Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 4: La presentación y una nueva conexión

El jueves llegó con nervios para todo el equipo de Nova Ideas.

Era el día de presentar el proyecto más importante del año y todos esperaban que la propuesta fuera un éxito.

Valeria llegó temprano, como siempre.

Revisó cada documento, cada imagen y cada detalle de la presentación. Sin embargo, esta vez había algo diferente.

No estaba sola.

—Sabía que estarías aquí antes que todos —dijo Nicolás al entrar.

Valeria levantó la mirada.

—La puntualidad sigue siendo importante.

Nicolás dejó un café sobre su escritorio.

—Entonces pensé que necesitarías esto.

Ella miró el vaso sorprendida.

—¿Café?

—Sí. Aprendí que es parte de tu rutina de supervivencia.

Valeria tomó el café y sonrió levemente.

—Gracias.

Para Nicolás, esa pequeña sonrisa significó más de lo que esperaba.

En la sala de reuniones, ambos presentaron el proyecto frente al cliente.

Al principio, Valeria explicó la estrategia y los objetivos con seguridad. Después, Nicolás presentó la parte creativa, mostrando ideas innovadoras que llamaron la atención de todos.

Lo que más sorprendió al equipo fue la forma en que se complementaban.

Ella aportaba estructura.

Él aportaba imaginación.

Juntos lograban algo que ninguno conseguía por separado.

Cuando terminó la presentación, el cliente sonrió.

—Esta propuesta tiene algo especial. Se nota que trabajaron como un verdadero equipo.

Valeria y Nicolás se miraron por un instante.

Esa frase se quedó en sus pensamientos.

Después de la reunión, todo el equipo celebró el resultado.

Camila se acercó a Valeria mientras Nicolás hablaba con otros compañeros.

—Tengo una pregunta.

—¿Cuál?

—¿Desde cuándo sonríes cuando él está cerca?

Valeria abrió los ojos sorprendida.

—No sonrío.

Camila señaló hacia Nicolás.

—Acabas de hacerlo.

Valeria intentó cambiar de tema.

—Solo estamos trabajando juntos.

—Claro… y yo soy una experta en no notar cosas.

Valeria negó con la cabeza, pero no pudo evitar mirar de nuevo hacia donde estaba Nicolás.

Más tarde, cuando la oficina quedó casi vacía, Nicolás se acercó.

—Quería felicitarte.

—A los dos nos fue bien.

—Lo sé. Pero quería decirte que fue increíble trabajar contigo.

Valeria se quedó en silencio.

No estaba acostumbrada a recibir ese tipo de palabras.

—Tú también hiciste un buen trabajo.

Nicolás sonrió.

—Creo que eso fue otro cumplido.

—No exageres.

Ambos rieron.

Por primera vez, la distancia entre ellos parecía desaparecer.

Antes de irse, Nicolás preguntó:

—¿Nos vemos mañana?

Valeria tomó su bolso.

—Mañana es viernes.

—Exacto.

Ella lo miró confundida.

—¿Y eso qué significa?

Nicolás sonrió.

—No lo sé todavía. Pero siento que los viernes pueden ser interesantes.

Valeria negó con la cabeza, intentando ocultar su sonrisa.

Pero cuando salió de la oficina, se dio cuenta de algo:

Ya no esperaba solamente las reuniones de trabajo.

Ahora esperaba verlo a él.




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