Julieta quiso quedarse

Los Beta

   El Jefe volvía tan contrariado de la reunión con Brais, que en un primer momento no notó nada extraño. Pero al cabo de unos instantes lo percibió, como un cosquilleo en la piel, como un aleteo de mariposas en los oídos.  Sus hombres se enlistaban para lo que sería su encontronazo con los hechiceros. Quizás sería esta su última pelea, y él lo sabía. Pero había algo diferente en ellos, el Jefe los conocía lo suficiente como para notar en sus rostros una energía nueva. Una peculiar seguridad y determinación en sus espíritus, que se traslucía a través de sus movimientos, de sus voces, inclusive en la manera de mirar. Los contempló unos momentos, sintiendo como el terror se apoderaba de todo su ser, al comprender que había sido silenciosamente manipulado. Entendió el plan a la perfección en un abrir y cerrar de ojos. Pero ya era tarde, ahora no podría hacer otra cosa que avanzar.

-Si pretendes justicia por Christian sabes lo que tenés que hacer –se giró de un golpe y halló para su espanto a la pequeña y delicada bruja, que ahora lo miraba con unos ojos tan tenebrosos que el Jefe, hombre de coraje indiscutido, sintió deseos de huir de allí a la carrera.

-¿Qué les has hecho? –preguntó entre balbuceos.

-Nada malo –respondió la chica con suavidad –solo una ayuda en la batalla.

-¿A cambio de qué? –preguntó ganando más valor.

-La convención y todos sus ocupantes deben ser desposeídos –la bruja se volvió a los cazadores que seguían preparándose como si ellos dos no existieran. Y lo más probable, sería que estuviesen bajo un hechizo que no se los permitía.

-¿Muertos? –esa era la forma de justicia que entendía el Jefe.

-No exactamente, no soy amiga de las matanzas. En caso de que pueda evitarlas, lo hago. Solo algunos deberán perecer, e intuyo que ya sabes quienes.

-¿Hiciste todo esto sola? –preguntó.

-¿Ves a alguien más? –a Julieta le daba igual lo que el Jefe pensara. Ya sea que era una legítima autentica que había logrado escapar o una nueva bruja. No lo adivinaría jamás, ningún cazador era bueno imaginando.

-¡No voy a retroceder! –exclamó – ¡Los hechiceros mataron a mi hijo y rompieron nuestros lazos de honor! ¡Haré lo posible, pero no solo porque se te ocurra que es lo correcto, sino porque también lo considero! –dijo el Jefe haciendo acopio de todo su valor. Aquella bruja le inspiraba el más puro de los terrores, más aún con ese rostro puramente angelical que se gastaba. Julieta le sonrió abiertamente.

-Me gusta la idea de ayudarnos. Detesto tener que presionar a la gente a obedecer –aquella frase valía por mil amenazas.

-Al anochecer atacaremos.

Safe Creative

Todos los derechos reservados

1806187440382




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.