Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 15: Un lunes diferente

El lunes amaneció con un ambiente distinto en Nova Ideas.

Después de todo lo ocurrido, Valeria y Nicolás habían decidido cumplir la promesa que se hicieron: confiar el uno en el otro antes que en cualquier rumor.

Valeria llegó temprano, como siempre. Mientras organizaba los documentos para la junta semanal, escuchó unos golpes suaves en la puerta de la sala.

—¿Se puede pasar? —preguntó Nicolás con una sonrisa.

—Claro.

Él llevaba dos vasos de café.

—Uno es para ti.

Valeria sonrió.

—¿Ya conoces mi rutina?

—Creo que sí. Café sin azúcar y llegar quince minutos antes que todos.

Ella soltó una pequeña risa.

—Me estás estudiando demasiado.

—Solo presto atención.

Valeria tomó el café.

—Gracias.

Minutos después comenzó la junta de los lunes.

La directora presentó la nueva campaña nacional y repartió las responsabilidades.

—Valeria coordinará la estrategia general y Nicolás dirigirá el equipo creativo. Quiero que trabajen con la misma confianza que demostraron en el proyecto anterior.

—Entendido —respondieron al mismo tiempo.

Al terminar la reunión, Camila se acercó a ellos.

—Hoy hacen muy buena pareja... digo, muy buen equipo.

Valeria le dio un ligero golpe en el brazo.

—Camila.

—¿Qué? Solo dije la verdad.

Nicolás no pudo evitar reír.

Mientras tanto, Bruno observaba la escena desde el otro extremo de la oficina.

Había notado que, a pesar de sus intentos, Valeria y Nicolás estaban más unidos que antes.

—Esto no puede seguir así... —murmuró para sí.

Sin que nadie lo viera, comenzó a planear una nueva estrategia.

Esa tarde, Valeria y Nicolás fueron enviados a reunirse con un importante cliente.

La reunión fue un éxito y, al salir del edificio, decidieron caminar unos minutos antes de regresar a la oficina.

—¿Sabes? —dijo Nicolás—. Hace unos meses jamás imaginé que las juntas de los lunes serían mi parte favorita de la semana.

Valeria lo miró con curiosidad.

—¿Por las reuniones?

Él negó con la cabeza.

—No.

Ella esperó su respuesta.

—Porque sé que voy a verte.

Valeria sintió que su corazón latía con fuerza.

Por un instante no encontró las palabras.

Finalmente, sonrió.

—Creo... que a mí también me gustan más los lunes ahora.

Nicolás sonrió ampliamente.

Era la primera vez que Valeria admitía algo así.

Los dos continuaron caminando uno al lado del otro, disfrutando del momento.

Ninguno se dio cuenta de que, desde la ventana de un edificio cercano, Bruno los observaba nuevamente.

Y esta vez estaba decidido a no rendirse.




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