El martes comenzó con una noticia que cambió por completo la rutina de Valeria.
Al llegar a la oficina, la directora general la esperaba en su despacho.
—Valeria, toma asiento.
Ella entró con curiosidad.
—¿Ocurre algo?
La directora sonrió.
—Queremos proponerte algo importante.
Valeria escuchó atentamente mientras le explicaban la nueva oportunidad: liderar un proyecto internacional que podría impulsar su carrera y abrirle nuevas puertas.
Era exactamente el tipo de desafío que siempre había buscado.
—Es una gran oportunidad —dijo la directora—. Pero requerirá mucho tiempo y dedicación.
Valeria miró los documentos sobre la mesa.
Era su sueño.
Pero por alguna razón, pensó en Nicolás.
Cuando salió del despacho, encontró a Nicolás organizando algunos diseños en la sala de trabajo.
—¿Todo bien? —preguntó él al verla.
Valeria intentó sonreír.
—Me ofrecieron dirigir un nuevo proyecto.
Nicolás dejó los papeles.
—Eso es increíble.
Ella se sorprendió.
—¿No te preocupa?
—¿Por qué me preocuparía?
—Porque podría cambiar muchas cosas.
Nicolás sonrió.
—Valeria, si es algo que quieres, deberías hacerlo.
Ella lo miró en silencio.
Esperaba cualquier respuesta menos esa.
—Pensé que dirías que sería complicado.
—Lo sería.
Nicolás se acercó un poco.
—Pero alguien que tiene tus capacidades no debería rechazar una oportunidad por miedo.
Sus palabras la hicieron pensar.
Durante el día, ambos intentaron concentrarse en el trabajo, pero la conversación seguía en la mente de Valeria.
Nicolás no estaba intentando detenerla.
La estaba apoyando.
Y eso significaba mucho más de lo que ella quería admitir.
Al terminar la jornada, caminaron juntos hacia la salida.
—Gracias por lo que dijiste —comentó Valeria.
—Solo dije la verdad.
—No todos hacen eso.
Nicolás sonrió.
—Tal vez porque no todos te conocen como yo.
Valeria bajó la mirada.
Esa frase quedó flotando entre ellos.
—Nicolás…
—¿Sí?
Ella quiso decir algo, pero no encontró las palabras.
En ese momento, sonó su teléfono.
Era un mensaje de la empresa:
"La decisión final debe ser entregada esta semana."
Valeria observó la pantalla.
Una parte de ella estaba emocionada.
Otra tenía miedo de perder algo que apenas estaba comenzando.
Al día siguiente, todos en la oficina recibieron otra noticia:
El proyecto internacional necesitaba un equipo creativo.
Y la persona elegida para acompañar a Valeria era…
Nicolás Duarte.
Ambos se miraron sorprendidos.
La oportunidad que podía separarlos acababa de convertirse en una nueva aventura juntos.
Pero no sabían que trabajar tan cerca pondría a prueba todo lo que sentían.