Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 10: La decisión más importante

A las ocho de la mañana, Valeria y Nicolás ya estaban en la sala de conferencias del hotel.

La directora general apareció en la pantalla para una videollamada.

—Buenos días. Antes que nada, quiero felicitarlos. Los clientes quedaron muy satisfechos con su trabajo.

—Muchas gracias —respondieron ambos.

La directora continuó:

—Sin embargo, hay un cambio importante. El cliente quiere ampliar el proyecto y solicita que uno de ustedes permanezca en esta ciudad durante tres meses para supervisar la campaña.

La noticia cayó por sorpresa.

Valeria y Nicolás se miraron sin decir una palabra.

—Necesito su respuesta antes de que termine el día —añadió la directora antes de finalizar la llamada.

El silencio llenó la sala.

—Tres meses… —murmuró Valeria.

—Es una gran oportunidad —respondió Nicolás.

Ella asintió lentamente.

—Lo sé.

Pero en su mente apareció una pregunta que no esperaba hacerse.

Si uno de los dos se quedaba allí, ¿qué pasaría con lo que estaba comenzando entre ellos?

El resto de la mañana transcurrió entre reuniones y revisiones del proyecto.

Sin embargo, ninguno lograba concentrarse del todo.

Al terminar, Nicolás invitó a Valeria a caminar por un parque cercano al hotel.

—Necesitábamos despejarnos un poco.

Ella aceptó.

Mientras recorrían los senderos, el ambiente era tranquilo.

—¿Qué piensas hacer? —preguntó Nicolás.

Valeria suspiró.

—No lo sé. Siempre soñé con una oportunidad así.

—Entonces no deberías renunciar a ella.

—¿Y si eso cambia todo?

Nicolás sonrió con calma.

—Las cosas cambian todo el tiempo. Lo importante es decidir qué vale la pena conservar.

Valeria lo miró fijamente.

Cada vez le resultaba más difícil ocultar lo que sentía.

Cuando regresaron al hotel, encontraron a Camila esperándolos en el vestíbulo.

—¡Sorpresa!

Valeria abrió los ojos.

—¿Camila? ¿Qué haces aquí?

—La directora me envió para ayudar con los preparativos de la siguiente fase del proyecto.

Camila abrazó a Valeria y luego saludó a Nicolás con una sonrisa.

—Veo que hacen muy buen equipo.

Nicolás respondió sonriendo.

—Eso intentamos.

Camila observó a ambos con atención.

Había algo diferente entre ellos.

No necesitaba que lo dijeran para darse cuenta.

Esa noche, Valeria salió al balcón de su habitación.

Miró las luces de la ciudad mientras pensaba en todo lo que había ocurrido en tan poco tiempo.

Detrás de ella sonó el teléfono.

Era un mensaje de Nicolás.

"Pase lo que pase con la decisión, quiero que sepas que ha sido un placer compartir este proyecto contigo."

Valeria leyó el mensaje dos veces.

Después de unos segundos, respondió:

"El placer ha sido mío. Gracias por estar siempre a mi lado."

Sonrió al enviar el mensaje.

Sin darse cuenta, ya no solo esperaba las juntas de los lunes.

También esperaba cualquier momento que pudiera compartir con Nicolás.




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