Julieta, la chica suicida.

Capítulo 3

La puerta se abrió y podía creer que la pastilla no hizo efecto que esperaba pues al hacer ese horrible ruido mi cabeza comenzó a doler nuevamente.

–¿Qué quieres? –le pregunté de mala gana.

–¿Dónde estabas? Mamá te está buscando.– dijo con cierto tono de fastidio.

Rodé los ojos y me levanté de la cama. 

–En un lugar tarado.–contesté con fastidio.

–El primer hijo siempre sale más tarado que el segundo.–rodó los ojos.– Segundo, le debes ciertas explicaciones a mamá y si fuera yo bajaría de una vez antes de que se transforme en el Boss final.–dijo saliendo de la habitación. 

Me levanté de mala gana de la cama  acomodándome un poco más mi cabello. Tengo qué ir a la escuela pero primero debo arreglar la facha de moribunda qué me cargo y luego bajar a hablar con mamá.  

Envolví mi cuerpo con una toalla mientras buscaba mi ropa interior, un pantalón y una camisa fresca.

Bajé las escaleras y allí estaba mamá con Mathias desayunando

–Buenos días mamá.– La salude con un beso en la mejilla.

–Buenos días Julieta.– Contestó mamá.

–¿De fiesta Julieta?.–Mamá me preguntó 

–Sí, alcohólico no fue gran cosa llegué súper temprano.–Contesté tomando un sorbo de jugo.

–Sí claro, tan temprano que hueles  aún a alcohol y traes una resaca tan horrible cómo tú. – Me dijo en un tono burlón Mathias. 

–Cállate tarado. –Le contesté sacándole el dedo de medio.

–Julieta y Mathias paren de pelear,  estamos en el  desayuno por Dios. Mamá nos regaño.

Mathias y yo a pesar de nuestra edad nos comportamos como par de niños pequeños, a veces mamá no nos soporta. Bueno ¿A quien engaño?  Literal casi nunca nos soporta pero a pesar de nuestras peleas lo amo, es mi hermano menor siempre estaré para el sin importar qué.

–Tú padre nos matara sí se entera que te has escapado de fiesta Julieta , traes una resaca horrible y Mathias tiene razón hueles a alcohol.  Si sigues así le harás competencia a tú padre para saber quien será más alcohólico. Mamá me mira con cara de poco amigos.

Realmente no me gusta para nada esa comparación.  Es decir, sí es cierto mi padre toma alcohol, mas de lo que debería de hacerlo deseo que en serio dejará de hacerlo. Desde hace años qué el bebe más de lo que debería , ojalá se diera cuenta que alcohol no le hace para nada bien y, menos las acciones que hace mas cuando  el alcohol ya se adueña de su alma. Mamá,  Mathias y yo lo sabemos perfectamente.

–Tranquila mamá no hacía falta esa comparación y no te preocupes ten por seguro que esta vez el no se enterará.– contesté.–Nos vemos luego mamá llegaré tarde.–Me despedí de ella.–Adiós tarado. Le grité a Mathias mientras salía de casa. 

Caminé hacía la parada del autobús, la verdad no quedaba muy lejos de casa sólo un cuadra tenía que caminar hasta llegar a ella. Visualice a lo lejos el autobús sí no corría lo poco camino que me quedaba esta vez,  me tocaría correr hacia el instituto para por lo menos llegar a la segunda clase ya que la primera la perdí hace dos horas.

–Buenos días Frank.–Saludé al chofer del autobús con una sonrisa.

–Buenos días Julieta.–Me respondió Frank con una sonrisa también.

Bendita resaca de dioses la verdad no la soporto. Es que ¿Quien carajo me mandó a tomar el vodka como si fuera agua?  Lo sé, soy una irresponsable aún sabiendo que tendría  clases el siguiente día . 

Bajé del autobús con las gafas puesta la verdad no soportaba los rayos del sol esta mañana, sólo espero qué Michell no este chillona e insoportable el día de hoy. Porque les juro por mi tortuga que la golpearé y en la jodida teta.

8:55 am MIERDA cinco minutos más y no podré entrar a la clase

¡CORREE JULIETA CORRE POR TU MISERABLE VIDAA!

Y así lo hice corrí con mi jodida resaca por los pasillos del instituto hasta llegar al salón de clases.

–Eh buenos, buenos días señorita Juli. –Hablé con el poco aire que me quedaba en mis pulmones.– ¿Puedo pasar?–Pregunté.

–Julieta, un minuto más y le aseguro que no entraría a mí clase.–Dijo esta.

Bruja

–Gracias.–Le respondí con la sonrisa más falsa.

–¡Y arréglese por Dios!, parece cómo si fuera corrido un maratón.–La Bruja Juli se dio vuelta y continuó con la clase.

Visualicé a Michell en nuestros puestos no sé sí prestando atención o no se, simplemente existiendo. Me acerqué a ella y le di un leve empujón está se despertó de su trance.

–¿QUE TE PASA IDIOTA?–Me susurró.

–Shh cállate que harás que nos saquen pendeja.–Le dije.

–Te perdiste la primera clase Julieta.

–Lo sé , es que en serio tengo una jodida resaca de los dioses del más allá.–Le dije sobándome la cien.

–Tenemos que hablar en el almuerzo. –Michell me susurró.

–Ujum.–Le respondí.

La clase pasó mas rápido de lo que pensé gracias a los dioses y mi resaca aún existía.  Michell caminaba a mi lado hablandome de no sé qué en realidad, amo a Michell es la única estúpida que me entiende a parte de Kevin obvio. Pero habla más de lo que se podría hablar en un congreso; y mi resaca tampoco es que ayuda en mucho que digamos.

–¿Julieta estás escuchándome?–Me preguntó Michell.

–Sí y no.–Respondí acercándome a la mesa para almorzar.

–¿Cómo que sí y no? ¿Estás más idiota de lo normal? –Preguntó Michell.

–Tengo hambre cállate Michell.

Mi celular sonó era una llamada de Kevin.

–Hola estúpido.–Lo saludé.

–Yo también te amo.–Respondió Kevin.

¿Qué pasa Kevin?  Estoy en mi hora de almuerzo y además cargo una resaca que ni siquiera quieres imaginar.

Sólo quería decirte qué pasaré buscándote por el instituto y no acepto un no por respuesta , nadie te manda a irte de fiesta en plena semana.

No Kevin la verdad...

Ya te dije adiós.

¡Y colgó!

Mierda.

–¿Todo bien? –Preguntó Michell robandome una papita frita.

–Sí era Kevin , pasará buscandome a la hora de salida. Y ¡estúpida!. –Le jalé un mechón de cabello.–No te comas mis papitas.




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