asher, apúrate! ¡Tenemos que bajar al comedor ya! —grita Bryan, mi compañero de habitación.
—¡Ya voy! —respondo, terminando de vestirme antes de salir de la habitación.
Soy Asher Brodie...
y hoy será un gran día.
Al llegar a clases, miro a todos lados.
¿Estamos todos, no?
Nadie faltó...
Echo una mirada rápida hacia la mampara y luego saco mi celular para jugar videojuegos. Ya no me siento tan mal como ayer. Algo cambió. Hoy... hoy se siente diferente.
Sonrío y saco el caramelo que me dio Ray. Lo desenvuelvo y me lo meto a la boca.
—Mmm... rico —digo en voz baja.
—¿Qué haces comiendo eso? —pregunta Merly de golpe—. Están prohibidos. ¿De dónde lo sacaste?
—¿Están prohibidos? —pregunto, incrédulo.
—Sí, ¿qué, no lo sabías? —dice—. Los que los consiguen los venden carísimos. ¿Quién te lo vendió? Yo quiero comprar.
—¿Ah? ¿Tan difíciles son de conseguir? —respondo en voz baja, un poco confundido.
Entonces miro a Ray. Está escribiendo en su cuaderno, como siempre, concentrada en lo suyo. No puedo evitar que una risa seca se me escape.
—Me lo regalaron —le digo a Merly.
No puedo creer que tanta lástima le di a Ray como para que me regalara este caramelo... pienso para mí mismo.
—Las clases están reaburridas— cambio de tema y suspiro mientras me estiro en mi asiento. Por suerte, en unas horas serán las elecciones de vóley.
—Oye —le digo a Giovanni—, hoy son las elecciones.
—Lo harás bien —responde con una sonrisa perezosa—. Solo no la cagues, ¿ok?
Lo miro y río despacio.
—Yo no soy como tú, no arruino las cosas —digo divertido—. Simplemente soy asombroso.
Con el transcurso del tiempo, por fin llega la hora de las tan ansiadas elecciones. Junto con los demás que se inscribieron, vamos al estadio.
Ya ahí, el entrenador nos hace varias pruebas y entrenamientos. Nos evalúa durante un buen rato y finalmente dice que los resultados los darán al día siguiente.
Entonces es momento de ir a cenar.
—Mierda... estoy todo sudado —le digo a Alexis, a quien me encuentro camino al comedor.
—Apestas horrible, hombre —responde Alexis, sin piedad.
Entramos al comedor y ahí están las chicas, Giovanni y Dilan, sentados en la mesa donde siempre solemos comer. Me siento al lado de Ray, que como siempre está en su celular, leyendo no sé qué cosa.
Me acerco un poco para ver.
—¿Ah? ¿Qué quieres? —dice Ray, cortante.
—¿Qué lees? —respondo con una sonrisa—. ¿Esos son cómics?
Me acerco más.
—Nada —responde rápido, apagando su celular. Se sonroja un poco. Claramente no quería que viera lo que estaba leyendo.
Después de molestarla un poco más para que me deje ver, la dejo en paz.
Es divertido jugar con ella.
El día termina y regresamos a la residencia.
—Mañana será un gran día— sonrió.
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Editado: 21.03.2026