Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 12: Un viernes que nadie olvidará

El viernes comenzó como cualquier otro en Nova Ideas.

Las computadoras se encendían, el aroma del café llenaba la oficina y los empleados conversaban antes de iniciar la jornada.

Sin embargo, ese viernes era especial.

La empresa celebraría una pequeña reunión para festejar el éxito del proyecto internacional.

—Esta noche nadie se escapa —anunció Camila mientras repartía las invitaciones.

—¿Es obligatorio? —preguntó Valeria.

—Por supuesto. La directora quiere agradecer el esfuerzo de todos.

Nicolás pasó junto a ellas.

—Además, será divertido.

Valeria sonrió de lado.

—Eso lo dices porque tú siempre encuentras la manera de divertirte.

—Y porque espero convencerte de bailar al menos una canción.

Ella abrió los ojos.

—¿Bailar?

—Sí.

—No bailo.

—Eso ya lo veremos.

Al terminar la jornada, el salón de eventos de la empresa estaba decorado con luces cálidas y música suave.

Los empleados conversaban, reían y disfrutaban de la celebración.

Camila no tardó en acercarse a Valeria.

—Te ves muy bien.

—Gracias.

—Y Nicolás no deja de mirarte.

Valeria sintió que sus mejillas se calentaban.

—Estás imaginando cosas.

—¿Ah, sí? Entonces voltea discretamente.

Valeria lo hizo.

Nicolás, al otro lado del salón, sonrió al verla.

Ella desvió la mirada de inmediato.

Camila soltó una carcajada.

—Lo sabía.

Después de la cena, comenzó la música.

Algunas parejas salieron a la pista de baile.

Nicolás caminó hasta donde estaba Valeria.

—¿Me concedes esta canción?

Ella negó con la cabeza.

—Te dije que no bailo.

—Entonces será tu primera vez.

—Voy a hacer el ridículo.

—No si estoy contigo.

Valeria dudó unos segundos.

Finalmente, aceptó.

—Solo una canción.

—Prometido.

Nicolás tomó su mano con delicadeza y la condujo a la pista.

Al principio, Valeria estaba nerviosa.

Pero poco a poco comenzó a relajarse.

—¿Ves? No es tan difícil.

—No te acostumbres.

—Otra vez esa frase.

Los dos rieron.

Mientras bailaban, el resto de los compañeros los observaba con una sonrisa.

—Hacen muy bonita pareja —susurró uno de los empleados.

Camila escuchó el comentario y sonrió satisfecha.

—Solo falta que ellos se den cuenta.

Cuando la canción terminó, Valeria y Nicolás permanecieron unos segundos frente a frente.

Sin decir una palabra.

Solo mirándose.

Parecía que el tiempo se había detenido.

Pero antes de que alguno hablara, Bruno apareció.

—Disculpen la interrupción.

Ambos dieron un paso hacia atrás.

—Valeria, la directora quiere hablar contigo.

—Voy enseguida.

Valeria miró a Nicolás antes de irse.

—Regreso en un momento.

—Aquí te espero.

Sin embargo, Bruno observó cómo se alejaba y sonrió con discreción.

Por primera vez, había decidido intervenir.

Y sus intenciones no eran precisamente buenas.

Lo que parecía ser un viernes perfecto estaba a punto de complicarse.




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