Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 13: El primer malentendido

Valeria se dirigió al despacho donde la directora la había citado.

Al entrar, la directora le sonrió.

—Gracias por venir tan rápido.

—¿Ocurre algo?

—Quería felicitarte nuevamente por el proyecto. Además, la empresa ha decidido confiarte la dirección de una nueva campaña nacional.

Valeria sonrió emocionada.

—Muchas gracias. Haré todo lo posible para que sea un éxito.

—Estoy segura de que lo será. El lunes hablaremos de los detalles con todo el equipo.

La reunión terminó pocos minutos después.

Cuando Valeria salió del despacho, buscó a Nicolás con la mirada, pero ya no estaba en el salón.

Al mismo tiempo, Bruno se había acercado a Nicolás.

—¿Buscas a Valeria?

—Sí. Me dijo que regresaría.

Bruno fingió dudar antes de responder.

—Creo que se fue. Escuché que tenía unos asuntos personales y salió hace un rato.

Nicolás frunció el ceño.

—¿Se fue sin despedirse?

—Eso parece.

—Qué extraño...

Bruno se encogió de hombros.

—Supongo que estaba muy ocupada.

Nicolás decidió no insistir y salió del edificio pensando que Valeria realmente se había marchado.

Unos minutos después, Valeria volvió al salón.

Miró a su alrededor.

—¿Dónde está Nicolás? —preguntó.

Camila señaló la puerta.

—Se fue hace un momento.

—¿Se fue?

—Sí. Bruno le dijo algo y después salió muy serio.

Valeria sintió una extraña decepción.

Había querido despedirse de él.

El lunes por la mañana, el ambiente en la oficina era diferente.

Valeria llegó temprano, como siempre.

Nicolás entró unos minutos después.

Sus miradas se cruzaron, pero ninguno dijo nada.

Camila observó la escena desde su escritorio.

—Esto no me gusta...

Durante la reunión, ambos trabajaron con profesionalismo, aunque la confianza que habían construido parecía haberse debilitado.

Al terminar, Valeria reunió el valor para acercarse.

—¿Podemos hablar un momento?

Nicolás asintió.

Fueron a una sala de reuniones vacía.

—¿Por qué te fuiste el viernes sin despedirte? —preguntó Valeria.

Él la miró sorprendido.

—Pensé que tú te habías ido.

—¿Yo?

—Bruno me dijo que saliste por un asunto personal.

Valeria abrió los ojos con sorpresa.

—Eso no es cierto. Yo estaba con la directora.

Los dos guardaron silencio unos segundos.

Entonces comprendieron lo que había pasado.

—Fue un malentendido... —dijo Nicolás.

—Sí.

Ambos sonrieron con alivio.

—Lamento no haberte buscado antes de irme —añadió Nicolás.

—Y yo lamento que todo terminara así el viernes.

En ese momento, la puerta se abrió.

Era Bruno.

—Perdón, no sabía que estaban reunidos.

Valeria y Nicolás intercambiaron una mirada.

Los dos comprendieron que aquel "malentendido" no había sido una simple casualidad.

Y, por primera vez, comenzaron a preguntarse cuáles eran las verdaderas intenciones de Bruno.




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