Pequeño lector, debo reconocer que me sorprende tu presencia en estas páginas pues no cualquiera tiene el estómago para llegar hasta el final de mis anécdotas, admito que eres valiente, pero por desgracia ya se acabó... Para mí. Sin embargo, como ya te considero mi amigo de por vida, debo confesarte un secretito, no soy el único que te observa en este momento, pero no pongas esa cara, solo quieren jugar también, aunque debes tener cuidado, ellos son un poco bruscos, no te vayan a lastimar. De nuevo, gracias por jugar conmigo. ¡Oh! Una última cosa, No mires detrás de ti.