Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 19: El primer beso de viernes

El viernes llegó con un ambiente de celebración en Nova Ideas.

Después de varias semanas de trabajo intenso, la campaña nacional había sido aprobada oficialmente y la directora decidió terminar la jornada un poco antes.

—Se lo han ganado —dijo con una sonrisa—. Disfruten el resto del día.

Los empleados comenzaron a despedirse.

Camila pasó junto a Valeria y le guiñó un ojo.

—Aprovecha el viernes.

—¿De qué hablas?

—Tú sabes perfectamente de qué hablo.

Valeria sonrió y negó con la cabeza.

Mientras guardaba sus documentos, Nicolás apareció junto a su escritorio.

—¿Tienes planes esta tarde?

—No realmente.

—Entonces, ¿me acompañas a caminar?

Valeria cerró su computadora.

—Sí.

Los dos caminaron hasta un jardín cercano a la empresa.

Era un lugar tranquilo, con flores de muchos colores y bancas de madera bajo los árboles.

El sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados.

—Hace tiempo que quería venir aquí contigo —dijo Nicolás.

Valeria lo miró con curiosidad.

—¿Conmigo?

—Sí.

Se sentaron en una banca.

Durante unos minutos hablaron de todo lo que habían vivido desde que comenzaron a trabajar juntos.

Recordaron la primera reunión, las diferencias que tenían y el viaje de trabajo que los unió.

—¿Sabes cuál fue el momento en que todo cambió para mí? —preguntó Nicolás.

—¿Cuál?

—Cuando me di cuenta de que ya no esperaba los viernes por descansar...

Hizo una breve pausa.

—Los esperaba porque sabía que encontraría una excusa para pasar tiempo contigo.

Valeria sintió que su corazón latía con fuerza.

Sonrió con timidez.

—A mí me pasó algo parecido.

Nicolás la observó con atención.

—¿De verdad?

Ella asintió.

—Los lunes dejaron de ser pesados porque significaban volver a verte.

Los dos rieron suavemente.

El silencio que siguió ya no era incómodo.

Era un silencio lleno de emociones.

Nicolás respiró hondo.

—Valeria...

—¿Sí?

—Creo que ya no puedo seguir guardándomelo.

Ella sostuvo su mirada.

—Yo tampoco.

Nicolás dio un pequeño paso hacia ella.

Con mucha delicadeza, tomó una de sus manos.

—Me gustas, Valeria. Desde hace tiempo.

Los ojos de Valeria brillaron.

—Tú también me gustas, Nicolás.

Él sonrió, aliviado.

—Pensé que tendría que esperar más.

—Yo también tenía miedo.

Nicolás acarició suavemente su mano.

—¿Puedo...?

Valeria respondió acercándose un poco más.

—Sí.

Con mucha ternura, Nicolás besó a Valeria.

Fue un beso corto, dulce y lleno de nervios, pero también de felicidad.

Cuando se separaron, ambos sonrieron.

—Ahora entiendo el título de nuestra historia —dijo Valeria entre risas.

—¿Cuál?

"Juntas de lunes, besos de viernes."

Nicolás rió.

—Y espero que haya muchos viernes más.

Valeria tomó nuevamente su mano.

—Yo también.

Mientras el sol terminaba de ocultarse, comenzaron a caminar juntos, ya no solo como compañeros de trabajo, sino como una pareja que había decidido darse una oportunidad.




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